Una crisis de comunicación muy educativa

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Ana Aguilar

Ana Aguilar

Máster en Asesoría de Imagen, UPSA, España. Lcda. Periodismo y Comunicaciones, UCA. Miembro de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales, ALICE. Investigadora del área de comunicación en el ICTI-UFG.

Una crisis de comunicación muy educativa

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En el manejo de comunicación de crisis reaccionar tarde también tiene un costo. Si no preguntémosle a la Viceministra de Ciencia y Tecnología Erlinda Hándal quien ha utilizado medios institucionales del Ministerio de Educación, MINEDUCYT, para publicar un vídeo en el que hace, la primera y única, declaración pública sobre su cambio de plaza de Presidenta del CONACYT, a la que debía renunciar en mayo 2019, para tener un contrato como investigadora clase I en la misma Institución, contrato que expiraría en diciembre 2019.

¿Por qué digo que tiene un costo? Porque lejos de tratar de sobrevivir a un apuro mediático y de imagen que llegó a su máximo esplendor hace dos semanas, ella misma, con la reciente publicación de un video institucional, vuelve a “darle volumen” a la crisis. Una crisis que se debería haber previsto, ya que el memorándum que se hizo público estaba fechado en enero de 2019.

Entonces, si era una situación potencialmente pública, se tendrían que haber creado escenarios comunicacionales de respuesta, tanto interna como externa; pero lejos de eso –o al menos eso parece– el manejo de dicha crisis ha sido muy desacertada.

En primer lugar fue el Ministro de Educación quien habló ante los medios de comunicación sobre el tema –y aunque no de manera muy voluntaria, ya que fue interpelado en una actividad– su intención fue buena: “hablar sobre lo sucedido”; pero él quedó mal al escudar su decisión basándose en que la Viceministra tiene muy buenas credenciales académicas –algo que nadie cuestiona– y en donde trató de desviar el argumento ético, que es por el cual se les está criticando en la opinión pública, medios de comunicación y redes sociales. Obviamente no mencionó ni la ética ni la falta de transparencia en una decisión como esa.

Por otro lado, la Viceministra no dio explicaciones durante casi 17 días. Entiendo que para algunos comunicadores institucionales o consultores lo mejor sea no decir nada y utilizar la estrategia del avestruz con la intención de que las cosas pasen y que la opinión pública desvíe su atención a otras noticias o escándalos; pero esto no siempre funciona, y más aún cuando tiempo después se decide “dar la cara”.

Ya que la crisis en todo ese tiempo tomó un rumbo totalmente descontrolado, definitivamente no era oportuno que la Viceministra diera una conferencia de prensa, eso hubiera sido lapidario mediáticamente; pero, hacer un video institucional bajo el pretexto que será el primero de una serie de 24,  eso es arrastrar a una Institución a la debacle comunicacional, sin mencionar lo poco “producido” que está dicho video.

En cuanto a lo discursivo, inicia saludando a las personas que se interesan en el desarrollo científico del país, pese a que lo que comunicará no solo es de interés de dicho sector, sino más bien de toda la opinión pública. Luego habla que ese vídeo será parte de una serie que abordará temas relacionados con la labor del avance de la ciencia y tecnología en el país; pero en lo que dura el video (1’50”) no dice nada relacionado a eso; por el contrario se refiere a dos puntos: el ataque que ha recibido la memoria de su padre, Schafik Hándal, y que para el 31 de mayo de 2019 cesará sus funciones como Viceministra, Presidenta de CONACYT y del cargo que “últimamente le había sido concedido”. ¿Esto último no les llama la atención? A mí, sí. Ya que pretende que creamos que no fue ella quien se adjudicó la plaza, o que aceptó su traslado, sino alguien más, cuyo nombre no se menciona y que fue quien confirió la nueva plaza. ¡En fin! muy mal discurso, muy mal cierre.

Por otra parte, la comunicación no verbal influye también en el mensaje. La voz de la Viceministra con su respiración nerviosa y entrecortada no le asiste para nada en el flojo mensaje que estaba comunicando, por lo que poco o nada sirvió la impresionante librera que hay detrás de ella. Yo hubiera preferido sus múltiples títulos y diplomas para que nos recordarán lo preparada que es académicamente. Además, y un punto significativo cuando se hace este tipo de videos, es que tendríamos que verle los ojos, el contacto con la mirada era importante; pero la luz no permite que se haga buen contacto con la Viceministra, lo que a mi subconsciente –y si hablamos desde la psicología de la comunicación– no le ayuda a convencer; y por último la chaqueta a rayas, esa chaqueta que si algo se lee en la historia las rayas en la indumentaria no siempre han sido bien vistas.

En fin, la Viceministra si bien salió del paso al hacer un vídeo –ya sea muy malo, ya sea muy bueno, ya sea medianamente malo o medianamente bueno– en donde pone punto final a su crisis, nos deja muchas lecciones sobre lo que no se debe de hacer al gestionar una crisis de imagen política.

Universidad Francisco Gavidia, 38 años y su gente…

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Óscar Picardo

Óscar Picardo

Director del ICTI.

Universidad Francisco Gavidia, 38 años y su gente…

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La historia de las universidades es, definitivamente, la suma de experiencias de la gente que la ha dirigido o trabaja en ella; hablamos de organismos vivos, de dinámicas, de relaciones, de desafíos y conflictos, y sobre todo de decisiones. Desde finales de los 80 a la fecha, hay universidades que han crecido, otras se han mantenido estáticas y otras han desaparecido. Los cambios de las reformas educativas y las exigencias del entorno tecnológico han sido cruciales para definir el rumbo de la historia.

Nuestro escenario es complejo, estos 38 años no han sido una tarea sencilla, sobre todo porque la UFG no ha sido una institución “apadrinada” por nadie; ni por políticos, ni por iglesias, ni por organizaciones; la UFG es lo que es, gracias a los fundadores, a las autoridades del Consejo Directivo y a su personal de dirección y gestión. Pero sobre todo, la UFG es una institución pensada y diseñada que se ha desarrollado gracias a las grandes decisiones.

¿Cuáles han sido estas decisiones?

La construcción de nuevos edificios, asumir créditos de inversión, decidir y apostar a las tecnologías, entre muchas otras; pero también, y sobre todo, trabajar con gente comprometida que crea e impulse el proyecto.

Muchos de nosotros hemos crecido profesionalmente con la UFG, y le debemos a la universidad parte de nuestra carrera profesional; recuerdo cuando llegué a la UFG a mediados de los 90 y conocí a gente muy comprometida: al Consejo Directivo liderado por el rector Mario Ruiz, Teresa de Mendoza, Rosario Melgar de Varela, Consuelo de Linki, Juan Portillo Hidalgo, Hilda Navas, Leticia Andino de Rivera; autoridades como José María Melgar Callejas, Roberto Castellón, Luis Martínez Perdomo, Roxana Mendoza, Rolando Balmore Pacheco, Sonia Amaya, Olinda López y, funcionarios, profesores o personal como Ladislao Reyes, Jorge González Vides, Mario Pleitéz, Danilo Leiva, Mercedes Seligman, Rafael Lozano, Magdalena de Viches, María Ester Escalante, Ángela Martínez de Morán, Luis Escobar, Mario Castro, Margarita Cóbar, Haydee de Figueroa, Leonor Fernández, entre muchos otros que son parte de la historia; nombrarlos a todos es difícil.

Ayer en una reunión nos comentaba el Ing. Castellón que, por acuerdo del Consejo Directivo, el 7 de marzo es un día que debe celebrarse en la UFG; nuestra agenda intensa de actividades, auditorías, informes, etcétera, en no pocos casos hace que estas fechas la pasemos por alto, y quise compartir estas líneas para que reflexionemos y no perdamos de vista que somos parte de esta historia de desafíos de la UFG, que inició efectivamente el 7 de marzo de 1981.

La saga de la UFG inició en una casa en una época difícil de conflicto e incertidumbre, pasaron 10 años de gestación formando profesionales, sobre todo maestros y acompañando al Ministerio de Educación en muchos procesos de prereforma; luego de los Acuerdos de Paz (1992) la UFG comenzó a ser un socio estratégico del MINED para la reforma educativa de 1995; posteriormente se construyeron los edificios de aulas; luego se decidió la apuesta tecnológica justo cuando nacía internet, toda la infraestructura se cableó con fibra óptica y se ubicaron computadoras en pasillos. Siguió la alianza con la University of Louisville gracias al Dr. Everett Egginton y las dos maestrías claves que nos formaron a muchos –MBA y MEd-; finalmente muchas decisiones en materia de calidad, acreditación y certificaciones; la historia sigue…

Hoy la UFG se proyecta como una de las principales casa de estudios superiores llamada a diseñar soluciones para resolver los problemas del país. Efectivamente, trabajamos con orgullo en una de las más importantes organizaciones del El Salvador, y hemos formado en estos 38 años a miles de profesionales que dirigen –y dirigirán- el futuro del país.

¿Qué sigue? Como dice el slogan de mercadeo: Un Futuro Grande, y esto depende de nosotros, de los que hacemos que la Universidad Francisco Gavidia sea lo que es y lo que debe ser. Apostamos al modelo STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts y Mathematics), a la acreditación de carreras y a modelos de acreditación internacional, a nuevos programas, a lo virtual, a la inteligencia artificial, al Big Data, a la Nanotecnología, a la robótica y automatización y sobre todo a formar ciudadanos más competentes y honestos para El Salvador.