Apuntes sobre la investigación educativa

Jeser-e1544807037662
Jeser Candray

Jeser Candray

Educador matemático. Investigador en educación matemática.

Apuntes sobre la investigación educativa

Comparte disruptiva

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email

En los últimos años, uno de los temas “de moda” en la rama educativa en el país es la formación del profesor-investigador o profesora-investigadora. Y es que a medida que nos alejemos de corrientes cuantitativas en educación y, por consecuencia, nos acerquemos a estudios más cualitativos, nos damos cuenta que los problemas educativos, a los que día a día se enfrentan los docentes, son temas heterogéneos, diversos y complejos. Es lógico pensar que, aunque algunos ahora se resisten a creerlo, si los problemas tienen esta naturaleza no se puede esperar que las soluciones sean homogéneas, únicas y simples. No existe la formación, sistema o metodología Ad eternum aplicable a todos y todas con el mismo nivel de aceptación o eficacia. Es por ello que se requiere una amplitud de enfoques o caminos para resolver los problema que se encuentran en nuestras aulas, tratando con docentes y niños de nuestra sociedad. Si aceptamos esta tesis, entonces es necesario que los y las docentes cuenten con herramientas que les permitan diagnosticar las situaciones que enfrentan en sus aulas. He ahí la imperiosa necesidad de volver y construir docentes con capacidad investigativa.

Ahora bien, hacer investigación educativa requiere dejar a un lado muchos paradigmas, el primero es que la investigación, como actividad profesional, es de exclusividad de las universidades o centros de investigación y que requiere lidiar con problemas de alta dificultad en la ciencia “formal”. Citando a Joao Pedro Ponte: “en contextos de enseñanza y aprendizaje, investigar no significa necesariamente lidiar con problemas muy sofisticados en la frontera del conocimiento”, es decir, conocimientos que se superponen y se colocan encima del umbral del saber en una ciencia, sino que la investigación educativa implica “formular preguntas que nos interesan, que no tienen respuesta simple, y buscar esa respuesta de modo que sea lo más fundamentado y riguroso posible”, en otras palabras, investigar en educación significa trabajar con inquietudes que al principio no suelen ser tan fácilmente entendibles y que requieren un mayor esfuerzo del docente/investigador en clarificar.

Sin embargo, apostarle a que los docentes ejerzan la investigación como parte de su actividad educadora requiere en primer lugar que, efectivamente, las autoridades lo reconozcan como horas de trabajo, dentro de sus funciones. Y esta es una tarea pendiente. ¿No sería oportuno que dentro de las “reivindicaciones magisteriales” en pro de la dignificación docente se reconozca en la Ley estas y otras actividades? En segundo caso, este reconocimiento necesita que los docentes (universitarios y escolares) sean formados en investigación, pero algo más allá de simples cursos teóricos de investigación y que ellos sí tengan la oportunidad de ejercer experiencias investigativas dirigidas por personal que ya lo haga; ¿qué podría funcionar aquí?

Existen en otros países experiencias de investigaciones colaborativas con docentes universitarios – docentes escolares que pueden dinamizar los enfoques y enriquecer los temas de investigación, pero lejos de esa “tutela científica” que desde las universidades se quiere imponer en las escuelas y que muchas ocasiones no posibilita el trabajo colaborativo. El docente universitario necesita del docente escolar porque es él que conoce la realidad escolar, es él quien enfrenta el día a día y es poseedor de un conocimiento que el docente universitario no posee: la experiencia; de lo contrario su paso por la escuela no quedará más que en un turismo pedagógico, muy común en estos días. Una forma, precisamente, de atacar esa “intrascendencia” que viene demostrando las investigaciones en educación es que los problemas a investigar surjan desde la escuela, repito, parece algo lógico, pero sorprende cuanta investigación se realiza en la actualidad que no tiene nada de interés en los docentes escolares, nada de interés para el aula ya que estas no “huelen a escuela”. Claro, acá también el docente escolar debe reconocer su debilidad metodológica que viene arrastrando desde su formación inicial, hasta el año 2013 se incluyó una disciplina de “investigación educativa” en los profesorados, y que difícilmente ha sido tratada en programas de formación continua.

Además de esto, no basta solamente con promover la investigación, se requiere a la vez un modo distinto de tratar los conocimientos obtenidos. Recordemos que la investigación tiene también un objetivo intrínseco: su aplicación. En el caso de la investigación educativa, ¿cómo podría influenciar esta investigación en la educación? Esta pregunta no es obvia, ya que la mayoría de las investigaciones no son retomadas, ya sea por debilidades en sus aportes y conclusiones, ya sea por su poca divulgación o por una falta de coordinación institucional. De este problema también surge otra solución, ¿no sería genial que una institución se encargase de recopilar estas investigaciones y se dedique a institucionalizarla? El llamado natural para esta tarea es el MINEDUCYT-y el Infod.

Volviendo al papel que deberían jugar las investigaciones en educación. Estas en determinada forma deben enriquecer los libros de texto, las guías metodológicas, los “cursos de formación” inicial y continuos e incluso las políticas públicas en educación. Desde luego esta aplicación debe considerar los aspectos propios de la naturaleza del área, o sea, encontrar que una estrategia “x” como “efectiva” en una escuela “E” no significa que sea aplicable al resto de escuelas del país. La investigación en educación no pretende encontrar las recetas de cocina o las pociones mágicas para el aprendizaje y sí deben ser vistas como alternativas, como otros caminos en busca de la solución de los problemas planteados. Esto bien utilizado podría favorecer el trabajo colaborativo entre docentes escolares, algo que parece complicado en el contexto actual donde los docentes son reacios a abrir sus aulas, ¿por qué es tan difícil que los docentes abran “sus aulas” a otros docentes? ¿Será porque se sienten vigilados y juzgados? Aquí hay aspectos socioemocionales que deben ser considerados y que al no ser tratados de buena forma pueden llevar al fracaso cualquier esfuerzo investigativo.

Existe mucha tela que cortar en este tema, sin duda es un gran reto, pero a la vez implica un salto de nivel para el magisterio salvadoreño. En próximas discusiones nos centraremos en las investigaciones en el aula de matemática.

“CRISIS DEL MAGISTERIO”

Jeser-e1544807037662

“CRISIS DEL MAGISTERIO”

Comparte disruptiva

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
La calidad de la educación está en la calidad de sus docentes”, ese es un mantra repetido por la actual administración del Ministerio de Educación (MINED) sobre la importancia de formar a los docentes.

“La calidad de la educación está en la calidad de sus docentes”, ese es un mantra repetido por la actual administración del Ministerio de Educación (MINED) sobre la importancia de formar a los docentes. Si bien, a priori, un docente se puede sentir “identificado” en esa frase, lo cierto es que extrapola el rol del profesor y minimiza las (ir)responsabilidades del Estado en su rol de garante de la educación en el país. Pero dejando ese análisis para otra ocasión y asumiéndolo cierto, uno esperaría que el Estado diese prioridad al docente, tanto en su formación inicial, continua y con sus derechos como trabajador. Sin embargo, la semana pasada se dieron dos noticias que distan de esta idílica frase.

1- El 2 de diciembre, el MINED dio a conocer los resultados de selección de plazas docentes en el sistema público. La mayoría de los docentes seleccionados tienen diez  y quince años desde que se graduaron esperando entrar al sistema público que, entre otras cosas, asegura estabilidad laboral y un mejor salario ($700 el salario base) y dejan atrás a más de 40 mil profesores que seguirán esperando su oportunidad. Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con “calidad en la educación?

2- Complemento con otra noticia que se dio a conocer. Según el Ministro de Educación, Carlos Canjura, existen más de 5 mil profesores en edad de jubilación que no se retiran aduciendo que las pensiones son bajas. Diferentes medios han recogido a lo largo de los últimos años casos de profesores que actualmente ganan más de 1 mil dólares y que al consultar el monto de la jubilación es menor a 300 dólares. Este monto no es extraño ya que si la mitad de su tiempo de trabajo lo han realizado en colegios que como máximo pagan 500 dólares, con seguridad su pensión será muy baja. Nuevamente, ¿Qué tiene que ver con que profesores entren luego de quince años de graduados al sistema público y que haya 5 mil profesores en edad de jubilación con la “calidad en la educación”? Pues bien, existen graves consecuencias pedagógicas y laborales en este asunto. Los primeros afectados son los docentes ya que si esto no se resuelve cada año tendremos una planta docente cada vez más envejecida, hoy el promedio es de 42 años, con una tasa de recambio que irá disminuyendo porque los profesores no querrán jubilarse con una pensión menor al 30 % de su salario actual, aumentando año a año el desempleo docente que hoy nos dice que hay más profesores desempleados que empleados ¡una cifra horrorosa!

Es una “trampa perfecta”: los profesores tardarán más años en entrar al sistema público, que garantiza mejor salario, y tardarán más años en jubilarse ya que la mayoría de su tiempo de trabajo fue con salarios muy bajos. Un auténtico drama.

Esto también tiene consecuencias pedagógicas con nuestros estudiantes ya que estarán frente a profesores que, en su mayoría, fueron formados en el “oscurantismo pedagógico” que significó la desregulación de la formación docente en los años noventa en universidades de dudosa reputación y donde muchos de ellos no hacen uso de las tecnologías, ni las redes, es decir, la brecha comunicacional entre docentes y estudiantes irá aumentando. Además, esto genera un “desperdicio” de dinero ya que el Estado invierte cada año en formar docentes en las universidades, sin embargo estos docentes jóvenes con ganas, con ideas frescas, con capacidad de atreverse a innovar en su aula deberán esperar más de una década para poner su conocimiento en práctica, cuando las ganas, el entusiasmo y el deseo de cambio sea destruido en los colegios privados por un salario, con suerte, un poco arriba del salario mínimo. Es decir, podríamos crear el mejor programa de formación docente del mundo y aun así no veríamos a esos profesores en el aula hasta dentro de diez años… ¡Diez años con suerte!

Es por esta razón que no dudo en llamar “crisis del magisterio” a la actual situación que viven los profesores en El Salvador, crisis que año a año las autoridades en Plan Maestro y la Comisión de Educación ignoran atendiendo otros temas “más importantes” como nombrar el tercer jueves de noviembre como “día nacional del aire puro” o ver la discusión entre el Viceministro Castaneda y el Ministro de Educación Canjura si la deserción escolar está entre 0,9% o 2,9%.

NUEVO OBJETIVO DE ARENA: FORZAR LA SEGUNDA VUELTA

Screen Shot 2018-11-30 at 3.56.53 PM

NUEVO OBJETIVO DE ARENA: FORZAR LA SEGUNDA VUELTA

Comparte disruptiva

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
Un ejercicio de sistematización de encuestas nos muestra que el objetivo de Arena a esta fecha es intentar forzar la segunda vuelta.

Para este ejercicio se seleccionó la primera encuesta que se publicó desde que Nayib Bukele se oficializó como candidato por el partido de derechas Gana; la que lanzó el Centro de Estudios Ciudadanos de la Universidad Francisco Gavidia y se concluye con la última encuesta de LPG Datos, lanzada en noviembre de 2018.

Para esto usamos la media geométrica porque es la más estable para trabajar con porcentajes e índices. Y estos son los resultados.

La sistematización a la pregunta: “¿Por cuál partido político votaría usted?” queda de la siguiente forma:

 

El ejercicio se completa sistematizando solo los votos válidos que recibiría cada partido político en la elección del tres de febrero, con esto anularíamos las respuestas: no sabe, no responde, voto secreto y ninguno. 

Al anular esas respuestas el porcentaje de votos válidos de cada casa encuestadora queda de esta forma: CEC – UFG 08/18 con 67.3 % de votos válidos; LPG Datos 08/18 con 48.4 % de votos válidos; CIOPS – UTEC 10/18 con el 73.1 % de votos válidos; CEC – UFG 11/18 con el 62.1 % de votos válidos y LPG Datos 11/18 con el 53.1 % de votos válidos.

 

Como se puede ver en el gráfico, la fórmula de Gana: Nayib Bukele y Félix Ulloa están a punto de ganar en la primera vuelta si la fotografía que toman las casas encuestadoras se acerca al resultado final del tres de febrero.