Mauricio Manzano
Mauricio Manzano

Mauricio Manzano

El país no puede seguir endeudándose

Según el Ministerio de Hacienda (MH) el total de la deuda pública de El Salvador llegó a $18.974,68 millones al término de 2018, un incremento de $601,96 millones respecto a los $18.372,72 millones de 2017. Esto es equivalente a un crecimiento anual del 3,3 %.

En agosto de 2019 el Banco Central de Reserva (BCR) informaba que el país en agosto había alcanzado una deuda pública total de $20,311 millones. Sólo en interés se pagan más de 600 millones de dólares anuales. Por su parte, FUSADES sostiene que en el 2018 el endeudamiento era del, 70.7 % del PIB; superando lo recomendable para países similares (FUSADES, 2018). 

Ciertamente, la cifra de FUSADES es atinada si realizamos la operación de la deuda pública entre el PIB que ronda los 27 mil millones de dólares. El Salvador no puede seguirse endeudando, el incremento de la deuda pública generará un aumento en los impuestos, y muy probablemente la eliminación de subsidios y proyectos sociales.

Es urgente buscar otros medios para recaudar y retener dinero. Por ejemplo:

Ser más eficiente en el combate de la evasión y la efusión fiscal, según estudios socio económicos, el Ministerio de Hacienda deja de percibir millones de dólares en concepto de evasión de la renta, apropiación indebida del IVA y contrabando.  Urge una reforma tributaria que no deje espacios legales para la evasión y alusión fiscal.

Otro medio de obtener recursos consiste en reducir la corrupción y recuperar lo que se han extraído del Estado, grabar a bienes de lujo, hacer un estudio previo e imponer impuestos a otras empresas que están exceptas, entre otras.  Es espeluznante imaginar la danza de millones de dólares que se han desviado en las últimas décadas, tanta por la corrupción, la evasión y la elusión.

También es necesario mayor trasparencia y eficacia en el manejo de los recursos del Estado, es preciso efectuar un régimen de austeridad en todos los órganos del Estado. Realizar recortes en áreas pero que no impacten en la calidad del trabajo que realizan los miembros, además de prescindir de privilegios de algunos funcionarios.

Asimismo, es urgente, buscar un desarrollo de país equitativo y transformar la estructura injusta que se ha configurado en el funcionamiento económico del país. No se puede seguir con una política empresarial y financiera extractora, donde las ganancias contribuyen hacer más grande la brecha entre ricos y pobres, trabajadores y empresarios, al final esta concepción de las empresas es generadora de conflictos. Entre otras.

El problema del endeudamiento urge tratarlo con seriedad, con la participación de todos los sectores políticos, con responsabilidad y sin exaltación política, de lo contrario podrían ser un pistón que si no es atendido a corto plazo puede generar conmoción social. Conmoción social igual o peor que la inseguridad y delincuencia.

En fin, urge una “revolución” e innovación de estrategias de retención. El país no puede seguir endeudándose más, las futuras generaciones ya están naciendo con un déficit per cápita que les impedirá un desarrollo humano, y al país un desarrollo social. 

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