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 2706-5421

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“Por sus presupuestos los conoceréis”, el presupuesto de educación: Veinte años de lo mismo… y contando

El pasado 30 de septiembre, como manda el artículo 167 de la Constitución, el Ministro de Hacienda, Nelson Fuentes, presentó ante la Asamblea Legislativa el primer Presupuesto General de la Nación (PGN) de la gestión de Nayib Bukele. El PGN es en forma general el instrumento por el cual un Estado puede cumplir con sus programas y proyectos; en los presupuestos se detalla la fuente de ingresos basada en una proyección financiera y egresos detallando las partidas, montos y rubros para cada institución de los tres poderes del Estado y sus instituciones autónomas. Es muy común creer que hablar del PGN es solo hablar del Ejecutivo, aunque este sea el que toma la mayor parte, existen otros poderes que también son incluidos. 

Sin embargo el PGN va más allá del simple valor numérico, el presupuesto es la concreción de la visión del Ejecutivo, muestra los propósitos y las líneas estratégicas de un gobierno en específico; en política pública hay un viejo dicho: “si no está en el presupuesto, no es prioridad”. Muchos gobiernos pueden tener slogans muy bonitos, proyectos interesantes y promesas dentro y fuera de campaña, sin embargo y parafraseando, “por sus presupuestos los conoceréis”. Obviamente, hacer un análisis del PGN requiere mucho tiempo y mayores datos que no es el caso de este artículo de opinión, no obstante, en estas líneas intentaremos hablar acerca del presupuesto destinado a Educación en El Salvador dado que el actual jefe del Ejecutivo en los últimos días expresó que habría grandes avances en esta materia; pero antes hagamos un poco de memoria. 

Históricamente el presupuesto destinado al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT) ha sido receptor de grandes promesas por los políticos y gobiernos de turno, pero que no pasan de eso: simples promesas. Si verificamos los presupuestos votados al inicio y los ejecutados al final de la gestión de los últimos cuatro presidentes para el MINEDUCYT y para la UES; y el primero presentado por Nayib Bukele, podemos notar lo siguiente: 

En términos generales podemos verificar que el presupuesto del MINEDUCYT en cifra brutas ha duplicado con facilidad sus fondos, del último presupuesto del presidente Flores al primero de Bukele hay $568.5 millones de diferencia, es decir, el presupuesto destinado a Educación ha aumentado, en promedio, cerca de $35.5 millones cada año. Mismo caso del presupuesto de la UES que casi triplica su presupuesto en este mismo período, pasando de $38.75 millones en 2004 a $102.90 millones en 2020. En otras palabras, el promedio de crecimiento del presupuesto de la UES es de $4 millones anuales. 

Sin embargo, pese a estos datos alentadores que llaman a la algarabía, existen otras formas de analizar los datos que ayudan a entender mejor los datos en años tan distantes. No es lo mismo comparar el precio de un producto en el año 2000 a uno en el año 2019, este no tiene en cuenta las variaciones económicas, índice de precios, inflación, etc. Es por ello que es muy común analizar estos datos en términos del PGN y del Producto Interno Bruto (PIB) en el año en cuestión. Es así que al hacer este ejercicio los resultados son los siguientes:   

Al comparar el porcentaje del MINEDUCYT en términos del PGN podemos verificar que este siempre ha rondado entre el 15 y 20 %. ¿Qué quiere decir esto? Que de cada dólar que recaudó el Gobierno de los impuestos en cada año, entre 15 y 19 centavos se fueron para educación. Esto al compararlo con los países centroamericanos es relativamente bajo (Guatemala invierte arriba del 20 % y Costa Rica el 27 %). Los años que en comparación al PGN se invirtió más es el año 2009, el último de Elías Antonio Saca y el 2015, el primero de Salvador Sánchez Cerén. Entonces, contrasta con los años que menos se ha invertido en educación en términos del PGN que son precisamente el último de la gestión de Sánchez Cerén (2019) y el primero de Nayib Bukele. En el caso de la UES podemos verificar que nunca ha superado el 2 % en comparación del PGN, muy lejos del 6 % que invierte Nicaragua por constitución, por ejemplo.  

Ahora bien, ¿y cómo está el presupuesto del MINED en comparación al PIB? Este indicador es el más utilizado para la comparación de la inversión pública a nivel internacional y es el que sirve para medir qué tan importante es para una sociedad invertir en educación. Al ver los datos podemos verificar que la inversión de El Salvador en Educación ha sido una “montaña rusa” entre 2004 y 2020 invirtiendo entre 3.4 % al 3.99 % del PIB. El año en que más se invirtió según el PIB fue en 2009, el último de la gestión de Tony Saca. Lo que sí parece evidente es que desde el año 2015 la inversión en educación ha ido a la baja, lejos quedó la promesa del presidente Cerén de invertir el 6% en educación y si usamos como referencia el primer presupuesto de Nayib Bukele no parece que vaya a cambiar pronto. 

Ahora bien, una cosa es el presupuesto votado y otra el presupuesto que en realidad se ejecuta. Hay que recordar que los presupuestos son modificables y a lo largo de los años siempre vienen correcciones, generalmente estas modificaciones en Educación eran para aumentar sus fondos, a excepción del quinquenio Flores que la regla era de reducir el presupuesto una vez se aprobaba. En resumen, el presupuesto de Educación que fue ejecutado por los últimos años en términos del PGN y del PIB son los siguientes: 

Al ver los datos del cuadro anterior, ¿cómo podríamos interpretarlos? Estos indicadores nos dicen que en promedio la gestión de Sánchez Cerén fue la que más invirtió en Educación de las últimas cuatro administraciones. Esto es entendible porque las gestiones de Francisco Flores y Elías Antonio Saca tenían una inversión más fluctuante y los picos de inversión tienen una explicación. El caso de la gestión de Flores, en el 2001 fue el año en que más se invirtió en términos del PIB (3.85 %) esto sin duda responde a la reconstrucción de escuelas destruidas por los terremotos del mismo año. En el caso de la gestión Saca su año de mayor inversión en Educación fue el año 2009 su último año de gestión que estuvo marcada por la campaña electoral y sobre todo, por la crisis económica que hizo que el PIB cayera casi un 4 %. La inversión en Educación en las gestiones Funes y Cerén pueden y deberían explicarse por la mayor recaudación fiscal.  

Todos estos datos nos ratifican que, por lo menos en términos del presupuesto, la educación no sigue siendo de alta prioridad para los gobiernos de turno. 

¿Y entonces? 

Pueda que algunos quieran entrar en el juego de los números, peleando por si se invirtieron centavos más o menos en cada año; al que intente hacer esto lo invito a verificar los datos que afortunadamente se puede hacer si el objetivo es decir la verdad. Lo cierto es que, dadas la situación fiscal y de (in)gobernabilidad que se puede ver, no hay condiciones para que esto cambie. El Consejo Nacional de Educación, CONED (¿todavía se reúnen?) hizo un esfuerzo grande para marcar cierto rumbo en qué se necesita inversión para poder mejorar cada año. Pero para esto se requiere una apuesta gradual, consensuada y a largo plazo de los actores políticos y sociales. Por ejemplo, si quisiéramos llegar a invertir al menos un 4 % del PIB en Educación para 2020, harían falta invertir $1,110 millones, es decir, $71 millones más. ¿Y llegar al 5%? Harían falta $385 millones más. Cantidades que difícilmente se puedan obtener si no hay un acuerdo y un pacto que haga a todos los sectores caminar a otro rumbo. En este caso la frase “el dinero alcanza cuando nadie roba” no aplica, es necesario que el Estado pueda recaudar más e invertir en estas áreas. El llamado debe ser a todas las instancias a unirnos y promover este pacto social a favor de la educación. 

Obviamente cambiar la realidad educativa de El Salvador, además del financiamiento, requiere un plan que lo ejecute, que marque las directrices, los planes y proyectos estratégicos para que esta inversión impacte en la economía y en cada niño y niña que pasa por nuestras aulas. Sin embargo, el despeje de esa incógnita se la dejo a otros que quieran aportar. 

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