Mauricio Manzano

Problemas reales que la población está demandando solución: Economía y empleo (Parte I)

En El Salvador hay problemas reales y la población está demandando una solución. Estas dificultades no solo están afectando el nivel material, también están creando angustia y estimulando una situación de zozobra en las personas.  Estos problemas son expresados y se repiten en todos los sondeos de opinión pública realizados por diferentes casas y academias encuestadoras. Todas coinciden en que los grandes problemas de país son: economía y empleo, seguridad, educación, salud y corrupción. En este apartado solo se describe el primer problema: economía y empleo. 

Ciertamente, la economía y el empleo es un problema que angustia tanto a jóvenes como adultos. A los jóvenes por los requisitos, experiencia y formación que les requieren los empleadores, se les hace difícil conseguir su primer empleo, los adultos se ven marginados por los años de su edad, aunque muchos tenga la experiencia y formación. . 

La situación de zozobra de la población no es una invención subjetiva, cuando se miran los datos económicos reposadamente se comprende que esa sensación puede constituirse en un pistón que si no es atendida a corto plazo puede generar conmoción social. 

En el nivel de la economía. Todas las estadísticas dejan ver que El Salvador es el país con menor crecimiento económico en el área de Centroamérica. Su Producto Interno Bruto (PIB) crece a un promedio de dos puntos porcentuales. Según las proyecciones iniciales del Banco Central de Reserva (BCR), el crecimiento para el año 2019 será de 2.6 %. Sin embargo, la CEPAL, en su informe anual estima que el crecimiento será de 2.2 % para el año 2019, y calcula el mismo dato para el 2020. 

Por otra parte, según el Ministerio de Hacienda (MH) el total de la deuda pública de El Salvador llegó a US$18.974,68 millones al término de 2018, un incremento de US$601,96 millones respecto a los US$18.372,72 millones de 2017. Esto es equivalente a un crecimiento anual del 3,3 %. En agosto de 2019, el Banco Central de Reserva (BCR) informaba que el país, en ese mismo mes,  había alcanzado una deuda pública total de $20,311 millones. Solo en interés se pagan más de 600 millones de dólares anuales. 

Por su parte, FUSADES sostiene que en el 2018 el endeudamiento era del, 70.7 % del PIB; superando lo recomendable para países similares (FUSADES, 2018).  Ciertamente, la cifra de FUSADES es atinada si realizamos la operación de la deuda pública entre el PIB que ronda los 27 mil millones de dólares. El Salvador no puede seguirse endeudando, el incremento de la deuda pública generará un aumento en los impuestos, y muy probablemente la eliminación de subsidios y proyectos sociales. 

Es urgente buscar otros medios para recaudar y retener dinero. Por ejemplo, combatir la evasión y la efusión fiscal, según estudios socio económicos, el Ministerio de Hacienda deja de percibir hasta 1,600 millones de dólares en concepto de evasión de la renta, apropiación indebida del IVA y contrabando (UCA, 2016). Otro elemento consiste en reducir la corrupción, es espeluznante los millones que se han desviado en los últimos gobiernos, mayor trasparencia y eficacia en el manejo de los recursos del Estado, efectuar un régimen de austeridad en los órganos del Estado, buscar un desarrollo de país equitativo y transformar la estructura injusta que se ha configurado en el funcionamiento económico del país, entre otras.

Respecto al empleo, la situación es angustiante para jóvenes y adultos. Nos ponemos en “modo grito” cuando escuchamos un joven expresar que deja los estudios por no tener trabajo para seguir pagando su mensualidad. O ver adultos afanosos buscando empleo y sentirse rechazado porque piden “no mayores de 35 años”. El desempleo y los salarios son apremiante, los datos lo revelan. 

Según el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) hasta enero del 2019, la cantidad de cotizantes en el país era en total: 853,086 trabajadores, de los cuales el 19.7 % están insertados en el sector público y el 80.3 % en el sector privado. 

Sin embargo, según la DIGESTIC en el 2017 la Población Económicamente Activa (PEA) era de 2, 960,788 personas (59.3% hombres y 40.7% mujeres). Del total de la PEA, los ocupados representan el 93 %. Es decir, la tasa de desempleo en general es de 7 %; (DIGESTIC, 2017). Y el desempleo en la juventud alcanza casi el 12 % (FES, 2018). 

No obstante, la subutilización del trabajo es del 30 % y de los trabajadores informales no se tiene precisión aunque se habla de un 40 a un 50 %. Sin duda esto imposibilita tener una vida digna ya que la mayoría de trabajadores no tiene derecho al seguro social ni a una jubilación digna. 

Respecto a los salarios. La Constitución de la República establece que “Todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo, que se fijará periódicamente. Para fijar este salario se atenderá sobre todo al costo de la vida (…) Este salario deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar del trabajador en el orden material, moral y cultural”. Art., 38, inc. 2 Cn. 

Sin embargo, los salarios mínimos de los trabajadores no son competitivos en una sociedad encarecida. En la actualidad, la Canasta Básica Alimentaria incluye 22 alimentos y tiene un costo de 200 dólares mensuales para un hogar de tres y hasta cuatro, y los salarios mínimos oscilan entre los 304 dólares en el área urbana. También está Canasta Ampliado que duplica la CBA, por lo tanto no es asequible para los empleados. 

Otro tema angustiante para la población salvadoreña son las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Este sistema está basado en un modelo de capitalización individual, es decir, un ahorro personal del trabajador que le servirá en teoría para tener una vejez digna. En opinión de algunos economistas este tema es una bomba de tiempo y puede ser un detonante de descontento social. El futuro es incierto ante las miserables pensiones que les están siendo concedidas a los jubilados.

En fin, las cifras económicas constituyen en elementos que generan incertidumbre de un posible despegue económico. El empleo es una situación angustiante para jóvenes y adultos, los salarios no competitivos en una sociedad encarecida, están creando desesperación. También es urgente una reforma tributaria que no deje espacios legales para la evasión y alusión fiscal. 

Estos problema urge tratarlo con seriedad, consenso y sin exaltación política, de lo contrario podrían ser un pistón que si no es atendido a corto plazo puede generar conmoción social. Conmoción social igual o peor que la inseguridad y delincuencia…

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