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Fidel López

Fidel López

Docente investigador de la Universidad Francisco Gavidia.

Revolucionemos la educación

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Inicio repensando lo que dijo un niño que estudia en una escuela pública a un periodista cuando le preguntó: «¿Qué quieres ser cuando seas grande?», el estudiante le contestó que su sueño era ser “trailero”. Creo que si está estudiando es para tener un mejor trabajo, una mejor condición económica o tener educación universitaria. Es de analizar también qué está aprendiendo en el centro escolar. Los maestros deben de inculcar valores globales, de demostrarles a los estudiantes que con el estudio pueden cruzar fronteras y conquistar el mundo.

En la revolución de la educación es de pensar en todos los sectores, un alumno que estudie en el Liceo Salvadoreño o en la Escuela Americana, tiene otra perspectiva de salir adelante y triunfar. La currícula educativa es diferente a la de las escuelas públicas; además, tienen el presupuesto para invertir en equipo y contratar a maestros con muchos aprendizajes y bien capacitados. El sistema educativo debe incluir a más sectores que necesitan educarse. Algunas escuelas modelo hacen la diferencia en el sector público.

En Estados Unidos, según el doctor en educación Tony Wagner, se analiza la educación así: “El 20 % de alumnos de secundaria no terminan el instituto, el 20 % termina su instituto pero no continúa sus estudios y sufre inestabilidad o desempleo crónico. El 60 % asiste a la universidad, pero de ese grupo el 20 % lo abandona. Al menos ese 20 % de personas que acaban la carrera tiene un trabajo para el que no se necesita titulación universitaria y que no tiene un sueldo de titulado universitario. Eso nos deja con solo un 20 % a los que le ha  funcionado este sistema enfocado hacia ‘las enseñanzas superiores’ … tenemos a un sistema educativo en el que solo el 20 % de los alumnos acaban teniendo un trabajo que requiera educación universitaria”.

A lo anterior se le suma ejemplos de países de primer mundo que salieron adelante con la innovación educativa como lo es Finlandia. En ese país no hay exámenes, los alumnos entran a la escuela un año más tarde, no están tantos meses en las escuelas y les dejan pocos deberes. A los niños y jóvenes los preparan para la era de la información. En Finlandia transformaron la educación del profesorado, para ser docente solo aceptan a uno de cada diez candidatos. En síntesis, le apuestan a la Investigación y Desarrollo (I+D).

En El Salvador, anualmente hay un aproximado de 1 millón 300 mil estudiantes. De cada diez alumnos solo cuatro terminan el bachillerato. Según una publicación de La Prensa Gráfica (29/11/2018), más de 30 mil estudiantes abandonaron los estudios. Según el periódico El Mundo (27/01/2014) en el ámbito universitario, “En el país solo la mitad de los aproximadamente 88 mil bachilleres -cifra adaptada a la cantidad de alumnos del año pasado- que culminan su Educación Media, logran continuar sus estudios universitarios”.

En el ámbito universitario convergen muchos aspectos para que un estudiante pueda culminar sus estudios, “Y a lo largo de la carrera, de los 44 mil alumnos que ingresan solo el 8 % logra obtener su título, aproximadamente 3 mil 520 estudiantes. El resto abandonan los estudios por el camino porque deciden emigrar, no encuentran atractivas las clases y en algunos casos forman una familia”, Diario El Mundo (27/01/2014).

Son un aproximado de 5 mil 136 centros escolares, en este contexto el 84 % de alumnos son de escuelas públicas. Son un aproximado de 46 mil docentes contratados. Según la «Radiografía de un Sistema Educativo en Ruinas», escrito por Óscar Luna, en El Faro, el panorama es escalofriante “… solo 1 mil 077 escuelas públicas tienen sanitarios conectados a alcantarillas y 2 mil 994 tienen baños conectados a una fosa séptica; solo el 21 % de los centros educativos tiene biblioteca; solo el 29 % tiene un centro de cómputo o aula informática. Se da el caso de un centro educativo, en Jicalapa, que imparte el bachillerato técnico vocacional en desarrollo de software, pero no tiene internet; como el 70 % de escuelas públicas a nivel nacional”. Las deserciones en los centros educativos por amenazas de las pandillas, emigraciones, pobreza, falta de empleos y delincuencia son otros aspectos que afectan a la población que desea estudiar.

Como docente con más de 17 años de experiencia recomiendo: Tener en cada aula 20 a 25 alumnos, eso aumenta el aprendizaje de los discentes. Hacer un estudio concienzudo si se está capacitado a ser docente de por vida. No solo por accidente. El Ministerio de Educación debe incorporar a más supervisores para que evalúen cada centro escolar. El nuevo gobierno que iniciará el 1 de junio tiene un reto grande para que tengamos una educación de calidad.

Según el formulario FI del El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT), se especifican aspectos relevantes que debe tener un centro escolar equipado: ¿El centro escolar tiene escritura propia?, ¿recibe subsidio?, ¿el centro escolar se encuentra ubicado en una comunidad indígena?, ¿posee teléfono o correo electrónico?, ¿posee página web?, ¿de quién recibe  apoyo o cooperación?, ¿recibe asistencia técnica de organismos internacionales o nacionales?, ¿recibe apoyo de material didáctico, mobiliario y equipo de parte de organismos de cooperación?, ¿recibe apoyo de infraestructura?, ¿los docentes reciben remuneración?, ¿de parte de quiénes reciben apoyo los docentes como: la empresa privada ONG u otra entidad?, ¿recibe  materiales de construcción?, ¿reciben alimentos y uniformes?, ¿tiene cafetín propio y con los alimentos adecuados para los estudiantes?, ¿posee internet, electricidad, energía solar planta generadora, agua potable, servicios sanitarios?, ¿cuenta con servicios sanitarios especiales?, ¿cuántos estudiantes tienen por grado?, ¿poseen biblioteca física y virtual?, ¿poseen computadoras de escritorio o laptops (lempitas)?, ¿poseen impresores, scanners, proyectores de cañón, televisores, radios, micrófonos, cámaras digitales y de video?, ¿poseen kit de robótica NXT, EV3, Make Block, Chumchebot y en qué condición?, ¿poseen laboratorios en diferentes ciencias adecuados?, ¿poseen una adecuada infraestructura  para educación física, deportes y actividades extracurriculares?, ¿poseen su propia clínica o cuentan con botiquines de emergencia?, ¿poseen aulas de apoyo educativo y sala de maestros?, ¿poseen comedor, bodega y cocina?, ¿qué idiomas les enseñan?. Estas y otras interrogantes son confirman que tener una escuela modelo no es fácil.

Y no es solamente tener el equipo e infraestructura idóneos, es que estén en óptimas condiciones. Parámetros o mediciones que también aplica en la educación universitaria. En ese formulario no especifica la hoja de vida del docente o su experiencia como tal. Eso es trabajo del director, el cual debe de ser competente. En el ámbito privado, los colegios tuvieron una medición con clasificaciones A, B y C. Algunos colegios desaparecieron del mapa; porque no cumplieron los parámetros deseados en las auditorías.

A modo de conclusión o alternativas, es necesario que se capaciten más a los docentes, que el presupuesto de educación sea equilibrado según las necesidades, no se puede estar hablando de lo mismo si el MINEDUCYT recibe la cantidad de 3.4 % de presupuesto. Se debe tener más fuentes de trabajo para que los bachilleres y graduados universitarios tengan oportunidades y no emigren. Se debe apostar a la innovación, a tener a estudiantes que analicen contenidos y no solo repitan lo que dice el maestro.

Los que estudiamos en una escuela pública y luego nos venimos a la capital a aprender en un colegio de calidad, sentimos la diferencia en el ámbito del proceso de enseñanza-aprendizaje. Hace falta mucho por hacer en El Salvador. Queremos mejor educación, pero se debe revolucionar muchos aspectos para poder cambiar el sistema educativo salvadoreño.

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