Nestor
Néstor Moreno Velásquez

Néstor Moreno Velásquez

Estudiante de la Maestría en Política y Evaluación Educativa - UCA

Hay que apostar por la formación de habilidades psicosociales

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Al pensar en las prioridades educativas de El Salvador, se abre un abanico de opciones. La educación es un tema multifactorial que necesita una mirada integral de la persona humana. En mi opinión, la más urgente es elaborar un programa de desarrollo psicosocial para la niñez y adolescencia, cuya importancia se sustenta en tres puntos centrales. 

Primero, desde la agenda internacional, los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) que retoma la declaración de Incheon en 2015 propone que, dentro del compromiso de los países por una educación de calidad, esta debe ir acompañada de habilidades cognitivas, interpersonales, sociales de alto nivel” (p. iv). Además, a nivel regional, se señala la importancia de las habilidades psicosociales para la vida, siendo competencias para enfrentar diferentes contextos de la vida cotidiana, vinculando el saber hacer con el saber ser; asimismo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) establece la importancia de las habilidades socioemocionales como aprendizaje de cara a entornos laborales. En definitiva, en el marco internacional se pone de manifiesto la importancia de desarrollar habilidades para la vida. 

Segundo, desde el plano nacional se evidencia la realidad de violencia, el Observatorio del Ministerio de Educación de 2016 expone que el 65 % de las escuelas sufren el impacto de la violencia a través de las maras, dato que se complementa con el del Observatorio del MINEDUCYT del  2018, identificando que la violencia psicológica es la que mayor repercusión tiene en los centros escolares y en los estudiantes; es preocupante que solo el 19.04 % de los centros educativos posean servicios psicológicos para ayudar a la convivencia escolar, y más del 75 % no tienen itinerarios estratégicos pedagógicos para descubrir valores.  

Por otra parte, en el Reporte Final de Análisis de Educación y Riesgo de El Salvador de USAID (RERA, por sus siglas en inglés) de 2016, los docentes y directores manifiestan la necesidad de que el programa escolar se debería centrar más en una formación de habilidades para la vida, habilidades sociales y de empleo.  

En fin, este panorama nacional suscita la necesidad de la creación y verdadera implementación de un programa de habilidades psicosociales que tenga como eje transversal, la convivencia, el manejo de emociones, la resiliencia, entre otros aspectos importantes. 

Tercero, debido a esto es necesario que se diseñe e implemente un programa de desarrollo psicosocial en los centros escolares del país, que tenga como puntos centrales los siguientes aspectos:  

  1. Prevención de la violencia y reconstrucción del tejido social 

Desde este programa se daría tratamiento a la prevención de la violencia para la construcción de relaciones de paz, y reconstruir el tejido social para una mayor cohesión y construcción de ciudadanía democrática. Entendiendo que la educación en los primeros años constituye el fundamento para desarrollar habilidades para la vida futura, que están relacionadas no solo con la trayectoria educativa, sino que también está implicado el desarrollo de su vida en sociedad, según el Plan El Salvador Educado del CONED, es decir, desde las diferentes etapas del crecimiento humano se deben desarrollar las habilidades socio-emocionales como herramientas para un desarrollo integral y para enfrentar factores de riesgo.  

De aquí que, la educación se debe construir, partiendo del conocimiento de sí mismo, sus emociones, relaciones con los demás y su “saber hacer”, de esta manera se articula una educación integral que pueda generar cohesión social. Por ello, esta propuesta no trata de las usuales medidas preventivas, ni de habilidades para entornos laborales, sino de construir bienestar para la niñez y adolescencia 

  1. Eje transdisciplinar en las diferentes materias  

Este programa debe ser implementado como un curso y a su vez tener un eje transdisciplinar con indicadores en las diferentes materias que desarrolle las habilidades de acuerdo a las etapas de desarrollo, teniendo como elementos claves: el desarrollo de habilidades cognitivas y socioemocionales, con un contenido formativo basado en tareas prácticas y una metodología interactiva, buscando así, alcanzar habilidades que vayan más allá de las competencias cognitivas, para que sea un proceso educativo que capacite para el desarrollo integral de la persona y la convivencia social. 

  1. Saber vivir con los demás

Comprendiendo la educación como un desarrollo donde se aprende sobre uno mismo para vivir con los demás, los centros educativos deben formular proyectos comunitarios y actividades de sensibilización familiar, pues es aquí donde inicia el desarrollo y la práctica de las habilidades psicosociales. Con esto se fortalecerá al futuro ciudadano con capacidades para el diálogo, resiliencia, convivencia, solidaridad y resolución de conflictos. 

En conclusión, ya no podemos pensar en mantener currículas rígidas dirigidas a competencias que crean un proceso de individualismo y egoísmo, que no ayudan a formar un proceso de cohesión social y no abarcan de manera integral a la persona. No se puede tener un reduccionismo en la formación de habilidades hacia un plano laboral, sino que al contrario hay que redefinir el fin al que apunta la educación.  

Por ello, un programa de desarrollo de habilidades psicosociales es una apuesta por el desarrollo integral de la persona, facilitándole herramientas para responder a situaciones de riesgo, para una convivencia ciudadana de paz, e iniciar un proceso de reconstrucción de bienestar social y comunitario. 

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