Picardo-Nuevo-1-min

MAKE AMERICA…

Comparte disruptiva

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
Miles de ciudadanos del planeta emigran o desean ir a vivir a Estados Unidos, ¿por qué? Simplemente por ser una nación de oportunidades, con una sólida institucionalidad, respeto a las libertades y ofrece posibilidades de vivir dignamente. Pese a momentos grises de la política exterior estadounidense, la proyección global y el marketing de país indica que hay un “Sueño Americano” en Estados Unidos.

La riqueza de una nación se constituye en base a la pluralidad multicultural de los migrantes; resulta difícil encontrar en el mapamundi contemporáneo una nación étnicamente purista. Particularmente la historia de Estados Unidos se desarrolló en base a flujos migratorios –y en base a la triste segregación de indígenas, negros y latinos-.

La vitalidad y solidez democrática de los Estados Unidos se debe al conjunto de tensiones culturales que se fusionan, en donde encontramos: 1.- El amor a la tierra y a la naturaleza de los autóctonos; 2.- La preocupación salvífica de la prosperidad protestante; 3.- la vitalidad cultural y física de los afroamericanos; 4.- la fuerza de la inteligencia industrial europea; 5.- la sólida base de la maquinaria laboral latinoamericana; y 6.- los detonantes del ingenio asiático. Pero al final todo esto se mezcla y emergen mentes brillantes en todos los sectores que prohíben hacer juicios de valor racistas; en efecto, encontraremos en esta historia que se escribe desde 1776, grandes y pequeños ciudadanos migrantes que han enaltecido y manchado este devenir, pero al final el balance es relativamente venturoso y Estados Unidos es un constructo de libertad y oportunidad para el mundo.

Miles de ciudadanos del planeta emigran o desean ir a vivir a Estados Unidos, ¿por qué? Simplemente por ser una nación de oportunidades, con una sólida institucionalidad, respeto a las libertades y ofrece posibilidades de vivir dignamente. Pese a momentos grises de la política exterior estadounidense, la proyección global y el marketing de país indica que hay un “Sueño Americano” en Estados Unidos.

Pero además Estados Unidos es lo que es gracias a la academia y a las ciencias; ninguna nación es superior a sus universidades; los grandes estadistas, empresarios, deportistas, artistas, economistas, etc. han pasado por estas universidades que iluminan a los 52 estados de la Unión Americana. Hoy la “nueva universidad Estadounidense” (M. Crow) comprometida con los problemas del país debería increpar y decirle algo a la clase política.

Desde otra perspectiva, Estados Unidos se construyó como una “gran nación” gracias a los flujos de migrantes europeos, a las reservaciones indígenas, a la esclavitud de negros y a la explotación de migrantes latinos; así levantaron grandes ciudades y fábricas y, a inicios de siglo XVII, enarbolaron las principales universidades que potenciaron la ciencia. Con “inteligencia” y sutileza se transformaron en potencia mundial y en policía planetaria; asesinaron a los presidentes que estorbaban, intervinieron con guerras dónde les dio la gana, salvaron a Europa del nazismo y aniquilaron dos ciudades japonesas con bombas nucleares.

Tienen una institucionalidad envidiable; ciudades majestuosas; son padre y madre del mundo del entrenamiento; ayudan y desayudan a sus socios. Poseen relaciones con China Popular y se molestan si alguien más ostenta hacer comercio con estos asiáticos. Odian a Cuba, pero la toleran, así como odian la industria del tabaco, pero aman los puros cubanos… 

Son anticomunistas férreos y amantes de la Asociación Nacional del Rifle -a pesar que tienen un tiroteo escolar, por lo menos, cada mes-; aunque nos cueste creer, en Estados Unidos cuentan con toda la taxonomía de psicópatas que puedan haber en el manual de psiquiatría DMS-5. Allí conviven el genio más sofisticado artístico, los principales científicos y los que envían bombas por correo calzadas por manifiestos doctorales (Unabomber).

Casi todos los pobres y miserables del planeta quisieran ir a vivir a Estados Unidos; sueñan con un trabajo estable, ingresos en dólares, ir a Disney, estudiar en Harvard o MIT, y contar con un sistema judicial radicalmente honesto. No importa si más tarde sus hijos tengan que servir al US Marine Corp. a luchar por la democracia o por el petróleo en otro país.

Miami, Hollywood, New York o Washington son epicentros del mundo; narcotraficantes, políticos, corruptos, estrellas, artistas y jardineros quieren ir allí; obtener una Visa o Green Card o tomarse una foto al menos.

La mayoría de prominentes ciudadanos políticos, académicos y empresarios necesitan un psicoanalista para sobrevivir las dualidades de su ética…; proyectan una imagen impecable de moralidad y se acuestan con sus bellas asistentes. Diseñan sofisticados sistemas para evadir impuestos, y ya viejos les da por ir a terminar sus días a una isla tropical en Latinoamérica.

Todos quieren ir a Estados Unidos ¿Para qué?: para ganar dinero, mucho dinero; porque la vida al parecer es eso: hacer dinero, tener confort, comodidades, buen carro, salud. No importa bajo qué condiciones vives para hacer dinero, ni cómo te vean o perciban; hay que ser astuto y hacerse el loco con eso del racismo y seguir haciendo dinero. La nueva economía o la economía de la información global padece de una patología crónica basada en el crecimiento económico progresivo; no se admite el decrecimiento o pérdidas; hay que vender y ganar más y más, y esto a costa de cualquier cosa, inclusive del medioambiente y de la salud humana. Wall Street no admite empresas, corporaciones so mercados pusilánimes, la filosofía es ganar o morir, y esto ha contagiado a las naciones.

Debido a la caravana de migrantes el Presidente Trump manifestó que iba a suspender la ayuda de “miles de millones de dólares” a los países del triángulo norte (Guatemala, Honduras y El Salvador). Pues veamos el caso salvadoreño…

Aproximadamente 400 personas al día pagan solicitudes de visa a un costo de US$ 160 esto genera a la embajada US$ 64,000 diarios; en un mes la cifra crece aproximadamente a US$ 1,920,000; y en un año a US$ 23,040,000.

Fomilenio II, el programa insignia de ayuda de Estados Unidos a El Salvador, aporta 277 millones que se gastarán en unos 5 años; esto representa US$ 55,400,000 al año. Pero seguramente el 50 % se lo llevan de regreso los contratistas y consultores de EEUU (Creative, RTI, DAI, Chemonics, M&E, Tetratech, Nathan Associates, ICMA, Palladium, etc.), y no menos del 20 % se irá en gastos administrativos; es decir, con costo se invertirán cada año US$ 16,620,000 (más la contrapartida nacional). El comparativo, Visas vrs Fomilenio nos deja un resultado de:  US$ 6,420,000 a favor de EEUU.

Hay otros programas de cooperación, pero el retorno de los fondos vía contratistas es alto y la eficiencia e impacto es sumamente bajo. ¡¡¡Necesitamos una cooperación más inteligente y eficiente!!!

USAID trabaja fuerte en educación desde 1988 (con el programa SABE), supuestamente ha invertido muchos millones en: diagnósticos, estudios, programas, proyectos, ¿y los resultados…? ya es hora de preguntarse, algo no está funcionando bien, la gente sigue migrando.

No tengo las cifras de lo que generan los casi 2 millones de salvadoreños para la economía de EEUU; si mandan casi $5,000 millones para aquí, otro buen tanto se queda allá en impuestos y gastos de vida; y en no pocos casos, haciendo el trabajo que pocos quieren hacer. Si Mr. POTUS suspende la ayuda creo que pierde, tendrá a todos los contratistas y consultores de regreso y sin empleo, e igual los migrantes seguirán intentando ingresar a EEUU; al fin y al cabo, nos han vendido que es el mejor sistema político del mundo y la mejor economía del mundo. Es un lío, pero debe haber otra salida. El análisis es algo simplista pero real. Así que no son “miles de millones en ayuda”.

Finalmente, la droga no viene de Centroamérica, sino desde más abajo (hay que repasar Geografía), y va para EEUU; allí está el mercado y los consumidores, a ver cuándo atrapan un capo del comercio en Estados Unidos, alguno que otro debe haber… Y de paso, se debe revisar el aparato de seguridad, hay bases de Estados Unidos por todos lados: en Comalapa, Palmerola, en Panamá y como que no funcionan muy bien.

Aprecio y admiro a muchas instituciones y personas en Estados Unidos; he sido becario en tres oportunidades, por esta razón, de respeto y estima les escribo lo que pienso sin hipocresía, por qué pueden ser mucho mejor de lo que actualmente son. Finalmente, desde dónde escribo, con sus problemas y circunstancias adversas, no es un “shithole”. Es un lugar que le ha dado mucho a la humanidad; al menos, un proceso de paz y un hombre ejemplar: Óscar Arnulfo Romero y Galdámez.

Acerca del autor