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Ana Evangelina Aguilar

Ana Evangelina Aguilar

PENCILS DOWN

Comparte disruptiva

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¡Pencils down! Es una expresión que se suele utilizar en las aulas de habla inglesa cuando una prueba o examen ha terminado. Esto es lo que precisamente ha sucedido, el tiempo se ha acabado para los cuatro candidatos a la presidencia, a sus partidos y correligionarios.

Ya prácticamente solo hay que esperar que el domingo 3 de febrero, más del 50% de los empadronados salga a votar, sino tendremos que sentarnos en el banco de la paciencia y persistir un mes más para que esta eterna campaña electoral finalice.

A tan sólo unas horas del “Día D”, y como diría Parménides: “lo que es… es. Y lo que no es… no es”. No importa cuánto dinero se gastó en la campaña (aunque hayan sido millones, estos no aseguran el gane). Ya no afectan los anuncios de televisión negativos, de propuestas, etc. Ya no hay tiempo para visitar territorios. Ya no importan los memes y las fake news que puedan circular en redes sociales o vía WhatsApp. Lo que se hizo, se hizo y lo que no, pues… traerá sus costos electorales.

Precisamente, algo que sí se hizo, y en exceso, fue la utilización de las redes sociales durante toda la campaña electoral. Un uso y abuso de las campañas de desinformación, en la que la manipulación de los mensajes, el desprestigio y la exacerbación de contenidos fueron parte fundamental de la estrategia utilizada por varios candidatos. Estrategia que hizo de las suyas ya que la población salvadoreña suele informarse muy poco por los canales oficiales.

Hemos tenido una campaña larguísima, y es que claro, tenemos candidatos que construyeron su marca desde mucho antes, y aunque Josué Alvarado no esté de acuerdo conmigo, a la campaña electoral no se va a construir marca, se va a ganar votos. Votos que no son necesariamente likes, retuits, o apretones de mano en las visitas casa por casa.

Los votos son votos, son personas que la estrategia de comunicación de cada candidato logró convencer, voces de los que con mucho gusto han dado su opinión para las encuestas proclamando a su caballo ganador; pero ¿qué pasa con los que no contestaron esas encuestas? ¿Qué pasa con los que dijeron que el voto era secreto? Ese porcentaje que en las encuestas fue bastante significativo, pero que a la hora de hacer las lecturas correspondientes muy poca atención le tomamos. Esos que la ciencia llama “indecisos” los que aún no tienen decidido su voto, o que se niegan a declarar el sentido de su voto futuro porque tienen temor al prejuicio político, a confesar su voto a determinadas opciones porque tendrían que dar explicaciones de por qué no están castigando a «los mismos de siempre”.

Muchas cosas se demostrarán o rechazarán después del domingo. Comprobaremos si las encuestas siguen siendo una fotografía del momento o si son buenas herramientas de campaña que sirven para movilizar al voto útil. Evidenciaremos si la campaña que más funciona en el país es la digital o la territorial, o la combinación de las dos. Probaremos si aparecer o no en las noticias de los periódicos de mayor alcance territorial afecta positiva o negativamente el gane de un candidato. Probaremos si cambiar la marca de un partido político hace olvidar a los votantes quiénes componen a ese Instituto Político; porque si es así, la próxima decisión que deberán tomar los partidos, FMLN y Arena, es refrescar sus marcas, y por qué no… sus cúpulas.

El día después de las elecciones será un día largo. Si hay segunda vuelta, habrá que recomponer estrategias, hacer campañas más agresivas, negociaciones necesarias e incómodas, etc.; pero si hay ganador en primera vuelta, quien gane tendrá un desafío nada pequeño: gobernar. Administrar una combinación mortífera de imagen: Una realidad social compleja versus las elevadas expectativas de quienes lo eligieron.

Por último, los partidos que se volverán oposición tendrán sus propios desafíos. Uno de ellos será hacer su propio Big Brother post campaña electoral, en donde cada partido tendrá -o por lo menos debería- que superar una serie de expulsiones, con el fin de recomponerse de cara a la campaña del 2021.

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