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 2706-5421

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Óscar Picardo Joao

Director del ICTI.

La nueva izquierda

Comparte disruptiva

Superando los avatares de la Guerra Fría y ya en el contexto de post-post-guerra sería válido preguntarnos: ¿cuál es o debe ser el verdadero o legítimo lugar de la izquierda política? Con la finalidad de vitalizar el concepto de ideología y la posición partidaria. Obviamente no estamos en el fin de los tiempos ideológicos, sino en el marco de una crisis ética –o crisis de honestidad política-; en efecto, el pueblo ha enviado un mensaje de castigo en las últimas elecciones, pero esto no agota la necesidad pragmática de definir algunos postulados para la izquierda contemporánea y para discutir sobre su resurgir –o renovación-, o su final de oposición de segunda categoría.

I.- Ética y prácticas consecuentes, debe ser un eje transversal ideológico y pragmático de las dirigencias, líderes y funcionarios; ya no hay espacio para posibilitar un modelo dual y antagónico entre el discurso y la vida privada. Hay que recuperar el sentido de honestidad y predicar con el ejemplo. Una persona de izquierda –sin pauperizar su vida y sin apologías de la pobreza- tiene que ser sobria y austera, sino que siga rumbo a la derecha. Se puede transitar –y traicionar- muchos lo han hecho, pero no es válido que estén cerca del partido, menos adentro.

II.- Entre el Estado y el Mercado, la izquierda se debe ubicar parcialmente hacia el bienestar, y en él, más cerca de un Estado que controle y regule la voracidad de los mercados; la mano invisible siempre opta por satisfacer las necesidades mercantiles y fomentar el consumismo, y lo que necesita la sociedad es más humanidad (capitalismo responsable versus depredador). El crecimiento económico puede ser importante, pero no es ni debe ser un criterio unilateral de progreso, desarrollo o bienestar; hay otros criterios con indicadores menos visibles que se deben crear y comunicar que apuntan a humanizar las estructuras económicas, productivas, etcétera.

III.- Honrar la Revolución y los principios por los que mucha gente entregó su vida; y esto supone una crítica acérrima a varios vectores de deshumanización: a) Tolerar la supremacía del poder y del dinero como criterios de relevancia personal y social; b) No valorar la opinión pública ni el periodismo independiente denunciante; c) Distanciamiento de lo científico y de la intelectualidad; d) Olvidar el legado de los combatientes y mártires (la revolución no fue obra de un Comandante); e) Acostumbrarnos a convivir con la pobreza y la miseria humana como algo sistémico; f) Observar con apatía la sociedad dual, por un lado los que tienen oportunidades y por otro, los condenados a repetir los ciclos de miseria; g) Menospreciar y / o descuidar el arte y la cultura.

IV.- Entre igualdad y libertad, se impulsa lo primero respetando lo segundo; buscamos que todos tengan oportunidades de ser…; oportunidades educativas, de salud y vivienda; y a la vez se fomenta la libertad en función de lo humano. Es un error anteponer la libertad a la igualdad o viceversa, estos conceptos deben caminar de la mano, retroalimentándose, sin asumir un protagonismo uno sobre el otro.

V.- Sobre los imperios, y las actitudes imperialistas como formas de dominio utilizando mecanismos económicos, políticos y militares, se deben condenar y denunciar; pero será fundamental presentar en la denuncia o en la postura datos, información y conocimiento, sobre posiciones de olfato, supuestos o tradiciones. La izquierda contemporánea debe ser tan beligerante como inteligente y científica; existen otros imperios al acecho, más dañinos, cercanos y perversos.

VI.- Ir a las fuentes revolucionarias o marxistas, pero saber qué se debe tomar y qué tiene vigencia hoy en un contexto global e hipereconomicista y tecnologizado; esto supone saber de dónde venimos, pero también una prospección hacia dónde vamos. Es un tema de identidad y de racionalidad manifiesta, pero es necesario “revisar” diversas escuelas y actualizar su contenido y sentido, entre Maoísmo, Fidelismo-, Stalinista, Troskista o Granmsciana, etcétera; la izquierda debe estar en su lugar ideológico, ni cerca del centro ni embriagada por las tendencias tecnológicas; debe estar a la izquierda, sino se desmorona su razón e institucionalidad; y esto demanda lectura y discusión técnica; dejamos de leer a Marx para dedicarnos a las redes sociales y a responder a las legiones de idiotas (U. Eco).

VII.- Con el pueblo, pero más aún con los pobres y carentes de oportunidades; la acepción “pueblo” ha permitido erráticamente aglutinar los intereses irregulares de muchos y dispersar los criterios. Parte del sentido de ser de la izquierda son las no-personas, y en menor medida otros sujetos que pueden ser víctimas de la voracidad de los mercados y de los grupos oligárquicos. La izquierda debe hacerse-cargo-de, cargar-con y en-cargarse de la gente olvidada y excluida.

VIII.- La lucha de clases, sigue siendo un motor (Manifiesto comunista), un concepto válido para medir el desarrollo humano; es posible que los modelos metodológicos de lucha cambien, pero lo perverso del sistema es que sigan existiendo clases de ciudadanos, los que tienen todo y los que no tienen nada, los explotadores y los explotados; se debe buscar un mayor equilibrio entre los seres humanos y en relación con el medio ambiente; no olvidemos: “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas” (Marx, Manuscritos económico-filosóficos).

IX.- Alineaciones inteligentes, sobre la base de principios y no simplemente de tradiciones acríticas; está demostrado, por innumerables casos, que en nombre de la izquierda se ha robado y se han cometido graves errores políticos. En este contexto, es urgente observar los principios y no las personas, denunciar y criticar con vigor el error y alejarse del oprobio, aunque se vista de izquierda.

X.- El FMLN puede seguir siendo el precursor de la izquierda, si logra realizar una lectura correcta de los hechos, si se aleja de los delincuentes que se han aprovechado del partido, si se logra anclar a los principios éticos y revolucionarios y si revisa y actualiza el equipaje, si se preocupa por educar a sus cuadros políticos seriamente, si presenta figuras inspiradoras para dirigir el partido; de lo contrario, en el marco de una sociedad más superficial y vulnerable, puede comenzar a navegar al garete, y otros aprovecharán y hurtarán el legado.