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Carta “respetuosa” al presidente de la República

Fui su maestro y conocido de su padre. Estoy seguro que ni yo, ni los destacados docentes de la Escuela Panamericana de los años 90, ni mucho menos su padre, le enseñamos a faltar el respeto. Me llamó “loco” e “imbécil” y además mintió, afirmando que yo anuncié el fin de la pandemia para el 1 de julio. Puede leer el informe – que no ha leído titulado “El Salvador y el COVID19: Modelos matemáticos, datos y perspectivas”; ahí encontrará los datos y proyecciones más realistas que hay sobre la pandemia en El Salvador. Otras proyecciones de MatLab que publicamos en la revista Disruptiva con el modelo Milán Batista, pronosticaron el fin de casos para julio – no fui yo y se basaron en los datos de dudosa credibilidad que presenta su gobierno, y que además fueron alterados por los pésimos manejos de los casos CENADE, insumos agrícolas, ISNA, Asilo Sara, centros Penales, entre muchos otros. Sólo le recuerdo – aunque no entienda o comprenda muy bien que la eficiencia de los modelos matemáticos depende de la calidad de los datos con que se cargue. Como sea, Presidente, entre su proyección del 20 de marzo de 3,145,728 contagiados, y la nuestra del 8 de abril de 14,916, usted sabrá quién es el “loco” y el “imbécil” (la cita está en la página 36 del informe; y cita es una referencia bibliográfica…). 

En mis 30 años de academia he aprendido algo muy importante: “No discutir con ignorantes y tampoco faltarles el respeto (aunque sea el Presidente de la República)”. Siempre se deben administrar los disensos con diálogo, con ideas, de manera razonable, y sobre todo con sentido ético. Insultar a alguien demuestra la estatura “moral”, su educación y su capacidad de resolver las diferencias. El insulto es una pésima salida de emergencia, y define muy bien a quién lo infiere más que al que lo recibe (Diógenes de Sínope o el Cínico; no tengo mucho espacio para explicar a los pre-socráticos, pero se lo recomiendo, la filosofía ayuda a desideologizar). 

Debo entender que le molestó “muchísimo” la propuesta de Cerco Epidemiológico Inteligente (CEI) que diseñamos para el Municipio de San José Villanueva. Se trata de un proyecto basado en “educación y tecnologías”; informar y educar a la gente y utilizar la geolocalización y mapas interactivos para evitar el contagio. ¿Qué tiene de malo esto? ¿Por qué cree que causará una masacre? ¿No estará causando más daño su enfoque? No entiendo por qué rechaza otra propuesta que no sea la suya. ¿Está satisfecho con sus resultados? ¿Por qué rechaza todo sin leer, sin conocer, sin comprender? ¿Le importa en verdad la salud de la gente? Reconozco con madurez lo bien y oportuno que actuó al inicio de esta pandemia, pero ahora ¿no cree que le podemos ayudar? Más que sus insultos, me ofende su desinterés y desprecio a la academia salvadoreña; yo soy un vocero de un equipo.  

Presidente, se ha peleado con todo el mundo. Cada vez que alguien piensa diferente a usted o propone algo distinto a sus ideas, lo ataca y lo insulta. ¿Hasta dónde va a llegar? Yo no soy político. No me interesa, ni tengo vínculos con ningún partido. Sólo administro y hago ciencia. Me rodeo de académicos muy destacados, estudio, aprendo cada día, y escribo. También diseño y publico encuestas. ¿Esto si lo sabe, verdad? Nunca he tenido un vínculo ideológico con ningún instituto político. En algún momento de mi carrera académica he brindado servicios breves o consultorías específicas al Ministerio de Educación, al Banco Interamericano de Desarrollo, al Banco Mundial, a USAID, AECI, Unión Europea. También asesoré – por solicitud de mi Rector durante 11 meses al Diputado Reynaldo Carballo y creamos una propuesta de Ley de Políticas Públicas Educativas de Largo Plazo, e inmediatamente, al ver que no había resultados, renuncié. Nunca me han pagado por escribir, y llevo, orgullosamente, 25 años de columnista, generalmente en temas educativos. 

Comprendo que esto de ser presidente y de estar en una tensión compleja con los demás poderes del Estado lo ha de tener estresado. No es fácil, pero si sigue insultando, agraviando, injuriando, ultrajando, hará la tarea más difícil. Piense antes de escribir. Es saludable. No sé si sabe que en el cerebro hay ocho constructos o inteligencias múltiples (M. Levine y H. Gardner).Uno de estos sistemas administra la inteligencia emocional, social o empática, y es muy importante para persuadir y para manejar sus relaciones. Creo que su esposa, que trabaja ahora en educación en primera infancia y además es especialista en psicología prenatal, le puede explicar. 

Bueno, eso es todo. No sé si leerá esta carta o alguien se la comentará. Como sea me despido, muy triste, porque yo siempre estimo a mis estudiantes, y por ninguna razón les faltaría el respeto, pero quería hacer público lo que pienso hoy de usted: simplemente me ha decepcionado, y siento que he fallado como docente. 

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