La epidemiología contemporánea en función de la pandemia de COVID-19, está desarrollando múltiples enfoques para abordar y controlar los altos niveles de contagio y decesos; en este artículo presentamos una reseña breve de lo que se ha realizado y sus resultados y, a la vez proponemos un modelo experimental titulado “Cerco Epidemiológico Inteligente” (CEI). 

El modelo 1: El debate del contagio total 

Tras algunas publicaciones del Colegio Imperial de Londres, el primer modelo o debate para el abordaje de la pandemia fue la posibilidad del “contagio total”; en efecto, algunos científicos consideraron que estábamos ante una enfermedad gripal, con un gran porcentaje de asintomáticos y que las tasas de letalidad y mortalidad del virus eran bajas. No obstante, las estadísticas y modelos biológicos matemáticos indicaban que los hospitales podrían colapsar. La recomendación inicial fue cuidar a las personas mayores y ciudadanos con enfermedades recurrentes inmuno-deprimidas, no cerrar la economía, dejar que el contagio fluya, así se lograría una curva alta y rápida, en pocas semanas todo habría pasado; pero también surgieron preguntas por la inmunidad ¿una vez contagiados quedamos inmunes? Y no hubo respuesta preclara. Resultado: Suecia crisis de mortalidad. 

El modelo 2: Cuarentenas generalizadas 

Las cuarentenas generalizadas, como segunda estrategia para el abordaje de la pandemia, de modo inmediato planteó el dilema de la doble curva en lo económico y lo sanitario. Los cierres totales afectaban significativamente a las economías más vulnerables e informales, y a la vez debilitaba las relaciones comerciales. La mayoría de países, como es de esperar, antepuso la salud a la economía, pero la pandemia sigue. En el marco de las diversas teorías de abordaje de la pandemia COVID-19, el modelo de la “Danza y el Martillo” (T. Pueyo) fue el más utilizado; no obstante, los resultados de aplanar la curva con estrictas cuarentenas para luego relajar las medidas de apertura no han dado los resultados esperados; el caso de Costa Rica es un buen ejemplo del mal resultado; luego de las restricciones por varios meses y de registrar un leve descenso en la curva epidemiológica, se comenzó a abrir la economía con cautela y progresividad y, se disparó el contagio con un ritmo acelerado y exponencial. Costa Rica que tiene un sistema de salud robusto y un manejo científico de la pandemia, cambió la estrategia y comenzó a controlar la situación. En síntesis, el segundo método de abordaje son las “cuarentenas generalizadas”. Resultado: Costa Rica y su rebrote. 

El modelo 3: Mascarillas, higiene y distanciamiento 

La pandemia de COVID 19 es un problema “social”; en efecto, el SARS-CoV2 es un virus gripal, pero el dinamismo y la velocidad de contagio (R0) depende del distanciamiento social y evitar que las micro-gotas de saliva (Flugge) de un sujeto alcancen a otro. Uso de mascarillas adecuadas, higiene y distanciamiento social representan el tercer método de abordaje. El problema de este enfoque –que es necesario mantener- son las malas prácticas recurrentes, el descuido y sobre todo la falta de conciencia, ya que el 60 % de los contagiados son asintomáticos. La gente no cree que se va a contagiar o no sabe que está contagiando. Usa mal o no usa la mascarilla, se olvida de desinfectar y en la medida que pasa el tiempo descuida el distanciamiento. Resultado: La mayoría de países lo está implementando, pero sigue con contagio alto.  

El modelo 4: Cuarentenas focalizadas 

Un cuarto enfoque o método es el de cercos epidemiológicos de campo o social focalizados; aquí la epidemiología tradicional persigue los focos de contagio y los aísla de modo comunitario por 15 días; es un modelo con mucha fuerza y buenos resultados, no obstante demanda esfuerzos territoriales de gran envergadura ya que se deben hacer muchas visitas y desplegar equipos sanitarios locales; dependiendo la dimensión del país en términos poblacionales, el trabajo puede ser inmenso. Este modelo parte de un primer de nivel de atención robusto y de equipos locales de trabajo coordinados con los niveles centrales; así, los sistemas de información centrales de salud ubican casos, se reportan a las unidades descentralizadas o municipales de salud y estas actúan. Resultado: Uruguay, control favorable. 

El modelo 5: Cerco Epidemiológico Inteligente   

Este quinto modelo, que se desarrolla de modo experimental en San José Villanueva (La Libertad, El Salvador) parte de tres principios: Educación, Comunicación y Tecnologías. Primero se diseña con cartografía digital el mapa de influencia, luego se geolocalizan los riesgos y sujetos en un esquema de semáforo (verde seguro/expuesto; amarillo prevención/sospechoso; rojo peligro/contagio; azul recuperados; negro/ decesos); el mapa se carga con una app diseñada sobre la base de https://www.5VID.sv . La geologalización es proximal para no estigmatizar. La gente puede ver el mapa y distanciarse, también se generan advertencias digitales por negocios o comercios que no cumplen medidas de bio-seguridad. El modelo se complementa con una campaña educativa y comunicacional amplia y a la vez focalizada; y se entrega un protocolo doméstico educativo. El modelo exige una base de datos y estadística local, ya que muchas personas no están domiciliadas en dónde están registradas. Resultado: Taiwán, Guayaquil, Nueva Zelanda, Corea del Sur han utilizado tecnologías en su enfoque. 

 https://observatoriocovid19.sv/laboratorioCEIsanJoseVillanueva.html 

Más allá de los modelos, será importante el criterio que lo guía: ¿La ciencia, la intuición política o el repetir recetas? Al final, los resultados y la evidencia es lo que cuenta. Cada autoridad podrá decidir qué hacer y cómo hacerlo y, deberá responder con sus informes de eficiencia y eficacia del modelo utilizado. Los datos tendrán la palabra.  

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