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Claudio M. de Rosa: «No hay justificaciones como para tener dudas y buscar retirar los depósitos del sistema financiero»

Esta es la sexta entrevista en materia económica que realizamos desde Disruptiva. Este en el turno de Claudio M. de Rosa, investigador asociado del OPP-UFG. 

  • ¿Estamos en una recesión económica?  

La definición de recesión se refiere a cuando una economía ha registrado una tasa de variación interanual negativa durante dos trimestres consecutivos. Por tanto, dado que la actividad económica en El Salvador, según datos del Banco Central de Reserva de El Salvador, BCR, publicados es su sitio web, al 7 de febrero de 2021, se tuvo una contracción de –21.2% en el segundo trimestre y -11.0% en el tercer trimestre de 2020, lo indica que la economía salvadoreña está en recesión. Ahora, dada la profundidad de esta caída, también se puede catalogar como una situación de “crisis”.  

Sin embargo, según los estudios presentados en enero por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Francisco Gavidia, OPP-UFG, esta situación podría terminar en el cuarto trimestre de 2020, dado que es probable que se registre un leve crecimiento como resultado de un fuerte aumento de las ventas en diciembre. Ahora, de no lograrse ese leve crecimiento, significa que la economía salvadoreña habría terminado el año en situación recesiva. 

  • ¿Qué significa para la sociedad que la economía esté en recesión económica?  

Una de las funciones primordiales de orden social que genera la actividad económica es la generación de empleos y, por tanto, mayor bienestar económico y progreso social. La recesión económica que ha golpeado a El Salvador, así como a prácticamente a todas las economías del mundo a causa de las políticas de encierro para contener los contagios de covid-19, han generado un significativo cierre de empresas formales, una fuerte pérdida de empleos y, por tanto, aumento de la pobreza y el hambre.

De acuerdo a lainvestigaciones de la OPP-UFG, los registros del Instituto Salvadoreño del Seguro Social a noviembre de 2020, 1,712 patronos dejaron de cotizar o pagar planilla, lo que constituye la mayor disminución según datos ajustados del ISSS, en 66 años, desde 1954, cuando el ISSS comenzó a tener este registro.   

Consecuentemente, si hay menos patronos, se tienden a generar menos empleos. Esto explica, en gran parte, lo sucedido en El Salvador, donde se perdieron 43,683 empleos formales entre enero y noviembre de 2020, registrando otro récord histórico en los 66 años de registros del ISSS. 

Dado que el sector informal genera más del 60% de todos los empleos, el total de trabajos perdidos rondaría los 180 mil al cierre del 2020. Por tanto, como ya lo expuso el OPP-UFG en su Cuarto Informe Socioeconómico COVID-19, presentado en enero pasado, la reducción de la actividad económica y menor generación de empleos ha ocasionado un aumento de la pobreza y el hambre. 

En efecto, la pobreza estaría aumentando 6.3 puntos porcentuales, y pasar de 27.5% en 2019 a 33.8% del total de hogares en El Salvador, lo cual marca un récord histórico de retroceso social.

Por otro lado se tiene que según la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria, CIF, que presenta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, una alta y creciente proporción de la población de El Salvador está viviendo una crisis alimentaria.  

A febrero de 2021, la FAO estima que el 10% de los 6.8 millones de habitantes, o 684 mil personas estarán pasando hambre en El Salvador. De estas personas, 589 mil están en situación de crisis alimentariaesto es, tienen una falta crítica y acentuada de acceso a los alimentos, altos niveles de malnutrición sobre y agotamiento acelerado de los medios de subsistencia; otras 95 mil personas viven una emergencia alimentaria, que significa que tienen una grave falta de acceso a los alimentos, exceso de mortalidad, malnutrición muy elevada y en aumento y despojo irreversible de los activos que conforman sus medios de subsistencia. 

De acuerdo con la visión de la FAO, esta grave situación no cedería en el transcurso de 2021, sino que tendería a empeorar. La institución visualiza que entre marzo y mayo 2021, la población pasando hambre aumentaría a 985 mil personas, que equivalen a 15% de la población; y entre junio y agosto esta subiría hasta 1.04 millones de personas o 16% del total. La recomendación de la FAO para revertir esta situación, es que el Gobierno implemente medidas para recuperar empleos, dar apoyo a estas personas de escasos recursos, para que no pierdan o recuperen sus medios producción, y como complemento, mantener la ayuda humanitaria, para así aminorar el número de personas que están pasando hambre. 

  • ¿Qué debería hacer el gobierno en materia económica este 2021? 

El Gobierno enfrenta una difícil situación, porque para estimular la economía requiere inyectarle más recursos, esto es, más dinero. Sin embargo, el déficit fiscal, según el Presupuesto General, será de $902.1 millones en 2021, el cual se financiará con endeudamiento por $1,185.8 millones, menos amortizaciones por $283.7 millones. Esto se sumará aya excesivamente alto porcentaje de deuda relativo al Producto Interno Bruto, PIB 

Es de observar con detención y preocupación que la deuda pública total, que incluye a las instituciones financieras y no financieras públicas, se elevó de $19,808.4 millones en 2019 $22,625.5 millones (90.2% del PIB) a diciembre de 2020, lo que representa un aumento de $2,817.1 millones (11.2 puntos porcentuales del PIB), el mayor aumento y, también, el mayor saldo de deuda en la historia de El Salvador. Entonces, dado el financiamiento neto que requerirá el Gobierno para financiar el déficit del Presupuesto General de 2021, el saldo de la deuda pública total llegaría, al menos, a $23,527.6 millones al cierre de 2021sin considerar cualquier otra petición de endeudamiento gubernamental, cuando ya se tiene conocimiento que hay nuevas solicitudes en camino.   

Ante esta situación y las deficientes calificaciones que dan todas las agencias calificadoras de riesgo, donde Moody’s, recientemente mantuvo la calificación B3, pero la cambió a tendencia negativa” al considerar en su evaluación “los riesgos crediticios asociados con los riesgos de implementación de sus próximos esfuerzos de ajuste fiscal, los altos riesgos de liquidez impulsados por las grandes necesidades brutas de financiamiento en 2021-23 y las preocupaciones persistentes sobre la sostenibilidad de la deuda a pesar de un ajuste fiscal esperado”. Esto significa en breves palabras, que al Gobierno de El Salvador le será más difícil lograr recursos en el mercado internacional, y de conseguirlos, será a una tasa de interés muy alta. Es de recordar que, en julio de 2020, el Gobierno de El Salvador colocó en el mercado internacional $1,000 millones a 9.5% de interés y pagadero a 32 años, lo que significa que, sólo en intereses pagará $3,040 millones.  

Sobre la última parte de la evaluación de Moody’s, se debe poner atención a lo relativo al “ajuste fiscal esperado”, que es necesario, pero que difícilmente logrará concretar el Gobierno. Con esta “tendencia negativa” el acceso a financiamiento en los mercados internacionales será difícil, dejando todo como ventana de oportunidades a los organismos multilaterales como fuente de financiamientocon condiciones muy favorables. Sin embargo, se debe considerar el préstamo Stand-by con el Fondo Monetario Internacional, FMI, donde hay un compromiso de hacer un ajuste fiscal. De no cumplirlo, el FMI enviará una señal de incumplimiento con las condicionalidades estipuladas, lo cual, tiende a cerrar las opciones con los organismos multilaterales. 

Como todo indica que no habrá un crecimiento económico fuerte entre 2021 y 2023, los ingresos tributarios crecerán en menor proporción a lo necesario, y como será difícil que haya voluntad para recortar el gasto, el esperado ajuste, del orden de 3 puntos del PIB tendrían que resultar de un marcado aumento de impuestos, como el IVA, a la propiedad, o quizás, incluso al patrimonio. Obviamente, medidas como estas frenarán la actividad económica en vez de estimularla vía inversión y generación de empleos. 

Por el lado positivo se tiene que el nuevo Gobierno de los Estados Unidos de América, EUA, liderado por el presidente Joe Biden, está camino a resolver el problema migratorio algo que beneficiaría a miles de salvadoreños. La solución a este problema significará que se mantenga o continúe aumentando el flujo de remesas familiares. Sin embargo, el Gobierno de los EUA ya ha anunciado que se establecerán condiciones que garanticen un frontal combate y castigo de la corrupción, así como de pleno respeto el sistema democrático republicano. Esto también demandará un esfuerzo del Gobierno de El Salvador, si desea mantener la cooperación de los organismos multilateralesinstituciones donde el voto de los EUA tiende a ser decisivo.  

Lo último, que tiene importancia estratégica y de trascendencia, es generar condiciones para que haya más confianza en el sector privado para invertir y generar empleos, así como ver las formas cómo ampliar el comercio externo, ya sea aprovechando de mejor manera los TLC o llegar a nuevos acuerdos bilaterales con países amigos. Sólo así crecerá la economía, condición básica irrenunciable para volver al camino del progreso socioeconómico nacional.    

  • ¿Qué es lo mejor que podría pasar en materia económica este 2021? 

La respuesta es obvia. Que crezca la economía y se generen más empleos y, en lo posible, que aumente el ingreso. Para esto, se requiere que el sector privado nacional aumente la inversión y ésta sea complementada con mayor inversión extranjera, lo cual sólo es posible lograr si hay confianza ante unsituación de estabilidad económica, jurídica e institucional nacional. Además, será una noticia muy positiva si se pone en marcha un proceso de vacunación masiva, de rebaño, para tener menos contagios y evitar un nuevo cierre de la economía. Este será otro de los grandes retos que tendrá el Gobierno, porque de esta acción dependerá si hay un mayor y rápido crecimiento económico o se sigue en condiciones cercanas al estancamiento. 

Por otro lado, será muy positivo si se soluciona el problema migratorio para los salvadoreños en los EUA, porque esto ayudará a que el flujo de remesas se mantenga o aumente, puesto que ellas son altamente necesarias para estimular la actividad económica nacional y la generación de empleos.  

  • En lo personal y familiar, ¿qué podemos hacer para paliar la crisis económica?   

Lo más importante es priorizar el gasto, donde el pago por comida, casa y, ahora, salud deben asegurarse. Luego, en los hogares que sea necesariosufragar el costo de la educación. En general, el resto de gastos deben contenerse, y menos hacerlos utilizando la tarjera de crédito. Como es sabido, cargar la tarjeta es fácil y satisfactorio, pero cuando llega la cuenta, también llegan las angustias y las recriminaciones. La institución financiera no tiene la culpa, fue una decisión suya. 

Y, cuando tenga un pago extra, ahórrelo para solventar alguna necesidad inesperada; o pague alguna cuenta por adelantado. Considere que la situación económica, en general, seguirá siendo difícil por un par de años, y lo lógico será aprender a vivir con estas condiciones.  

  • ¿Hay posibilidades de un “corralito” en El Salvador?  

Sí, como puede suceder en cualquier país del mundo, aunque esto, por ahora, en el caso de El Salvador, cae en el ámbito de la especulación. Por ahora, el sistema financiero tiene la suficiente liquidez como para seguir concediendo crédito y está muy solvente

El agregado monetario, M2, que representa el medio circulante y cuasidinero –depósitos de ahorro, certificados de depósito, entre otros– aumentó $1,665 millones (11.3%) en 12 meses a diciembre, revelando que la economía tiene suficientes recursos monetarios, algo que ha sido determinante para evitar una mayor caída de la actividad económica. 

Esto, en gran parte, refleja el aumento de las remesas familiares, en una cantidad mayor que el déficit comercial y el ingreso de recursos por los préstamos adquiridos por el Gobierno, así como por la confianza que hay en el sistema financiero.

Al tener las instituciones financieras suficiente liquidez, ellas pudieron aumentar en $271 millones el crédito al sector privado (1.1% del PIB). Este monto fue limitado, porque el Gobierno Central al demandar una alta cantidad de crédito, desplazó en buena parte al sector privado. 

En efecto, el crédito del sistema financiero al Gobierno Central se elevó de $1,471 millones en diciembre de 2019 a $2,282 millones a diciembre de 2020, esto es, hubo un aumento de $811 millones, equivalente a 3.2 puntos del PIB.  

Todo lo anterior demuestra que el sistema financiero residente en El Salvador tiene suficiente liquidez, y tiene las debidas reservas por posible deterioro de cartera, dado un manejo conservador de los recursos que le confían sus depositantes. Todo esto, ha permitido, en general, que las tasas de interés de captación como de la de créditos se mantengan prácticamente inalteradas durante todo el 2020.

  • Si tengo ahorros en el banco, ¿debería sacarlos?   

Esta es una decisión personal. Lamentablemente, este tipo de preguntas y elucubraciones incitan a la especulación, la cual, a su vez, puede generar condiciones que causen preocupación, y ante la incertidumbre, la gente comience a retirar depósitos. 

Si la respuesta se sustenta en la liquidez que tiene el sistema financiero, el ingreso neto de dólares a la economía, porque por mayores envíos de remesas familiares y por ingresos de préstamos externos que está recibiendo el Gobierno, no hay justificaciones como para tener dudas y buscar retirar los depósitos del sistema financiero. 

Ahora, si se consideran algunas percepciones que tienden a considerar una posible vuelta al colón, entonces se debe meditar, porque la inmensa mayoría de la gente, aunque pueda estar a favor de volver a tener una moneda nacional, siempre querrán tener una parte de su dinero en dólares, en una moneda más fuerte. Además, subirían las tasas de interés y muchas familias no podrían pagar sus deudas bancarias. Lo primero que entraría en alto riesgo es el pago de las tarjetas de crédito, luego la amortización del carro y, al final, el pago de la cuota de la casa. Este sería el inicio de una crisis socioeconómica de grandes proporciones.  

A esto, agregue que el Gobierno estaría recolectando colones para luego convertirlos a dólares para el servicio de la deuda externa (interés más principal), pero ante cualquier devaluación, necesitaría más colones, donde sólo le quedaría emitir colones sin respaldo, generando alta inflación, flagelo que se le considera como el impuesto más regresivo que puede recaer en una sociedad.   

  • ¿Debería el GOES hacer una reforma de pensiones? ¿Cuál?  

La forma de realizar una reforma de pensiones es por iniciativa del Gobierno o mediante una acción legislativa. Por ahora, la responsabilidad ha recaído en la Comisión Ad Hoc de Reformas Integrales de Pensiones, que ha tenido insumos de diversas instituciones del Gobierno así como de organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, es de recalcar que cualquier reforma debe hacerse sobre la base de estudios actuariales, para no crear situaciones futuras indeseables. En este sentido, sólo la Mesa por una Pensión Digna y la Universidad Francisco Gavidia, UFG, por iniciativa del OPP-UFG, han presentado propuestas con sustento actuarial. Además, la UFG ha respondido con apoyo actuarial a preguntas o solicitudes específicas hechas por diferentes fracciones legislativas. 

Dada esta situación, todo indica que la Asamblea Legislativa tiene suficiente información como para tomar una decisión en la Comisión Ad Hoc, aprobar un dictamen con las reformas necesarias y luego pasar al Pleno para su aprobación, modificación o rechazo, donde esto último sería más difícil de suceder si el referido dictamen viene con la aprobación de la mayoría de los partidos. 

La reforma no debería tomar más tiempo, porque hay muchas personas que están esperando pensionarse con la esperanza de tener una pensión más alta; y de esto, a la vez, depende que se generen espacios para los jóvenes que esperan una oportunidad de trabajo. 

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