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Johanna Segovia

Johanna Segovia

Comprendiendo las áreas marinas protegidas

En el pasado, los ecosistemas marinos eran diversos y abundantes en especies y hábitats, sin embargo, la presión antrópica intensificada fue modificando el paisaje y sus recursos. Por ejemplo, los pescadores de la comunidad local de Los Cóbanos (Sonsonate, El Salvador) expresan que hace 30 años, la pesca era más productiva, se observaban tiburones desde la orilla y que los corales ramificados mostraban coberturas evidentes en el arrecife somero costero, siendo casi imposible acceder a él en marea baja (Elías et al. 2021). Esta anécdota se confirma con la matriz carbonatada que encontramos en el lugar, y la cual actualmente se encuentra en erosión (Trejo et al. 2021). Haciendo notable la degradación que está sufriendo el ecosistema, modificando su estado de arrecife de coral a arrecife rocoso con comunidades algales, de gorgonias y/o esponjas. 

Indudablemente, hablar de mejorar la biodiversidad marina y gestionar la pesca sostenible concluye en buscar herramientas de conservación, como lo son las Áreas Marinas Protegidas (AMP).  En el mundo, las restricciones con las que se establecen varían, desde áreas intangibles hasta totalmente permisivas. Este hecho no permite evaluar en su totalidad la eficacia y contribución que aportan al océano. Lo que significa un problema serio para medir los avances en los objetivos de conservación del Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Agenda de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU). 

Hasta el momento, los países declaran que casi el 8 % del océano cuenta con algún tipo de protección, y aunque estas áreas han sido nombradas como AMP, no todas cumplen con la definición establecida por la UICN o poseen un adecuado diseño para la conservación (UNEP-WCMC, 2020; Barnes et al. 2018). Por lo que diferentes profesionales de la ciencia y gestión se han dado a la tarea de generar marcos de evaluación para mejorar los niveles de protección e investigar sobre el estado de salud de los ecosistemas en ellas.  

Recientemente se publicó “La Guía de AMP: Un marco para lograr los objetivos mundiales para el Océano”, ha sido revisada por pares y publicada en la revista Science. La Guía busca proporcionar un marco científico nuevo y coherente para comprender, planificar, establecer, evaluar y monitorear la protección de los océanos en las AMP, que además, según la Fundación de las Naciones Unidas llega en un momento crítico, ya que la comunidad mundial se encuentra tomando decisiones cruciales sobre la conservación de los océanos incluido el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN de este año en Marsella, Francia, la COP26 de la CMNUCC en Glasgow, Reino Unido, y la COP del Convenio sobre la Diversidad Biológica en 2022. 

Grorud-Colvert y colaboradores (2021) detallan en la Guía de AMP, que estas pueden ser organizadas por su estado y nivel de proyección, y que luego se deben evaluar por sus resultados y la base de las condiciones sociales y ecológicas, estas últimas son clave para que el AMP logre sus objetivos. Explican a su vez, sobre la importancia de que las AMP pasen de tener su existencia “en papel” a ser operativas “en agua”, con planes de manejo activados, que son con los que se obtienen los beneficios de la conservación. Los usuarios deben ser conocedores de las regulaciones y se debe contar con mecanismos para aplicar dichas regulaciones y promover su cumplimiento, así también con planes de regulación de las actividades, evaluación y monitoreo, gestión, implementación y financiamiento sostenible; siendo su manejo adaptativo el que conducirá a los ajustes de los planes para el buen cumplimiento. Algunas de las premisas que se comparten son: 

  1. Estado

La biodiversidad puede ser conservada junto al uso sostenible, donde los impactos de las actividades se determinan por: tipo, intensidad, escala, duración y frecuencia en relación con los objetivos de conservación.  

  1. Nivel de proyección

Los impactos se minimizan al prestar atención a la escala del AMP y la escala de las actividades que se realizan en ella. Las AMP que recaen en el nivel mínimo de protección no brindan beneficios sustanciales de conservación de la biodiversidad para la naturaleza y las personas.  

  1. Delas condiciones sociales y ecológicas  

Las comunidades costeras a menudo soportan desproporcionadamente los costos de la degradación de sus medios de vida, es imperante darles voz y trabajar en aumentar los beneficios de la conservación para ellas, aceptando la dependencia que estas personas poseen y que por lo cual no se les debe excluir de la toma de decisiones ni ignorar sus derechos. De manera contraría, se evidenciará resultados sociales negativos como la inseguridad alimentaria, conflictos violentos y menor educación. 

  1. Resultados

Estudios en el mundo demuestran de la eficacia de las AMP conservando la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas, desbordando su beneficio hasta fuera de sus fronteras, mejorando la población de peces. La recuperación es probable (más rápida y completa en los niveles más altos de protección, sin embargo se debe ser consiente que las especies responden a diferentes ritmos y que aquellas AMP mal diseñadas, administradas y con bajo recurso y personal, generan menor beneficio). 

Lo cierto es que los impactos negativos de COVID-19 en las comunidades costeras vuelven apremiante lograr los objetivos de conservación de la biodiversidad y apoyar a una economía oceánica sostenible (economía azul), evaluando el progreso con generación de conocimiento basado en ciencia, el cual vincule del AMP lo siguiente: nivel de protección, condiciones ecológicas y sociales, con los resultados de dicha protección en diferentes grupos sociales (como género y edad), sin olvidar conectar la ciencia de las AMP con las políticas y acciones. 

Como en muchos aspectos entorno al ser humano, cuando hablamos de AMP la calidad tiene mayor importancia a la cantidad. La alta o total protección tiene mejor probabilidad de contener ecosistemas diversos y saludables, sobretodo si estas son gestionadas activamente y las condiciones son viables para la vida. 

 

Referencias bibliográficas 

Barnes, M.D., Glew, L., Wyborn, C. & Craigie, I.D. (2018). Prevenga los resultados perversos de la política global de áreas protegidas. Nat. Ecol. Evol. 2, 759–762. 

Elías Ilosvay, X.E., Segovia, J., Ferse, S., Elias, W.E. & Wild, C. (2021). Aumento relativo rápido de algas coralinas crustosas luego de la exclusión de herbívoros en un arrecife de El Salvador . PeerJ 9: e10696 https://doi.org/10.7717/peerj.10696 

Grorud-Colvert, K., Sullivan-Stack, J., Roberts, C., Constant, V., Horta e Costa, B., Pike, E.P., Kingston, N., Laffoley, D., Sala, E., Claudet, J., Friedlander, A.M., Gill, D.A., Lester, S.E., Day, J.C., Gonçalves, E.J., Ahmadia, G.N., Rand, M., Villagomez, A., Ban, N.C., Gurney, G.G., Spalding, A.K., Bennett, N.J., Briggs, J., Morgan, L.E., Moffitt, R., Deguignet, M., Pikitch, E.K., Darling, E.S., Jessen, S., Hameed, S.O., Di Carlo, G., Guidetti, P., Harris, J.M., Torre, J., Kizilkaya, Z., Agardy, T., Cury, P., Shah, N.J., Sack, K., Cao, L., Fernandez, M., Lubchenco, J. (2021). The MPA Guide: A framework to achieve global goals for the ocean. Science 373, 1215 https://doi.org/10.1126/science.abf0861 

Trejo Ramos, A. , Carballo Cenizo, J. J. L.., & Segovia de González, J. V.  (2021). Diversidad y abundancia de esponjas perforadoras del Área Natural Protegida Complejo Los Cóbanos, El Salvador. Realidad Y Reflexión, 54(54), 36–49. https://doi.org/10.5377/ryr.v54i54.12057 

UNEP-WCMC, Base de datos mundial sobre áreas protegidas. Planeta protegido (2020); www.protectedplanet.net/marine 

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