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Costo-beneficio y tasa de retorno: Dos criterios imprescindibles de las políticas públicas educativas

La misión esencial de un sistema educativo es formar ciudadanos con las capacidades suficientes para poder realizarse, ser felices, éticos y competentes, respetando las decisiones y aspiraciones de cada uno. Para lograr esta meta se cuenta con diversos componentes: docentes comprometidos, un currículo nacional, centros educativos equipados, sistemas de evaluación, entre otros elementos. 

En 2008 el destacado académico chileno y profesor de Harvard: Ernesto Schiefelbein nos dio una cátedra de cómo evaluar decisiones educativas para mejorar la calidad de la educación utilizando herramientas de costo-beneficio y tasa de retorno. 

Por ejemplo, si tuviéramos que decidir en inversiones específicas para el sistema educativo salvadoreño ¿cuáles serían las mejores opciones? Considerando las siguientes propuestas: a) Entregar una laptop; b) Entregar libros de texto de las cuatro materias básicas; c) Equipar laboratorios de Ciencias Naturales; d) Garantizar mediante una capacitación profunda docentes de calidad. 

Schiefelbein nos recomendó que, en una tabla de doble entrada, debajo de cada propuesta, ubiquemos el costo y realicemos una medición de mejora del rendimiento escolar con pruebas y grupos de control. Efectivamente, nos enseñó a hacer ciencia y a no tomar decisiones de política educativa basada en “olfato” de Ministros y analísticas simbólicos… 

Ahora que se están entregando laptops nos preguntamos si hubo o no un estudio a la base de esta decisión. Nadie duda que tener una laptop, tablet o computadora es un beneficio; no obstante, en función de la dimensión educativa de las decisiones nos preguntamos: ¿esto es lo que necesitaban los docentes?, ¿les consultaron?, ¿están los docentes capacitados para utilizar esta importante herramienta?, ¿tienen los niños (as) los libros de texto de las cuatro asignaturas básicas?, entre muchas otras interrogantes. 

También, considerando los antecedentes de una década del “Plan ceibal” –el cual logró hace años la universalización digital y relación uno a uno, con el modelo One Laptop Per Child– ¿sabemos cuál fue su impacto? En las evaluaciones hay elementos muy positivos, pero también algunos negativos. El estudio de Ana Rivori “¿Ilusiones o resultados? El Plan Ceibal en la mira” es muy relevador; se percibe un fuerte impacto en el cierre de la brecha digital, mejoras leves en matemática y la emergencia de usuarios intensivos digitales; aunque también coexiste una crítica docente sobre la efectividad pedagógica y la emergencia de nuevos distractores. ¿Tiene el MINED la responsabilidad de cerrar la brecha digital del país… o de dar empleo a microempresas de zapateros, sastres y vendedores de útiles escolares?, o ¿es responsabilidad del Ministerio de Economía? 

Quizá el camino de marketing escogido no fue el más idóneo; necesitaríamos “datos y evidencia científica”, pero todo indica que un niño con una laptop, con limitada conectividad y sin un guía preparado, es como tener un Lamborghini en el garaje sin llave y sin gasolina. Se ve muy bien, pero no era lo esencial e imprescindible. 

¿Qué tal si primero se entregaran libros de texto “a todos” los estudiantes; luego, un año de inducción a la alfabetización digital docente; posteriormente, garantizar internet al 100% de los centros educativos; y, por último, se comenzarán a entregar laptops a los estudiantes?, ¿de bachillerato hacia pre-escolar o a la inversa?, esto también requiere ciencia…  

Las autoridades actúan, son pragmáticas, ejecutan las órdenes apoyadas por ideas ocurrentes, pero al final todos se traduce en resultados y datos. Ya veremos cuando participemos en las pruebas estandarizadas regionales o internacionales. Seguramente el axioma “Conocen, pero no comprenden ni aplican” se repetirá, ya que las laptops no afectan al modelo pedagógico y didáctico que está instalado en nuestro sistema. 

Para esto sirve el costo-beneficio y la tasa de retorno del profesor Schiefelbein, para no improvisar o anteponer criterios de marketing político ante las reales necesidades educativas de un país en vías de desarrollo. 

PD: El análisis costo-beneficio es una herramienta financiera que mide la relación que existe entre los costos de un proyecto y los impactos o beneficios que se obtienen con esa inversión. Tasa de retorno o de rentabilidad (TR, TIR o ROI), mide la rentabilidad de una inversión.

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