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COVID-19: Desempeños nacionales y decisiones políticas

En el marco de la pandemia por COVID-19, el debate de la “danza y el martillo” de Tomás Pueyo, entre aplanar la curva de contagio y salvaguardar la economía, puso en jaque a la mayoría de gobiernos a escala global. 

A una distancia de cien años de la anterior pandemia (mal llamada Gripe Española), las sociedades, los gobiernos y hasta la ciencia, no supieron qué hacer y cómo reaccionar frente a un fenómeno tan abrupto y complejo, aunque la dinámica de contagio fuera tan simple: distanciamiento social… 

“Prueba y error” fue el slogan; se desató una ola de desinformación, de teorías y supuestos, sobre el origen del virus, sobre el diagnóstico, sobre el tratamiento y sobre las vacunas. La Organización Mundial de la Salud iba un paso atrás y las autoridades gubernamentales comenzaron a improvisar.  

Sociedades envejecidas, aspectos demográficos, ocurrencias, avance científico, autoritarismo, negación y hasta un poco de suerte, marcaron la pauta de la morbilidad y mortalidad global.    

Mientras varios países europeos a un año del inicio de la pandemia- están con un nivel de contagio alto y planificando posibles lockdowns, el comportamiento en la región centroamericana se mantiene estable y en descenso sostenido; vemos los promedios de los últimos 7 días: Honduras 645 casos (9.5 mill. hab)Guatemala 726 casos (17.2 mill. hab)Costa Rica 401 casos (4.9 mill.hab)El Salvador 116 casos (6.5 mill.hab); y Panamá 441 casos (4.1 mill.hab)  

Obviamente la movilidad europea ocasionada por el dinamismo de integración y de desarrollo industrial y comercial es un factor crítico; siendo honestos, hubo muchas excepciones en las restricciones del primer mundoaunque el proceso de inmunización con vacunas avanza de modo más acelerado que en Centroamérica es posible que hayan existido ecosistemas que propicien la aceleración de contagio. 

La disciplina social no es una nota característica de nuestra cultura; obviamente se sigue exigiendo uso de mascarillas y aplicación de alcohol gel en las manos. Los mercados están funcionando casi a su normal capacidad. Sólo los sistemas educativos se mantienen cerrados. Por ejemplo, El Salvador casi encabeza el ranking de los países cuyo sistema educativo ha permanecido más tiempo cerrado, con 210 días. 

Una combinación de factores puede estar a la base de los comportamientos nacionales de dinamismo de contagio; por ejemplo: Cierre de fronteras, cierre de aeropuertos, cierre del sistema escolar, movilidad restringida + uso de mascarilla masivo, podría ser la ecuación más precisa de control y comportamiento. El caso salvadoreño fue el más disciplinado y estricto en aplicar estas medidas y posee los mejores resultados. 

Otros países de la región titubearon y se tardaron en decidir los cierres, facilitando la importación de casos. Tanto Estados Unidos como Europa mantuvieron sus cielos abiertos y un tráfico significativo de vuelos durante toda la pandemia. También surgieron movimientos “anti-mascarilla”. 

Las cifras no son exactas, hay subregistros y mucha información reservada; a la mayoría de gobiernos no les interesa revelar los datos reales de sus contagiados y muertos, ya que afectan sus proyecciones electorales. Inclusive hay gobiernos cuyo cinismo político ha frenado la pandemia (en Nicaragua el promedio diario de casos en las últimas semanas es de 7 casos…). 

Pese al optimismo que vivimos en la región seguimos atrapados en la incertidumbre con la preocupación de una segunda o tercera ola de contagio; si bien comienzan a llegar las vacunas, también aparecen nuevas cepas del virus.  

¿Qué sigue? no sabemos; hay una atmósfera de vuelta a la normalidad con temor, y cada decisión debe ser bien pensada, bien planificada y sobre la base de algo que no tenemos: datos.

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