Presupuesto

¿Cuánto gana un ministro?

Al revisar el presupuesto para el 2022, y obviamente en los anteriores presupuestos, llama poderosamente la atención cómo funcionarios en menor rango jerárquico ganan sustancialmente mucho más que los Ministros.

Por ejemplo, en el presupuesto General de la Nación 2022: Un ministro (a): tiene honorarios por US$ 2,773.72 más US$ 571.43 de gastos de representación, total: US$ 3,345.15; mientras que un Viceministro: US$ 2,080.58 más US$ 571.43 de gastos de representación, total: US$ 2,652. Curiosamente, el sueldo de un «colaborador administrativo» en un hospital regional o departamental puede llegar a ser de $4,680 con escalafón, mientras que el Presidente de CIFCO -que por el momento no existe- gana: $6,500… De CEL y CEPA no hay mucha información…

Esta falta de ajuste suponemos fue lo que dio pie a los famosos “sobresueldos”; a no ser que le sobre el dinero y quiera dar un servicio a la nación, ninguna persona “capaz” asumiría una responsabilidad pública de tal magnitud por la oferta salarial que está por debajo del mercado; si lo acepta es un verdadero patriota o estaba sin trabajo o mal pagado, y por algo sería…

Curiosamente en el presupuesto 2022 el término de “sobresueldos” sigue apareciendo en varios apartados; por ejemplo, en el Código 2022-2400-2-06-02-21-1 hay bastantes casos para analizar, lo cual nos parece surrealista después de lo que hemos visto en la Asamblea Legislativa, concretamente en la Comisión que los investiga.

Sabemos que además de los honorarios de ministros hay otros aspectos a considerar: vehículo, motorista, seguridad, gasolina y otros pequeños privilegios que pueden representar en promedio otros US$ 1,000; además de la afortunada casualidad de conocer varios países en Cumbres, Conferencias y otras reuniones multilaterales. Siempre he creído que ser Ministro (a) te cambia la vida…

Pero la pregunta de fondo es ¿cuánto debe ganar un ministro?, y otro más importante ¿deben ganar lo mismo todos los ministros?

Para establecer un piso o techo salarial de un ministro, más allá de ser o no ser alguien de confianza, se debería establecer algunos requisitos meritocráticos mínimos; por ejemplo, en un plano teórico, el perfil de un Ministro con una responsabilidad de carácter nacional debería: Tener grado académico de una universidad reconocida o acreditada en la especialidad que va a ejercer; preferentemente poseer un postgrado o Maestría; ser bilingüe mucho mejor por los compromisos y reuniones globales; tener conocimiento del diseño o ejecución de políticas públicas; ser una persona íntegra y honesta, sin antecedentes penales ni escándalos públicos; entre otros. ¿Mucho pedir…?

¿Tiene la misma responsabilidad la ministra de educación que la ministra de turismo?; profesionalmente sí, operativamente no. Los presupuestos, la cantidad de personal bajo su cartera de Estado, los procesos inmersos en la gestión y la cantidad de beneficiarios directos que atienden, definen radicalmente las diferencias. No hay más o menos importante, pero sí más o menos responsabilidades… Saber qué y cómo suceden las cosas en 6,000 escuelas con 45,000 maestros y 1.2 millones de niños (as) es distinto a resolver las necesidades de Surf City. Es un vil e indeseable ejemplo, pero al final una realidad.

Eso de la “instrucción y moralidad notoria” se ha prestado y se presta para cualquier cosa; y es que los políticos son astutos para redactar Constituciones y leyes; un adagio popular dice: “Chucho no come chucho…” No se iban a poner ellos mismos la soga al cuello, es mejor dejar estos términos así de vagos y amplios de interpretar, a cualquier correligionario le puede tocar.

Un salario acorde a la realidad fiscal de un país como el nuestro, considerando las responsabilidades y lo que en teoría debe dejar de percibir en el sector privado, podría oscilar entre US$ 5,000 a US$ 10,000. El rango lo podría definir sus capacidades, grado académico, experiencia, pero con métrica y no con amiguismo o compadrazgo.

Por ejemplo, dejar la gerencia de una gran empresa nacional por un Ministerio, implica no sólo equiparar el salario, sino también valorar el futuro; en el gobierno el trabajo dura solo cinco años -al menos así debería ser…- ¿y después qué sigue? Los más vivos se enganchan en un organismo internacional, si hay fortuna electoral o continuidad siguen o se mueven a puestos paralelos; pero si prevalece la alternabilidad ¿me estarán guardando el puesto en la empresa? (quizá sí, si hice favores…)

Por el momento no tenemos pruebas (pero sí algunas dudas) que muchos Ministros (as) y Viceministros (as) tengan sobresueldos u otros beneficios; sabemos que algunos hacen negocios en paralelo con sus prestanombres; eso de que renuncian una semana antes a la Junta Directiva de la empresa y que pese a que su familia sigue en el negocio y yo no tengo nada que ver… no, no es muy creíble.   

Otros han hecho de la política un modo de vida, un pobre modo de vida; conozco una Ministra que trabajó en gobiernos de Arena como asesora, luego en gobiernos del FMLN con otro cargo y ahora está en Nuevas Ideas. Es que, es muy difícil obtener un empleo cuando las únicas credenciales son haber sido activista o funcionario político; entonces se hace costumbre vivir del Estado, y ahí van rotando de cargo en cargo, de ideología en ideología, haciendo poco y nada, pero cobrando muy bien.

Ojalá, algún día, se tome en serio la carrera civil, se definan derechos y deberes; requisitos serios y medibles; un sistema meritocrático objetivo; salarios dignos y acordes a su capacidad; y sobre todo se considere este trabajo un verdadero servicio a la nación y deje de verse al gobierno como un botín del cual se debe aprovechar o como una fuente de ingresos ad infinitum…

Hay demasiada gente en el gobierno ganando bien y no aportando nada, y eso nos cuesta a todos los que pagamos impuestos; no se olviden de dónde provienen los fondos de sus salarios. ¿Sabía usted, entre otras trivialidades, -según el presupuesto 2022- que actualmente hay aproximadamente 6,393 plazas que ganan US$ 2,300 o más? Q:E:D:

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