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Educación Superior: Competencias transversales, para las nuevas realidades

Tránsito de los ecosistemas profesionales

La enseñanza tradicional, muy extendida en nuestro sistema educativo básico, medio y superior, fundamentalmente propicia el aprendizaje exclusivamente de información de fórmulas, tablas, principios, conceptos, entre otras. Se valora en el aprendizaje la capacidad para reproducir la información aprendida a través de las denominadas pruebas objetivas. 

Como resultado del funcionamiento del sistema educativo, basado en el modelo transmisivo, expositivo o reproductivo, los estudiantes más disciplinados y responsables son los que saben mucha información enciclopédica; pero tienen muchas dificultades al utilizarla en la vida para resolver situaciones problemáticas, en las organizaciones públicas, privadas o, inclusive, en las personales.  

En la vida cotidiana, tener éxito no está exclusivamente vinculado necesariamente al manejo memorístico de sendos volúmenes de información, sino contar con las habilidades que posibiliten el entendimiento de las situaciones, la intervención y resolución de las necesidades o problemas presentados de manera creativa y adecuada.  

En esta perspectiva, y presionadas por las transformaciones tecnológicas que están ocurriendo en el mundo entero, casi todas las instituciones educativas se están trasladando al paradigma del aprendizaje con enfoque por competencias -una metodología educativa de larga data, pero actualmente remozada de modernidad-, para hacerle frente a los desafíos de la sociedad del actual que transita a la cuarta revolución industrial. 

El ecosistema profesional que se está configurando en el mundo con base a la Infotecnología, la biotecnología y la automatización, exige el dominio de habilidades técnicas y habilidades críticas transversales, provenientes de una diversidad de disciplinas científicas como la psicología, la antropología, la sociología, la comunicación, la ética, la estética, entre otras. Se están rompiendo los estatutos epistemológicos de las ciencias particulares, para constituir una red transdisciplinar, con el fin de entender y actuar sobre los procesos de la vida. 

Para aclarar conceptualmente este enfoque, debemos delimitar y precisar el alcance y el significado de las competencias transversales, para superar esos significados simplistas surgidos de la moda mercadológica y la apropiación de las mismas, al denominarlas habilidades blandas (soft skills) y habilidades duras (Soft hard).  

En las relaciones cotidianas en los diversos campos profesionales y en las instituciones educativas, se le atribuye un sentido desde una traducción elemental y determinista al diferenciar las habilidades entre duras y blandas. La metáfora es demasiado irreal, porque no refleja lo que ocurre en las relaciones sociales en la compleja dinámica de las organizaciones.  

Más allá del uso mercadológico y del universo simbólico de las modas, estas competencias deben entenderse como habilidades transversales y habilidades técnicas, por la naturaleza y especificidad en el desempeño de la profesión en el cumplimiento de las actividades y procesos requeridos para generar o posibilitar impactos en las esferas productivas y sociales. 

Definición de competencia transversal

Denominadas también competencias críticas, esenciales, genéricas, claves o fundamentales, las competencias transversales son todas aquellas habilidades que se necesitan para desarrollarse eficazmente en los diferentes tipos de profesiones en cualquier institución u organización. Las requiere desde un relacionista público hasta un ingeniero genético. Eso sí, hay áreas donde unas competencias transversales resaltan más que otras. 

Son todas estas aptitudes valiosas y transferibles en cualquier industria, trabajo o ámbito de la vida, requeridas para la comprensión de la realidad, la interacción social, la organización productiva de las diferentes instituciones sociales o empresariales. 

Estos atributos personales permiten a una persona, profesional o no, interactuar de manera efectiva y armoniosa con otras personas. Son una serie de habilidades sociales, conductas, interlocuciones y gestos que expresan sentimientos, actitudes, deseos y derechos del individuo, siempre de una manera adecuada y de modo que resuelven satisfactoriamente los problemas o satisfagan necesidades con las demás personas.  

En este sentido las habilidades transversales tienen que ver con las aptitudes, rasgos de personalidad, experiencia, valores adquiridos, destrezas comunicativas, creatividad, entre otras muchas. Conocidas también como habilidades interpersonales, incluyen competencias como habilidades de autonomía, auto liderazgo, coherencia, integridad, capacidad de atención y de escucha, autorregulación, interés, curiosidad, autenticidad, responsabilidad personal y social, capacidad de reflexión, proactividad, pasión, motivación intrínseca, lógica divergente, humildad, aprendizaje continuo, empatía, capacidad de síntesis y de argumentación, gestión del tiempo, confianza, entre otras.  

Asimismo, estas competencias deben entenderse como habilidades sociales. Se trata del cociente de inteligencia emocional, definido como el conjunto de rasgos de personalidad, habilidades sociales, comunicación, lenguaje, hábitos personales, amistad y optimismo que caracteriza a las relaciones con otras personas, incluyendo el sentido común y una actitud flexible positiva.  

De acuerdo con muchos líderes corporativos de clase mundial, estas habilidades claves se complementan con las habilidades técnicas, definidas estas como un conjunto de habilidades de una persona y la capacidad para realizar un determinado tipo de tarea o actividad especializada, que son las exigencias profesionales de un trabajo u otras actividades.  

Estas habilidades sociales se relacionan con la capacidad de una persona para interactuar efectivamente con colegas y clientes y son de aplicación general, tanto dentro como fuera del lugar de trabajo. 

En esta perspectiva, se visualiza a líderes exitosos que se desenvuelven eficientemente en su profesión sólo con su formación de pregrado, pero acompañados de un fuerte desarrollo y aplicación de estas habilidades tácitas, críticas, cognitivas o de sentido común.  

Por ejemplo, el desempeño eficiente de los profesores universitarios no depende si tiene una maestría o un doctorado; depende más bien de una serie de habilidades transversales, en su debida mezcla con sus habilidades técnicas.  

Adaptación de las habilidades transversales

La realidad social se mueve constantemente. Todo cambia. Los paradigmas científicos, sociales, económicos y culturales dan paso a otros, por presiones de la nuevas estructuras sociales, tecnológicas, políticas, entre otras.  

En este orden de transformaciones científicas y sociales, con el advenimiento de la Cuarta Revolución Industrial, Stéphane Kasriel, CEO de Upwork, sugiere que el sistema educativo debe dotar a las personas de habilidades en las que las máquinas no son buenas (todavía); esto es, de metahabilidades como el espíritu empresarial, el trabajo en equipo, la curiosidad y la adaptabilidad. 

Estas transformaciones exigen nuevas formas de aprendizaje, para desempeñarse adecuadamente en esas nuevas realidades.  

Mientras las academias entiendan mejor los cambios, más efectiva será su respuesta pedagógica, para adaptarse a las nuevas posibilidades generadas por las nuevas dinámicas sociales. 

En el caso de las habilidades técnicas el asunto es claro, por ejemplo, basta poco más que leer el manual de funcionamiento de una máquina o buscar en Google para asimilar y aplicar el conocimiento en un breve tiempo, mientras que las habilidades críticas requieren de otro tipo de proceso habilitador para adquirirlas y desarrollarlas. 

Las habilidades transversales las distingue su rápida capacidad de adaptación a los diferentes contextos socioeconómicos y culturales, porque no obedecen a una regla fija y porque son evolutivas, mejorables, moldeables, modelables. Cuando emparejamos nuestras habilidades técnicas con las transversales, abrimos el abanico de nuestras posibilidades de interacción e interrelación.  

Cada cambio fundamental en la sociedad, en su composición, dinámica, en la manera de comprenderla y de mejorarla, supone cambios sustanciales en la manera de educar a los ciudadanos, no sólo para que la entiendan, sino para que participen activamente en la construcción de ella. 

En el tránsito de la teoría a la práctica se requiere de un espacio o entorno en el que el aprendizaje y el compartir conocimientos y experiencias puedan darse entre pares y en confianza, para ir posibilitando mejoras en las organizaciones. 

Principales competencias transversales

De acuerdo con los expertos, algunas de las competencias transversales se adquieren fuera del ámbito laboral; otras forman parte de los rasgos personales de cada cual, pero casi todas se pueden aprender y potenciar a través de formación con enfoque de competencias. 

Entre las competencias exigidas por la nuevas realidades generadas por la Cuarta Revolución Industrial, Alejandro Gómez Valencia,  reconoce que la Universidad debe orientar su modelo educativo, para formar  a los nuevos profesionales, para desarrollar la flexibilidad cognitiva y el pensamiento crítico, la recursividad para la innovación, el racionamiento e inteligencia emocional, además de la polivalencia y la alta capacidad para trabajar en equipos presenciales y virtuales, entre otras habilidades. 

En este sentido, en las universidades salvadoreños, deben fomentar las siguientes competencias transversales: 

Adaptabilidad al cambio. Como sostuvo Zygmunt Bauman, estamos en tiempos líquidos donde pocas son las cosas que perduran en el tiempo. Las realidades son volátiles, cambian cada vez en tiempos más cortos. Hay sectores que están mutando desde los cimientos debido a la introducción de tecnologías y otro tipo de avances. En este tipo de ámbitos se tendrá en consideración que el profesional sepa adaptarse permanentemente.  

Capacidad de planificación y gestión. Cualquier quehacer que sea mínimamente complejo y se divida en tareas, requiere establecer un orden de prioridades y un reparto funcional de los recursos. Esta competencia es una poderosa herramienta para conducir el cambio, consiste en un análisis participativo de la situación, de sus posibles evoluciones y en la definición de una estrategia conceptual requerida o de inversión de los escasos recursos disponibles en los puntos críticos.  

Creatividad. La creatividad es la capacidad de pensar de una forma distinta a como se hace habitualmente. Esta actitud se valora en cualquier profesional que tenga que proporcionar ideas, soluciones y propuestas innovadoras y originales. Puede estar relacionada con procesos y no sólo con productos. 

Formación continua. Con los ritmos impuestos por la Infotecnología en todas las áreas profesionales, la adaptación a los avances tecnológicos, a través de una formación continua. La apertura mental a nuevos aprendizajes es una disposición profesional indispensable por las empresas privadas o estatales en la actualidad. No tiene que ver con la edad, las ganas de aprender novedades sobre el sector en el que un profesional se mueve tienen que acompañarlo en toda su trayectoria de vida.  

Habilidades comunicativas. Resulta imprescindible en muchos campos. En concreto, se reclama para puestos donde se trate con el público, con proveedores o con clientes, o en los que se haga alguna labor de difusión o de formación.  

Esta competencia abarca la comunicación escrita, oral e interpersonal. No puede concebirse un profesional con dificultades para elaborar informes por escrito, con unas argumentaciones sostenidas con evidencias y formuladas con proyecciones viables.  

Asimismo, las tendencias actuales en las empresas líderes en el ámbito mundial demandan de profesionales con habilidades para argumentar en presentaciones públicas con una oralidad convincente.  De igual manera, demandan un profesional inteligencia emocional y social que le permiten la interlocución apropiadas con sus pares dentro de la empresa.  

De igual manera, las corporaciones líderes, por el hecho de que los mercados actuales se dinamizan a través de las redes sociales, exigen a las profesionales habilidades comunicaciones para la gestión de información empresarial a través de las poderosas redes sociales. 

Iniciativa y proactividad. En puestos de responsabilidad o dirigidos a profesionales independientes, es importante la predisposición a iniciar acciones sin que necesiten ser impulsadas desde fuera. En tiempos volátiles, debe poseerse una actitud de propuesta permanente, con iniciativas pertinentes para adaptarse a los cambios.  

Orientación a resultados. Especialmente necesaria en la realización de proyectos en crecimiento, donde los tiempos no están suficientemente delimitados, pero hay que llegar a una fecha tope de realización. 

Resolución de problemas. Esa estrategia de crear problemas, desde planteamientos anacrónicos, para remendar entuertos, se está terminando; los tiempos exigen soluciones rápidas. No se trata de crear normas per se, para evitar problemas. Lo mejor y más adecuado es prevenirlos o erradicarlos en el momento oportuno.  

Las áreas profesionales dedicadas a la innovación o con una carga importante de imprevistos presentan retos continuos. Ser resolutivo será una cualidad especialmente valorada en estos casos.  

Trabajo en equipo. Según el Informe Infoempleo-Adecco (2017), esta es la competencia transversal que ocupa el primer lugar entre las más. Sin pensarlo o planificarlos en las aulas universitarias, estamos promoviendo el hábito del trabajo individualista. Pero en el mundo que se está configurando el trabajo en equipo. Esta competencia, definida como la acción individual dirigida, que, al tratar de conseguir objetivos compartidos, no pone en peligro la cooperación y con ello robustece la cohesión del equipo de trabajo, las empresas lo valoran de sobremanera. La cooperación se refiere al hecho de que cada miembro del equipo aporte a éste todos sus recursos personales para ayudar al logro del objetivo común.  

Fuentes consultadas

Recuperado de: https://catedraepistemologia.files.wordpress.com/2009/05/modernidad-liquida.pdf 

  • INFOEMPLEO-ADECCO (2016). Redes sociales y mercado de trabajo, España.  

Recuperado de: https://www.adeccorientaempleo.com/webwp/wp-content/uploads/2017/02/Informe-2017-Empleo-y-Redes-Infoempleo-Adecco-2.pdf 

 

  • Schwab, Klaus (2018). Cuarta revolución, Editorial Debate.  

Recuperado de: file:///C:/Users/mcantarero/OneDrive%20-%20Universidad%20Francisco%20Gavidia/LIBROS%20PENDIENTES%20DE%20LECTURA-2018/Schwab%20Klaus%20-%20La%20Cuarta%20Revolucion%20Industrial.epub 

  • Tobón, Sergio (s.f). Formación Basada en Competencias. Pensamiento complejo, diseño curricular y didáctica.  

Recuperado de: https://www.uv.mx/psicologia/files/2015/07/Tobon-S.-Formacion-basada-en-competencias.pdf 

Recuperado de: http://www.uca.es/recursos/doc/Unidades/consejo_social/1759561053_127201074213.pdf 

  • Yerro, Ester (2018). “¿Qué son las competencias transversales?”.  

Recuperado de: http://blog.infoempleo.com/a/las-competencias-transversales/ 

  • Gómez Valencia, Alejandro (2019). Habilidades para ser empleado en la cuarta revolución industrial.  

Recuperado de: 

http://www.eafit.edu.co/noticias/agenciadenoticias/2019/habilidades-para-ser-empleado-en-la-cuarta-revolucion-industrial 

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