Partidos-Politicos

El ABC emocional de nuestra política

No se trata esta reflexión sobre una explicación básica del acontecer político a modo de silabario para dummies, sino de una interpretación desde el estudio “El humor social, cosmovisión e ideología de los salvadoreños” realizado por el Centro Universitario de Neurociencia de la UFG, a partir de la base teórica del modelo teórico ABC planteada por el psicólogo cognitivo Albert Ellis (1913-2007), la cual explica por qué las personas, pese a vivir un mismo evento, pueden desarrollar respuestas diferentes en función de sus propias creencias o sistemas de ideas.  

El principio filosófico griego tras la teoría de Ellis es: no es el hecho en sí lo que afecta positiva o negativamente a una persona, sino la forma que tiene el individuo de verlo y procesarlo. El modelo ABC de Ellis se basa en tres componentes de ajuste psicosocial: 1) Acontecimiento activador; 2) Sistema de creencias e ideas; y 3) Consecuencias. 

El acontecimiento activador (“A” activating event) es aquel fenómeno externo que le ocurre a un individuo o que él mismo ha propiciado que ocurra que hace que se activen una serie de pensamientos y conductas problemáticas. El sistema de creencias (“B” belief system) representa toda la serie de cogniciones -creencias, prejuicios, supuestos, valores, etc.- que conforman la forma de ser y ver el mundo de la persona. Las consecuencias, tanto emocionales como conductuales (“C” Consequences). Estas son la respuesta que da el individuo ante un determinado acontecimiento activador y modulado por su propio sistema de creencias. 

Este modelo puede dar razones de un pensamiento inapropiado y disfuncional ante diversos hechos; por ejemplo, tener pensamientos irracionales o cosmovisiones negativas es algo relativamente normal y común. Sin embargo, estas ideas llevadas al extremo contribuyen a la aparición de trastornos del estado del ánimo, depresión, ansiedad, enojo. 

En nuestro contexto contemporáneo hemos visto cómo el país se ha dividido con fanatismo exacerbado entre el Barcelona F.C o el Real Madrid sin una causa justificada; o también, en el estudio citado al inicio encontramos que, a un 53.4% de los ciudadanos, el actual presidente les causa alegría mientras que a un 3.1% les causa desprecio ¿Qué hay detrás de estas reacciones?     

En opinión del psicólogo Luis Enrique Amaya, luego de revisar el estudio del Humor Social, manifiesta: “(…) a partir de los datos obtenidos, parece que los salvadoreños viven, ahora mismo, una relación positiva con la “política”. Empero, de lo que no se tiene certeza es del sistema de convicciones (conocimientos, razonamientos, creencias ideológicas, etcétera) que nutren y dan soporte a dichas emociones (…) los datos podrían causar menos sorpresas si, en vez de centrar el análisis en la reacción emocional en cuanto tal, se busca comprender todo el conjunto de creencias o convicciones que están siendo, en este momento, las determinantes más fuertes de los salvadoreños. Cierto es que, en el esquema de Ellis, también hay dinámicas de retroalimentación, en virtud de las cuales las reacciones emocionales o comportamentales confirman, o no, el sistema de convicciones. En pocas palabras, es absolutamente menos lineal de lo que parece”. 

Justamente, la clave está en entender los aspectos ideológicos, que obviamente están relacionados a prácticas de crianza -ambientes familiares- y sobre todo al sistema educativo. Podríamos agregar el principio: “ninguna sociedad es superior al sistema educativo”. Entonces nos volvemos a preguntar ¿qué nos ha aportado la escuela en función de la configuración de la ciudadanía? 

El propio estudio nos revela que una característica cognitiva de los encuestados es la relevancia de lo memorístico; esto se midió con neuromarcadores basados en las teorías de Mel Levine M.D, verificada en dos años de trabajo clínico. Este dato nos proyecta a un modelo pedagógico conductista; en efecto, según los resultados de pruebas estandarizadas nos indican que la mayoría de estudiantes “conocen, pero no comprenden ni aplican lo que saben”. Desde el punto de vista político, interpretamos que la gente recuerda, repite y comparte lo que ve en redes sociales sin mayor criticidad o filtros, y esto va a nutrir el sistema ideológico social. 

El ABC emocional de la gente es complejo ya que la inteligencia es sentiente (Zubiri); continuamente los seres humanos estamos enfrentados a las preguntas kantianas: ¿Qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué debo esperar?; y a otras más complejas en el arte de inteligir y que establecen y definen la esencia humana. La intelección o mente humana está ligada a la realidad mediante los sentidos; en nuestra mente hay representaciones abstractas de la realidad; inteligir es un modo de sentir y sentir es un modo de inteligir, y ambos modos son la unidad de aprehensión en la vida del ser humano; sabemos que estamos y somos por la relación con los otros y con las cosas (realidad). 

No debemos olvidar que las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan “modos de adaptación o posición” del individuo cuando percibe una persona, objeto, lugar, suceso o recuerdo importante. Desde el punto de vista psicológico, las emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria. 

Al fin, la ideología del ciudadano, como conjunto sistemático de ideas, con acepciones negativas o positivas, básicas o sofisticadas, determina las opiniones, opciones y decisiones; comprender o descifrar estos aspectos son claves para muchas ciencias, sean estas políticas, psicológicas o educativas; y es lo que estamos intentando hacer. Q:E:D.

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