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Óscar Picardo

Óscar Picardo

El buen presidente…

Tenemos un buen presidente…, aclamado y bien evaluado por el 97% de la población y reconocido a nivel hemisférico en el nivel superior de las estadísticas, con más de un 80% de reconocimiento. Apenas un 3% -o menos- de los ciudadanos no reconoce su capacidad y sus valores magnánimos, y es por obvias razones ideológicas, políticas u opositoras. 

Pese a su juventud es un verdadero estadista, va cumpliendo sus promesas, es ecuánime, justo, transparente; en menos de tres años ha erradicado la corrupción y ha ordenado un país caótico en vías de desarrollo; ha canalizado de manera brillante la cooperación.  

Se comunica con afabilidad y en el momento oportuno. Respeta a todos y su principal arma democrática es el diálogo franco y horizontal. Esto no es casualidad, su equipaje ético se sustenta en una sólida educación y en sus buenos maestros… 

De joven estudió los clásicos de las Ciencias Políticas: Rousseau, Montesquieu, Maquiavelo, Bobbio, Matteucci, Pasaquino, Crozier, Huntington, pero aplicó los principios de “The Promised Land” y “The Steve Jobs Way”. 

Es un líder, que dirige su equipo con principios y criterios democráticos ejemplificantes. Tiene una estrategia clara y fenomenal: educación, primera infancia, salud y seguridad. Su modelo y estilo de gobierno se está expandiendo y conociendo aceleradamente en todo el continente. 

Todo inició con la instalación de una Comisión Anticorrupción, independiente, efectiva y vigilante, que ayudó al presidente a establecer los lineamientos de transparencia; poco a poco, todos comenzaron a entender que no había espacio y lugar para la corrupción, una enfermedad que estaba amalgamada en las estructuras del gobierno. 

En los primeros días de su gestión, utilizando las herramientas legales con firmeza y justicia, comenzó a proyectar su forma de gobernar siguiendo un plan con métrica, sentido común y una visión democrática de bienestar; algo poco común en los gobernantes de la época; sin populismo, sin excesos, sin polarización, sin posverdad. Fue simplemente sobrio… 

Utilizando la Constitución como la principal herramienta de dirección y respetando la independencia de poderes, diseñó un plan de gobierno impecable y razonablemente participativo, de corto, mediano y largo plazo. 

Mientras reducía los niveles delincuenciales y de pobreza de modo programado y sistemático, iban apareciendo en cada departamento nuevo hospitales, universidades, institutos tecnológicos, escuelas, bibliotecas y espacios deportivos y culturales. 

En un diálogo sin precedentes con los sectores empresariales y gremiales se tomó la decisión de descentralizar y desconcentrar las zonas de desarrollo, abriendo nuevos espacios productivos y laborales en las zonas olvidadas y deprimidas. En poco tiempo, disminuyó la migración, el subempleo y la deserción. Fue increíble. 

Con un enfoque integral y sostenible, paso a paso, fue posicionando el país como un destino turístico; y fue todo bien pensado y planificado, nada quedó a la casualidad, seleccionó con pinzas las fortalezas y capacidades naturales del país para diseñar su punta de lanza: la playas, lagos, volcanes, las olas, en un ambiente seguro. 

A nivel económico, creó un consejo de economistas de alto nivel, y diseñó un mapa milimétrico para reducir la deuda, mejorar las exportaciones, crear empleos y establecer herramientas de costo-beneficio y tasa de retorno para cada una las de las decisiones. En poco tiempo se revirtieron la mayoría de indicadores educativos. 

Su relación con la prensa no podría ser mejor…; atiende a periodistas nacionales e internacionales; presenta datos e informes; casi no hay información reservada, con frecuencia convoca a los medios de comunicación y permite que pregunten sin ataduras ni evasivas. Para el presidente no hay preguntas incómodas, y ha girado instrucciones a su gabinete para que actúen de la misma manera. 

¿Con China, con Estados Unidos o con Rusia…?; su relación geopolítica es inteligente, su relación es buena y abierta con todos, pero reconoce la importancia de cuidar a la diáspora que envía un importante flujo de remesas que dinamizan a la economía. Ha creado un programa de exención de impuestos para los salvadoreños que decidan invertir en el país.  

En un hecho sin precedentes, convocó a las autoridades universitarias para analizar y diseñar soluciones a los graves problemas educativos y así fortalecer el principal recurso del país: su gente. Se reformaron las leyes, se crearon los programas necesarios de apoyo, se alineó la cooperación, se planificó de modo eficiente y ya se comienzan a ver los resultados: La matrícula está creciendo en todos los niveles educativos, la calidad mejorando, el presupuesto de la universidad se ha elevado de modo sustantivo y meritocrático y comienza a despegar el aparato científico del país con nuevas patentes, se ve un nuevo horizonte de oportunidades. 

Con los demás poderes del Estado la relación es la esperada: independiente, coordinada y cordial; existen espacio de diálogo y discusión, no siempre hay coincidencia pero sí asertividad de parte del presidente. Se legisla responsablemente administrado los consensos y disensos y la justicia, por fin, ha ingresado en un derrotero de seguridad jurídica, imperio de la ley y Estado de Derecho, algo sin precedentes. 

El gobierno no ha descuidado otras áreas tradicionalmente importantes: el arte y el deporte; así, se ha creado un fondo de apoyo al talento artístico, con becas, intercambios y una vitalización del Centro Nacional de Artes; cine, danza, teatro, pintura, escultura, arte popular, cuentan con un programa técnico, profesional y financiero. A nivel deportivo, se han alineado todas las estructuras organizativas con el sistema escolar para identificar y aprovechar el talento, fortaleciendo los espacios de alto rendimiento de manera descentralizada. 

Los niños y niñas están en el centro de las políticas públicas; las mujeres, los grupos minoritarios, pobres y campesinos, también tienen su espacio de oportunidades. A la distancia, la diáspora comienza a observar con otros ojos y ya muchos se plantean regresar e invertir, ¿para que vivir o estar lejos? si el sueño que buscaban ya está a la vuelta de la esquina en su propia tierra. Parece que es momento de regresar. 

Este contagio político y gubernamental, comienza a tocar la arista de los vecinos, y parece que la integración regional puede ser una realidad; ya no hay fronteras ni trámites burocráticos con los países vecinos, se ha hecho realidad un sistema ágil y digital de comercio internacional, y esto es observado con atención por los grandes inversores globales.  

El país es otro, no hay duda, por fin, después de tantos años de corrupción y desencanto, se logró encontrar el cause de desarrollo o progreso; ¿esto será obra de Dios o de la casualidad o el destino? Más de doscientos años se tuvo que esperar para iniciar esta refundación de la nación; ya podemos olvidar la historia y sólo pensar en el futuro. Esto parece un sueño o una fábula…        

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor.  

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