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Óscar Picardo

Óscar Picardo

El factor “Simán” versus el factor “Bukele”

Los apellidos Simán y Bukele están en el ojo del huracán de la política salvadoreña; dos cognombres palestinos que al parecer no coinciden, se repelen; observamos así, cierta estridencia y antagonismo en las relaciones y en los discursos; esta circunstancia nos lleva a proponer esta reflexión que la hemos situado como “factores”, es decir elementos que pueden contribuir a producir un resultado a futuro. El abordaje no es homogéneo, se adapta a las percepciones, al conocimiento limitado, a la investigación de gabinete y lo que sucede en el marco de relaciones políticas y sociales. 

1.- El Factor Simán 

Me resultó de interés teórico y político, diseñar este primer ejercicio titulado “el factor Simán”; es un constructo atípico, que surge de experiencias pasadas, de observar la realidad, los sujetos, las tensiones y relaciones de poder; antes de publicar, un par de lectores me dieron consejos; y al final así quedó… 

Mi cercanía con la familia Simán es a través de Don Pepe, el intelectual, filósofo y amigo de Mons. Romero; con Pepe, hemos conversado sobre educación superior, filosofía, Ellacuría y Mons. Romero. Al resto de la familia no los conozco, más que por encuentros casuales y por su presencia en los medios. También recuerdo, que a inicios de los 90, Don Teófilo Simán nos donó unos recursos para montar una clínica en el Mozote, en un proyecto que trabajamos con el P. Javier Aguilar s.j.; época en la cual El Mozote se había olvidado… 

Ya que no conozco ni tengo mucha información de la Familia Simán me puse a investigar en las redes; descubrí algunos datos históricos y un trabajo de tesis sobre empresas familiares; quizás la más relevante data del 8 de diciembre de 1921 cuando José J. Simán y Natalia Simán, procedentes de Palestina, fundan almacenes Simán. Según éste trabajo (P. Escobar Cortez y A. Gavidia Grabowski, UJMD, 2002), ya desde el siglo XIX la familia Simán había incursionado en negocios en Sonsonate. José y Natalia Simán tuvieron diez hijos y se dedicaron al comercio; el negocio familiar de los Simán se construyó en base a ciertos principios del abuelo Abraham Simán: “Al pobre no le des lo que sobra, sino parte de tu plato”; “En los hogares cristianos, la generosidad ocupa un lugar importante en la vida”; y “amor al trabajo”. Así, Don Salvador Simán, Don Félix Simán y Don Teófilo Simán construyeron las bases del grupo empresarial.  

En materia de aportes intelectuales, se encuentra el libro de Margoth Simán Jacir, titulado “Una Mujer llamada Natalia”, publicado por Editorial Minos. México, 1997, al cual no tengo acceso, pero es citado en la tesis; y dos publicaciones de Jorge “Pepe” Simán Jacir “Mi testimonio de Monseñor Romero” y “Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez. Un testimonio” (UCA editores, 2007). 

Miguel Ángel Simán dirige FUSADES, Javier Simán dirige a la ANEP (y fue precandidato a la presidencia por el partido Arena), Jorge Simán es fundador del periódico El Faro, Pepe Simán amigo de Mons. Óscar A. Romero, Ricardo Simán el estratega empresario del retail, Teófilo Simán el filántropo (secuestrado por cinco meses en la época del conflicto y benefactor de la Cruz Roja), Rodrigo Simán un médico luchador contra el VIH-SIDA. Doña Miriam de Simán por muchos años entregaba útiles escolares a todos los niños de ciertas comunidades pobres y hacía otras obras filantrópicas. Roberto Simán Jacir (+) embajador en el Vaticano (me imagino que me faltan muchos Simán en el listado, vinculados a otras familias: Bahaia, Safie, Jacir, Dada, Siri, Kattan, Dabdoud, Zaid, Batres, Saca, Massis, Zablah, etcétera). Con sus luces y sombras, como todas las familias, el clan Simán es parte de la historia de este país y se podría decir que es una de las familias que más generan empleos. 

La familia Simán como otras de nuestra sociedad- se ha destacado por su proyecto empresarial diversificado; no tengo ni idea cuántas empresas tienen ni en qué sectores; sólo sé lo que sabe la mayoría de los mortales: Almacenes Simán, Construmarket, bienes raíces, papelerías, maquilas, Centros comerciales, tiendas de retail, etcétera. Con frecuencia se les ubica en el grupo de influencia empresarial; y siempre, detrás de los grandes capitales hay sacrificios, esfuerzos, tenacidad, visión estratégica y, en algunos casos, también historias grises para olvidar. Como sea, tengo varios amigos que trabajan en el Grupo Simán y admiran a la familia. 

Varios funcionarios de gobierno, con frecuencia, hace alusión burlesca al tema de “rombos rojos” símbolo de Almacenes Simán. También el presidente cada vez que se refiere al periódico El Faro lo hace de modo despectivo y con insinuaciones de ser un medio oscuro. Por último, el presidente desconoció al presidente de la ANEP Javier Simán, señalando que esta gremial no representa a las empresas y que es parte del aparato opositor junto con FUSADES cuyo director es Miguel Ángel Simán.  

Este artículo no es una apología para la familia Simán ni mucho más o menos, sino para situar el fenómeno frente a lo que representa para el presidente Bukele; en efecto, da la impresión que al mandatario le molesta la familia Simán (o el factor Simán), y no sabemos muy bien por qué 

¿Cuáles podrían ser las hipótesis?: 1) Javier Simán fue o representa una amenaza política importante para el futuro electoral; 2) El Faro hace muchas preguntas incómodas; 3) El grupo empresarial no se pliega fácilmente a las directrices políticas del presidente; 4) Varios miembros de la familia Simán aparecen en organismos claves de la vida nacional; 5) Es posible un problema de animosidad, celos o algo personal; entre otras. 

En la historia política de la humanidad, a gran o a pequeña escala, el uso del poder para venganzas personales o empresariales o, para aniquilar competencias económicas no es nada extraño, aunque sí lamentable. Se sitúa esta práctica política en los márgenes de la falta absoluta de ética, ya que es un vil abuso de poder circunstancial. También, tarde o temprano todo sale a la luz. La política de la venganza como corrector de desviaciones privadas (P. Peterson) se sitúa en el peligroso marco de los abusos de poder.  

Por lo que hemos visto en este primer año de gobierno el “Factor Simán” molesta e incomoda mucho al presidente Bukele, muy a pesar de los posibles vínculos palestinos que deberían generar típicos puentes de amistad. Lejos de ello, se nota y mucho la aversión que existe entre las familias Bukele y Simán.  

En nuestra historia contemporánea debe haber muchos problemas políticos y familiares que amplifican la división de la sociedad, sobre todo cuando de estos grupos o familias dependen miles de empleos. Es conocido y a la vez silente, la duélica y absurda división entre “criollos” y “turcos” que estigmatizó y agudizó el racismo en El Salvador; pero en este caso no debería afectar.  

Más allá de los aspectos “personales y familiares” lo que necesita El Salvador es unidad; somos un país pobre y con múltiples brechas y necesidades, también muy vulnerable y ahora sumergidos en una profunda crisis. Ojalá que se superen los “egos” y pleitos, y busquemos a través del diálogo unirnos y cuidarnos entre todos. Necesitamos todo el poder empresarial de todas las familias al servicio del país. 

2.- El factor Bukele 

Dado lo anterior, es pertinente realizar el siguiente intento teórico y dedicar un espacio al “factor Bukele”. Es insoslayable, al mencionar el apellido Bukele, la figura de Don Armando Bukele, Doctor en química, ingeniero, industrial, físico, historiador, periodista y autodidacta; un gran intelectual con una visión geopolítica envidiable. Hace años, recibí de sus manos uno de los libros más sofisticados que he leído: “Clarifying Concepts in Physics: New Ideas & Answers…”. Pero Don Armando ya no está, así, el factor Bukele, en este apartado, se centrará en la figura del presidente más que en la familia; a nivel personal, sólo tengo vagos recuerdos de cuando fui profesor de Nayib Bukele en la Escuela Panamericana, y un par de reuniones rapsódicas antes de que fuera electo Presidente, al respecto, nada extraordinario que comentar. Entonces, para entender mejor el factor Bukele , me parece relevante iniciar con algo contexto.

En la encuesta del IUDOP de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), de mayo de 2019, 36 de cada 100 encuestados expresaron que para que el país mejore es necesaria la llegada de un líder fuerte, externo a los partidos políticos, especialmente de Arena y del FMLN. En el sondeo postelectoral de marzo de este año, solo una cuarta parte (24.6 %) expresó que la democracia es la mejor forma de gobierno… En una encuesta más recienteel IUDOP reveló, a 28 años de firmados los Acuerdos de Paz, que el 48 % estuvo muy de acuerdo o de acuerdo con que en algunas circunstancias un gobierno autoritario puede ser mejor que un gobierno democrático.  Un 76.6 % está a favor de que las autoridades gobiernen “con mano dura” y un 85.6 % indicó que el país funciona mejor si hay autoridades fuertes. En síntesis, el descontrol político en el manejo de la violencia, homicidios y pandillas; más los grandes casos de corrupción en los gobiernos de Arena y el FMLN, pusieron en bandeja de plata la necesidad de un nuevo liderazgo distinto: más fuerte, más efectivo, distinto, y se llama el factor Bukele… 

Otras diversas encuestas realizadas por el Centro de Estudios Ciudadanos (CEC) de la Universidad Francisco Gavidia (UFG) reflejan, desde diversos puntos de vista el surgimiento del “fenómeno Bukele”; un actor político “blindado” y con altos niveles de popularidad y aceptación. Por ejemplo: noviembre 2018, ¿Qué fórmula está más capacitada para gobernar?, Bukele 48.7 %; enero 2019, ¿Cree Usted que Bukele es diferente a Arena y al FMLN?, Sí 66.6 %. 

Nayib Bukele no tiene ideologías… puede ser de izquierda o de derecha; negocia bien con Estados Unidos y con China; es relativamente rebelde y utiliza el desdén; proviene del mundo empresarial; es joven, mentalmente ágil, académicamente no muy preparado; aunque posee una buena escuela doméstica por su padre; es impulsivo; racionalmente es difuso; necesita la alteridad para ser. Acierta y falla en simultáneo; tiene buenos sentimientos, pero los opacan su sarcasmo y sensación de superioridad… De este “fenómeno”, que se mueve entre lo popular y lo autoritario, que da órdenes por twitter, que es polémico y disruptivo, que ha sido del FLMN y a la vez creador de Nuevas Ideas, que se toma selfies en Naciones Unidas, se pueden hacer diversas lecturas o hipótesis: 

Bukele encarna de modo mesiánico y al ser así, es un asunto de fe y no de razón – el símbolo de un personaje distinto y distante de lo que sucedió en los gobiernos de Arena y el FMLN. Bukele tiene múltiples categorías: “mesías” “caudillo”, “gurú” e “influencer”; no es un político cualquiera; y ahora, en la crisis de COVID 19 es un “Cura Parentis” (un padre cuidador). Agreguemos a esto la teoría de “Satisfacción Vicariante” J. Samayoa: Muchos se proyectan con el presidente.     

El enemigo común del pueblo, en el discurso recurrente de Bukele, es una tríada: “Arena-FMLN-Asamblea Legislativa”; y este enemigo es constantemente remarcado y funciona como un “espejo” en donde rebotan los mensajes hacia la ciudadanía. La oposición está desubicada, sin liderazgo y errática; a veces corren tras Bukele a veces se distancian; juegan mal, y repiten patrones; Bukele juega con sus miedos. No han entrado con profesionalismo en la vida digital, viven apegados a sus símbolos y fracasan constantemente. 

Bukele ha consolidado a un grupo poblacional estadístico equivalente a un 40 % de adeptos, y tiene un 40 % en un estado de vigilia, que podría alejarse o no, luego de ir valorando su gestión gubernamental. La configuración de los adeptos de Bukele está constituida por: a) un grupo de “indignados light”; b) otro sector de exmiembros del FMLN “defraudados”; c) a nivel demográfico un grupo importante de ciudadanos de “baja escolaridad”. Un porcentaje de ciudadanos más educado e intelectual no está con Bukele: académicos, periodistas y empresarios educados; pero estos representan cerca del 10 % de la población. 

Las gremiales empresariales, tradicionalmente acérrimas enemigas de la izquierda, han estado divididas y pusilánimes; no saben qué hacer, y suelen acudir de forma veloz a Casa Presidencial para salvaguardar sus intereses económicos. 

El equipo de gobierno de Bukele es débil; gente con poca preparación y experiencia; frecuentemente se ven los desaciertos, pero rápidamente son ocultados con marketing, fotos, mensajes y ataques en las redes sociales (el mayor error de su primer año fue el 9 de febrero, inolvidable). Si bien las redes sociales representan un 20 % de la vida nacional como espectro de comunicación- lo que sucede en estos espacios llega al 80 % de la población por medios alternos y comentarios. Y en comunicación digital, Bukele es el dueño del patio. 

La estrategia de Bukele es antagónica: Estás conmigo o estás contra mí, no hay medios términos; quienes intentan negociar acuerdos políticos siempre saldrán perdiendo, a menos que deliberadamente estén en su bando.  

Bukele es un político “gastador de recursos” necesita efectivo, y diseña muy bien cómo gastarlo en aspectos simbólicos; posee en su haber de gobierno Municipal varios ejemplos importantes; y ha sido sumamente astuto para decidir qué hacer; por ejemplo, biblioteca y becas en Nuevo Cuscatlán; mercado y centro histórico en San Salvador. Hoy a un año de gobierno, identificó los problemas de seguridad y medicinas y trabajó en ello; pero también las arcas del Estado parecen estar en problemas; obviamente hay varias emergencias, aunque se observan proyectos fuera de la razón (p.e. Cifco).  

El factor Bukele supone un relevo generacional muy violento para la cultura política de El Salvador, es difícil de entender e interpretar. Llevamos un año de gobierno y las condiciones de antagonismo social y político son adversas, se ha peleado con todo el mundo. Gobernar es crear consensos y administrar disensos, para lograr el equilibro entre la oferta Estatal y la demanda social. ¿Qué sigue? No sabemos… 

En conclusión… 

Cada lector podrá sacar sus propias conclusiones…; desde nuestra perspectiva, ambos factores –Simán y Bukele- constituyen importantes núcleos de poder -empresarial y político-, que bien se deberían poner al servicio del país, sobre todo en un escenario de crisis como el que vivimos.  

Es obvio, que en el análisis hay una distancia generacional y cultural significativa, lo cual ocasiona ciertos desequilibrios: el Bukele joven versus los miembros de la familia Simán más maduros y/o mayores. También hay una distribución distinta en el liderazgo, en el caso Bukele hiper-centrado en la figura de Nayib, en el caso Simán, distribuido entre Miguel Ángel, Javier, Ricardo y Jorge.  

Ambos factores se mueven en los planos empresariales y políticos; dudamos si existe o no un punto de encuentro ideológico (¿libre empresa?, ¿democracia?, ¿libre mercado?, ¿propiedad privada?, ¿Estado de bienestar?) parece que sí, pero no hay certeza; Nayib Bukele en algún momento se proyectó como un líder de “izquierda” y representó al FMLN, aunque su conducta política es de “derecha”; en el caso Simán siempre han estado más cerca de la “derecha”.  

La diferencia ética que pueda existir o identificarse entre ambos factores lo dejo a criterio del lector… 

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