oraculo
Óscar Picardo

Óscar Picardo

El oráculo…

“La fuerza de los toros o de los leones no puede detener al enemigo. No, no lo dejará, digo, hasta que desgarre la ciudad o al rey miembro a miembro…”

Delfos a los espartanos Tuit

Según el diccionario de la RAE, oráculo, especialmente en la Antigüedad grecorromana, es una respuesta que una deidad daba a una consulta, a través de un intermediario -Pitia, Pitonisa o Sibila (pytháis)- y en un lugar sagrado.

Antes de tomar una decisión o de un gran evento, las autoridades o ciudadanos consultaban las previsiones de los oráculos. En la antigua cultura griega, estos eran elementos fundamentales y uno de los más famosos estaba ubicado en la ciudad de Delfos (situado en la ladera del monte Parnaso, en el norte de Grecia). Aquí se manifestaba el dios Apolo y los sacerdotes y sacerdotisas respondían las preguntas en el templo de forma enigmática y repleta de simbolismos.

Según Dalia Alonso, los oráculos actuaban como centros neurálgicos de pensamiento y administración política y social. Los designios de los dioses, transmitidos a través de sus sacerdotes y sacerdotisas, eran escuchados y cumplidos a rajatabla, y los oráculos eran una parte fundamental del pensamiento y la cultura de los helenos.

La función esencial del oráculo no era predecir el futuro, sino proveer de sanción divina a las decisiones políticas de las ciudades; ratificaba leyes e incluso constituciones, aprobaba la fundación de nuevas ciudades y de colonias, aconsejaba empresas bélicas o las censuraba.

La metodología era sencilla: el suplicante hacía una ofrenda, realizaba la consulta y la Pitia o mediadora recibía la respuesta del dios. Generalmente la sacerdotisa estaba acompañada de una serie de intérpretes que ayudaban a descifrar su mensaje y que eran quienes finalmente formulaban la respuesta para el suplicante. A pesar de esta labor de interpretación, a menudo las respuestas del oráculo eran vagas y llenas de dobles significados, pero fueron generando un saber moral para los ciudadanos.

Entre los siglos I y V d.C., los escritores Plutarco, Heródoto y Estobeo, respectivamente, sistematizaron muchas de las respuestas o consejos de los dioses, entre las que se destacan algunos principios que guiaron ideas filosóficas y sistemas morales de vida: “Conócete a ti mismo”, “Nada en demasía”, “haz una promesa y la fatalidad estará cerca”, “El amor al dinero y nada más arruinará a Esparta”, entre otras.

Muchos políticos y empresarios necesitan certezas o quieren saber el futuro, conocer qué sucederá y buscan sus oráculos para que generalmente les digan lo que quieren oír y reafirmar sus hipótesis o teorías. Sobre todo en esta época de una transición electoral tan perpleja y confusa.

¿Qué podemos decir de los oráculos contemporáneos?, ¿cómo funcionan?, ¿qué tan prácticos pueden llegar a ser?; veamos tres dinámicas sectoriales explicativas y una propuesta:

1.- En política las recetas y experiencias offshoring o deslocalizadas no funcionan en automático para decodificar lo que sucederá, aunque los políticos les encanta copiar modelos “exitosos” descontextualizados; lo que sí fuera importante es tomar decisiones basadas en los datos y la evidencia, pero los buenos datos y no los maquillados; las cifras no suelen equivocarse. A nivel político vivimos un momento de debacle entre una izquierda en ruinas y un neofascismo digital, en un escenario excesivamente fractal; la gente frustrada se decanta por los extremos y el cambio radical. Los políticos necesitan entender de manera rápida a qué le teme la gente y qué necesita, y un neuro mercadólogo es su oráculo.

2.- A nivel empresarial, no está mal hacer un buen “PESTEL Analysis”, valorando objetivamente los seis aspectos bajo una mirada científica e incorporando cifras y evidencias: Political, Economic, Social, Technological, Legal, and Environment. Pero siempre habrá que tener un ojo en lo global y en las grandes crisis y guerras que vivimos y que se avecinan. Será prudente un equilibrio entre los riesgos y el conservadurismo, a escala de Pareto 20/80. No estamos en un tiempo de certezas. Pero en no pocas veces, los empresarios se acercan al poder, creen que ese es su oráculo, y suelen terminar mal, desviándose de sus objetivos y principios.

3.- A nivel gubernamental, no hay discusión: Tienen su propio oráculo y no acepta competencia; es omnisciente, omnipotente e infalible. Se trata de la expresión contemporánea del oráculo clásico griego. Seguiremos monitoreando y esperando el milagro económico.

¿Qué debemos hacer…?: Prospectiva. Según la OCDE, la prospectiva consiste en diseñar modelos  sistemáticos y matemáticos -estocásticos, empíricos, lineales, etc.- para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad, con el propósito de identificar las tendencias y tecnologías emergentes que probablemente produzcan los mayores beneficios económicos y sociales.

Prospectiva implica leer tendencias, riesgos y oportunidades, en clave de tiempo pasado, presente y futuro; leer sin pasión y sin emoción, con racionalidad pura y dura. Efectivamente, la prospectiva ofrece elementos claves en el proceso de planeación gracias a que tiene una visión global y de largo plazo que permite brindar los mecanismos necesarios para la toma de decisiones informadas en el presente que conduzcan al logro de los objetivos propuestos por la organización en un futuro.

El ser humano necesita hacer conexiones con lo trascendente o antropomórficas para interpretar sus inseguridades y resolver sus absurdos; en el pasado fue el mito, la magia y la religión; en el presente buscan a gurús, especialistas, magnates exitosos o tecnologías que explican las claves del éxito para tener más poder y dinero. Dice el académico británico Timothy Garton Ash: “No necesitamos al oráculo de Delfos para saber que debemos defender la libertad…”. 

¿Poder, dinero o libertad?, ¿qué buscamos?, ¿qué necesitamos?; parece que estamos confundiendo conceptos ,y cuando nos damos cuenta sobre las diferencias ya es demasiado tarde… 

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor.

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