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El primer año de gobierno: Las tres tragedias

En el primer año de gobierno se ha caracterizado por vivir tres grandes tragedias: a) La incertidumbre de un gobierno sin rumbo, sin planes, que se pelea con todo el mundo. b) La pandemia de COVID19; y c) la Tormenta 2-E o Amanda. Sobre la pandemia del COVID19 tenemos bastante información sobre su evolución e impacto epidémico; de igual modo, la tormenta 2-E o Amanda, fue el recordatorio de todos los años sobre lo vulnerables que somos; y sobre la improvisación de éste gobierno hay mucho que decir. 

1.- El manejo del COVID19: i) Comenzamos entre bien y mal; se tomaron medidas de aislamiento adecuadas y oportunas, no obstante, se trabajó con cifras disparatadas obtenidas de otros países para proyectar miedo (España, Italia y Estados Unidos). ii) No se escuchó a la comunidad académica, la cual aportó datos relevantes y significativos para administrar la crisis. Luego, la estrategia se centró en aplicar cuarentenas sin criterios técnicos sobre datos inventados. iii) Comenzó el proyecto CIFCO –con el hospital más grande de Latinoamérica- sin datos confiables y sin prospectiva; las preguntas eran: ¿será necesario tanta capacidad?, ¿el lugar es el adecuado?, entre otras. A la fecha, lleva el 40 % y la epidemia local pasa del 70 %. iv) Posteriormente, comenzó el antagonismo con la empresa privada, terminando en caprichos e insultos y desconociendo al presidente de la ANEP; cada cadena nacional del presidente fue para despotricar contra todo el mundo y para seguir infundiendo miedo. En medio de estos episodios renunciaron de la mesa fiscalizadora del presupuesto extraordinario la UCA, ESEN, CAMARASAL, ANEP y FUSADES. v) Siguió una secuencia de pleitos jurídicos y decretos con la Asamblea Legislativa y con la Sala de lo Constitucional, mientras se profundizaba el desdén por la institucionalidad. En el devenir de “peleas” también se cargó a los gobiernos de Costa Rica y Guatemala. vi) Se lee, entre líneas, que el presidente está en una campaña desmedida para atacar a todos sus adversarios políticos, particularmente los diputados. vii) El manejo estadístico de la pandemia se ha criticado, por la falta de trasparencia y por el distanciamiento del Colegio de Médicos, entidad que también está en la mira de desconfianza. viii) Hoy, por descuido técnico, se comienzan a contagiar los privados de libertad en centros penales, quienes ostentan un récord: 300 % de hacinamiento; estos datos cambiarán el panorama estadístico de la pandemia en el país.    

2.- La crisis de la tormenta 2-E o Amanda: Como suele suceder con los gobiernos de turno, y ante la ausencia de políticas de Estado; el presidente al asumir el nuevo gobierno en junio de 2019 desmanteló toda la estructura territorial de gobernadores y de Protección Civil a nivel departamental y municipal. Había algunos argumentos razonables en términos políticos, ya que los gobernadores han sido “cargos de confianza”, no obstante, eso se podía resolver a través de una elección meritocrática. En este contexto, llegó la tormenta pronosticada con una semana de anticipación por la NOA- y no había planes ni medidas de contención; tampoco hubo una imprescindible campaña de comunicación preventiva, y en menos de 24 horas el país quedó patas arriba. Todo se solucionó con una conferencia de prensa incendiaria en contra de los diputados, en contra de Jorge Meléndez (Comandante Jonás) y en contra de la prensa…  

3.- Incertidumbre gubernamental: Si hay un hecho que describe las características y estilo de este gobierno es el triste episodio antidemocrático del 9 de febrero, cuando el presidente y parte de su equipo llegaron, en un acto de matonería, con soldados y policías, a la Asamblea Legislativa a reclamar la aprobación de empréstitos. El presidente y su equipo de gobierno es gente sin formación académica y sin experiencia, esto ocasiona los siguientes problemas: 1) no saben o no pueden planificar; 2) actúan de forma reactiva e improvisada en base a ocurrencias del presidente; 3) no escuchan a nadie que no sea de su equipo; 4) creen que todo se soluciona con dinero; 5) desprecian o le dan la espalda a la ciencia; 6) se molestan con la prensa y con otras entidades fiscalizadoras; 7) no son transparentes; 8) trabajan en base a Twitter y acciones aisladas de campo; 9) o se está con ellos o en contra de ellos; y 10) se creen dueños del país y de la verdad. Quienes trabajan en el campo de las políticas públicas, están acostumbrados a leer planes con definición, componentes, financiamiento –costo-beneficio y tasa de retorno) y sobre todo métrica para medir el avance y los resultados; pero este gobierno solo produce presentaciones en “power point”, dándole más importancia a la línea gráfica que al contenido. 

Pese a todo lo anterior, el presidente y su equipo en todas las evaluaciones las serias y amañadas- logra una evaluación superior al 90 %, y la oposición, la academia y un sector minoritario pensante o más educado se pregunta ¿por qué? La respuesta es fácil: 

1.- Los gobiernos antecesores fueron la “danza de la corrupción”; decenas o cientos de millones fueron robados de modo descarado y sin controles fiscales de ningún tipo. 2.- Bukele se distanció a tiempo de su partido político; incluso, en una jugada magistral rompió la relación política y buscó, con no pocas dificultades, un nuevo vehículo electoral; lo maquilló, le cambio sutilmente los colores y sus símbolos y ganó, sin contaminar su imagen. 3.- El aparato de justicia es corrupto e ineficaz; toleró toda la corrupción, y diseñaba sentencias a la medida. 4.- Producto de lo anterior, se crearon un grupo de “categorías sociales”: a) Nuevas Ideas; b) los mismos de siempre; c) el dinero alcanza cuando nadie roba; etcétera, y se reforzó lo descrito por J. Samayoa “Satisfacción Vicariante” (el pueblo es parte de este proyecto). 5.- Un aparato sofisticado de comunicaciones (imagen, videos, clips, redes sociales, troles) cada día, cada hora, cada minuto, trabajan incansablemente en sublimar y fortalecer la imagen del Presidente. 6.- Según Martín Baró, el uso político de la religión alimenta la alienación de los pueblos; en la cultura salvadoreña la religiosidad ocupa un lugar importante, y el presidente la utiliza frecuentemente de modo oportuno. 7.- El presidente no tiene oposición, está desgastada y afectada; tampoco tiene contrincante político; todos están contaminados por alguna razón, por algún modo. 8.- Los estereotipos antropológicos salvadoreños son bastante definidos desde mediados de los 80; en general no se identifican psicológicamente con nadie de forma estable y salvo algunas minorías, pero sí se identifican con el ganador. 9.- Bukele representa las aspiraciones de muchos jóvenes; se trata de un criterio con el cual se establecen o vinculan sus proyectos y miden sus realizaciones, construyendo un importante vínculo entre el individuo y su grupo de referencia. El nivel de aspiraciones de los sectores pobres de El Salvador los ata al estilo de vida y a la visión social de consumo, y Bukele está en esa proyección. 10.- Bukele conecta con la gente, su estilo disruptivo, informal y su lenguaje estridente e insultante gusta y mucho. 

Así el primer año de gobierno y faltan cuatro más… Al momento tenemos: un tejido socio-político débil, una crisis de institucionalidad, una economía que se encamina al caos y una crisis fiscal sin precedentes. El pronóstico es reservado. 

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