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Johanna Segovia

Johanna Segovia

El Salvador ante tormentas tropicales

Sentada frente a mi escritorio veo por la ventana cómo las gotas de lluvia golpean el vidrio, de pronto recibo un mensaje del establecimiento donde compro verdura y fruta a domicilio. Porque sí, aún seguimos en confinamiento tratando de estar seguros del escenario que ha provocado el COVID-19. La lluvia me hizo recordar las recientes noticias de la tormenta tropical Amanda, y pensé en la gente que se encuentra trabajando, no solo exponiéndose al contagio, sino a las inclemencias climáticas que cada vez nos recuerdan lo vulnerable de nuestro país.  

Ahora caen lluvias asociadas a la Tormenta Tropical Cristóbal, la cual se mueve de Campeche a Mérida (México). Según el Observatorio Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, esto provoca viento y condiciones de temporal en la costa, cordilleras y volcanes de nuestro país hasta llegar a registrar lluvias débiles y aisladas. Antes de ser tormenta tropical, esta fue depresión Tropical Tres. Todos estos términos son comunes en meteorología, la diferencia entre depresión y tormenta es la velocidad de los vientos. La depresión tropical posee vientos con velocidades menores o iguales a 62 km/h, mientras que la tormenta tropical sobrepasa ese límite y llega a registrar hasta 117 km/h. Si los vientos llegan a mayor velocidad se convierte en huracán, los cuales a su vez, tienen cinco categorías. Estos tres fenómenos climáticos representan las etapas de un Ciclón Tropical, el cual se define como una amplia zona de baja presión que tiene su origen en el mar, con forma de remolino. Generalmente, se acompañan de nubosidad, lluvias, aumento en la marea y oleaje en la costa (MARN, 2020). 

Estos eventos no solo impactan al ser humano, pero sí es impactante la forma en cómo lo hacen. Al leer el mensaje en mi celular, veo videos y fotos de pérdidas en los cultivos, derrumbes, inundaciones, desbordamientos de los ríos y aislamiento de las comunidades. Quién no se conmueve al ver un país tan pequeño, en territorio, impactado de la manera como lo hacen las tormentas tropicales. Al igual que lo ocurrido con el contagio del virus COVID-19, eventos como Amanda y Cristóbal, exacerban la desigualdad social y la perdida de vidas humanas. 

¿Por qué debemos poner atención a los impactos negativos registrados en eventos climáticos?, la afectación de estos fenómenos nos deja ver los marcados grupos vulnerables que tenemos en el país, quienes generalmente son comunidades pobres que viven en zonas de alto riesgo, pero también se evidencia la falta de planificación priorizada en la funcionabilidad de los sistemas ecológicos, la degradación y cambio de uso en los suelos, la poca resistencia y baja resiliencia de nuestros ecosistemas, la escaza sensibilidad ambiental de la población y autoridades, así como la falta de una agenda política y ciudadana que nos lleve a abordar los problemas que se derivan del Cambio Climático y el calentamiento global. Generalmente, países tropicales como el nuestro son quienes tienen los impactos negativos más grandes de los desastres naturales (FMI, 2019). 

¿Qué podemos hacer?, mantenernos informados, exigir como ciudadanos la conservación de los ecosistemas que proveen de protección a nuestros recursos, las comunidades y a sus medios de vida. Los arrecifes, manglares y bosques son las barreras naturales más eficientes que podemos tener ante oleajes y vientos fuertes, la vegetación permite mayor permeabilidad en el suelo, evitando la erosión en la cuenca alta y la costa. El planeamiento espacial debe respetar la dinámica y funcionabilidad de nuestros recursos hidrobiológicos para evitar problemas de inundación, erosión y pérdida de biodiversidad; con el propósito de aumentar a su vez, la capacidad de adaptación de los grupos sociales vulnerables, que son los menos capaces de protegerse a sí mismo.  

En definitiva, necesitamos buscar soluciones basadas en evidencia y naturaleza, las cuales se promueven como un componente importante en las políticas para el desarrollo de los países y como estrategia efectiva para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (UICN, 2017). Aunque hoy en día, no se puede dejar de conversar del COVID-19 y la forma de como volver a una normalidad que permita la reactivación económica, en definitiva, en esta proyección debe de considerarse formas de adaptación al Cambio Climático. El cual ya se percibe en nuestro territorio, con impactos negativos en la sociedad, su economía y medio ambiente. Finalmente, se requieren acciones concretas que mejoren el manejo de los desechos solidos, así como la prohibición de plásticos de un solo uso. 

Todos debemos asumir y exigir estos compromisos, y con todos no me refiero a una fuerza individualista, sino colectiva; esa fuerza se concretiza cuando existe la responsabilidad individual. 

Fuentes de referencia: 

FMI. (2019). Perspectivas de la economía mundial: desaceleración del crecimiento, precaria recuperación. Washington, Estados Unidos. 

MARN. (2020). Etapas para que se desarrolle un Huracán. Recuperado el 3 de junio de 2020, de Sección Educativa website: https://www.snet.gob.sv 

UICN. (2017). ¿Qué son las Soluciones Basadas en la Naturaleza?. Recuperado el 5 de junio de 2020, de Servicios Ecosistématicos website: https://www.iucn.org 

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