El especialista educativo Óscar Picardo Joao, tras los señalamientos que los profesores hacen al Gobierno sobre déficit en el Programa de Alimentación y Salud Escolar (PASE), expresó que cualquier retroceso que se de en este esfuerzo repercutirá no solamente en calidad de los aprendizajes, sino inclusive en cobertura. 

“El conjunto de programas de apoyo social a la educación (como) zapatos, uniformes, útiles alimentación, Vaso de leche, representan un conjunto fundamental, sobre todo para la población más vulnerable y de escasos recursos, que estamos hablando de cerca del 30 % de la población que está en pobreza monetaria o extrema en El Salvador”, indicó. 

El doctor Picardo, director del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI), de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), luego de señalar que hoy en día se desconoce cómo está operando el PASE, sostuvo que este “es más crítico (que el resto) porque tiene que ver directamente con aspectos fisiológicos y biológicos que impactan en el rendimiento, en la calidad de atención del estudiante. Hay nuevos estudios en donde señalan que un niño que no está bien alimentado no puede aprender bien”. 

Según lo manifestado por el investigador, si debido a la mala nutrición se producen problemas de eficiencia del aprendizaje lo que sigue es que el estudiante se desmotiva, termina desertando de la escuela.  

Consultado sobre el hecho de que el menú restringido está aburriendo a los alumnos, tal como dicen los maestros, el investigador externó que “eso desestimula inclusive a que los niños vayan a las aulas. Es peligroso, puede tener consecuencias que no sabemos, pero sí es algo que es crítico para el desarrollo normal (de los escolares), sobre todo en Primer ciclo (de Educación Básica) es sumamente importante”. 

Picardo advierte la necesidad de una mejora en el PASE, que se le asignen más fondos, e igual vuelve a insistir en que el Ministerio de Educación debería identificar cuáles son los centros escolares y padres de familia que lo necesitan para focalizar, hacerlo eficiente. También ve necesario determinar cuáles escuelas necesitan equipo para cocina, favorecer las condiciones de las áreas de la cocina en donde se preparan los alimentos, a modo que el proceso de preparación se de en condiciones higiénicas. 

“Yo creo que también una cosa es tener el programa y otra es tenerlo en condiciones que lejos de mejorar puede empeorar. Si yo preparo un a alimentación y no tengo bien higiénicos los platos, los utensilios, se pueden enfermar los niños. Entonces hay que ver las condiciones de higiene, condiciones sanitarias, la capacidad instalada”, agregó. 

En este contexto sugiere que, si resulta muy caro equipar a todas las escuelas con recursos para preparar los alimentos, también se podría crear un programa de váucher con proveedores locales de comida, para que brinden refrigerio a los alumnos de los centros que no tienen área de cocina. Los niños pueden tener un carné que presentarían para que les den su refrigerio.  

En el informe global “Listos para aprender y prosperar: salud y nutrición escolar en todo el mundo”, que fue lanzado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) junto con la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como otros organismos internacionales, se destaca que invertir en la salud y la nutrición de los niños y adolescentes en la escuela es más importante ahora que nunca, en momentos en que el mundo se enfrenta a crisis alimentarias, climáticas y de aprendizaje que amenazan a los niños y su desarrollo. 

Según el mencionado informe los programas escolares, como las comidas gratuitas, las vacunas y la desparasitación pueden cambiar las reglas del juego para los niños y adolescentes en edad escolar, especialmente los entornos más pobres. 

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