habilidades blandas
Susana Joma

Susana Joma

Formar habilidades blandas y competencias digitales, el reto educativo en El Salvador, según estudio de la FES

Un estudio presentado por la Fundación para la Educación Superior (FES), de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), puso en relieve la necesidad de que el sistema educativo apueste a la formación de habilidades blandas en los estudiantes de todos los niveles educativos. 

El trabajo académico, publicado en modalidad cuadernillo, bajo el título ¿Qué necesita para ser parte de la Revolución 4.0?: La percepción de los actores salvadoreños sobre los desafíos de educar para el futuro, integra en sus cuatro capítulos información y datos estadísticos resultado de encuestas y entrevistas a estudiantes, a directores, decanos de facultades en el área STEM (Science, Technology, Engeneering and Mathematics), y de consultas con especialistas educativos. 

Los investigadores de la FES destacan que es urgente avanzar en la enseñanza de competencias digitales con alta demanda en el mercado laboral, las cuales permitan a las nuevas generaciones salir adelante frente a los cambios que sobrevienen. 

Según indican, entre las habilidades blandas (humanas) que se deben enseñar en las aulas, porque muestran tendencia a ser más demandadas por las empresas, están: el pensamiento creativo; el pensamiento analítico; literacidad tecnológica; la curiosidad y el aprendizaje permanente; resiliencia, flexibilidad y agilidad; pensamiento sistémico; inteligencia artificial y datos masivos; motivación y autoconciencia; administración del talento; orientación de servicio y servicio al cliente. 

“La noción de competencias digitales va más allá de la capacidad instrumental de utilizar un aparato tecnológico como una computadora, tableta o teléfono, usar ofimática o las redes sociales. Sin embargo, muchas veces en los programas educativos, e incluso desde una perspectiva de política pública, la formación vinculada a tecnología se ha limitado a estos elementos”, argumenta la investigación. 

El estudio plantea que con las herramientas tecnológicas descritas los estudiantes deberían ser capaces de cumplir con por lo menos cinco condiciones: encontrar información relevante, mantenerse actualizado y conocer mecanismos para validar y cotejar información, crear contenido digital, manejar la seguridad digital y poder resolver problemas con tecnología. 

¿En qué medida los directores identifican que en su centro educativo se enseñan las habilidades relevantes en materia digital? Ante esta pregunta, el 40 % de entrevistados dijo que algo; 20 % señaló que poco, 30 % suficiente y totalmente 2 %. 

Los responsables de los centros escolares advierten que hay una serie de variables que suelen dificultar la enseñanza de las competencias digitales, por ejemplo, en el caso de la programación citan que es la formación docente, el costo de la infraestructura, la conectividad y la capacidad de los alumnos. 

“Al preguntar sobre la inteligencia artificial a los directores, el 90 % considera que los alumnos deben aprender a usar las herramientas de inteligencia artificial, como el ChatGPT, mientras que el 10 % considera que no. De quienes respondieron que sí, el 72.2 % considera que será una herramienta cotidiana cuando crezcan; el 16.7 % considera que complementa la formación de los alumnos; y el 11.1 % la considera una herramienta útil. De quienes respondieron que no (solo dos directores), el 50 % (uno) considera que usar este tipo de herramientas solo favorece el plagio, y el otro 50 % (uno) considera que favorece que no trabajen”, cita la investigación. 

El equipo de la FES ubicó que los estudiantes del país no están expuestos a una formación homogénea de capacidades digitales, lo cual no se descarta esté relacionado con el hecho de que eso no está asumido en el sistema educativo. 

Los escolares que han tenido oportunidad de participar en programas de formación de competencias digitales reconocen que aprender diversos lenguajes de programación les ha abierto la mente hacia la posibilidad de dedicarse a trabajos de ese campo, también ha favorecido su desarrollo personal y profesional. Sin embargo, también reconocen la necesidad de desarrollar habilidades blandas, especialmente la resiliencia, el pensamiento crítico. 

La preocupación de los especialistas educativos, reflejada en el estudio, estriba en el hecho de que, a nivel de país y Latinoamérica, los sistemas educativos tienen muchas fallas estructurales básicas por atender, no obstante, las acciones académicas para resolver eso aún no se concretan; mientras tanto la demanda de esas competencias va en aumento. 

Otro de los aspectos que señalan es que en el país el tema de la tecnología está más referido al consumo, lo que implica que hay un reto para transformar la educación y lograr que los escolares se vuelvan generadores de tecnología, esto requiere obviamente apostarle a la formación tanto de las habilidades digitales y blandas desde la práctica. 

Retos 

También plantea que se requiera un consenso entre el sistema educativo y el sector empresarial, para definir las necesidades actuales y futuras del mundo laboral, pues la falta de ese vínculo ha ocasionado que los currículos no se hayan actualizados desde 1994, a lo que suma que no se cuenta con un perfil de ciudadano. 

“El cambio en el rol del docente es crucial, especialmente en su pedagogía y la forma de socializar el conocimiento hacia los estudiantes. Se deben fortalecer las capacidades digitales de los docentes para que tengan mayor referencia y dominio de los conocimientos que sus estudiantes”, indica el estudio, al tiempo de aludir la necesidad de que se modifique el concepto de aula. Es decir, que el espacio de aprendizaje sea algo flexible, incluyendo entornos digitales y el hogar. 

A nivel de universidades, los decanos encuestados creen que entre las habilidades que son esenciales desarrollar entre los universitarios están en un primer lugar el pensamiento crítico y creativo, en segundo lugar, el liderazgo y toma de decisiones, y en tercero la cooperación y colaboración, entre otros. 

Los representantes de las facultades consideran que las habilidades tecnológicas son las menos esenciales de trabajar en las aulas universitarias, pero de acuerdo al análisis de los investigadores esta visión se debe a que en los centros de enseñanza superior dan por hecho que eso se tiene que forjar en el nivel de la educación básica. 

Carolina Rovira, una de las investigadoras que lideró este trabajo académico, sostuvo que, para cerrar las brechas existentes en el aprendizaje de competencias digitales y blandas desde la escuela hasta la universidad, es urgente cerrar otras brechas de aprendizaje en áreas que son fundamentales, tal es el caso de lectoescritura y Matemática. 

Rovira, quien además funge como coordinadora académica de la Fundación para la Educación Superior, insiste en que “no podemos permitirnos que nuestros alumnos tengan pobreza de aprendizaje, es decir no sepan leer y escribir a la altura de tercero cuarto grado. Eso debe desaparecer. Tenemos que tener docentes preparados, y ese es un reto enorme”. 

La investigadora opina que para superar esas brechas se hace necesario transformar los programas de formación docente, también la educación continua y pensar en la lógica de dar incentivos a los docentes para que puedan estar renovándose constantemente. 

“Ya el docente no es el portador de conocimiento, el conocimiento está en cualquier parte, es ubicuo. El conocimiento está en el celular, el conocimiento está a la mano de cualquiera que se pueda conectar (…) Entonces el profesor tiene que aprender a enseñar a sus alumnos a navegar en un mundo que está saturado de conocimiento, para que (el estudiante) pueda resolver problemas con este conocimiento, para que pueda distinguir entre conocimiento de valor y conocimiento sin valor, para que pueda ser ético a pesar de tener herramientas que resuelven problemas sin autoría, etc.” 

Ella coincide con otros especialistas educativos en que la Revolución 4.0 ya está sobre nosotros, que el país tiene que hacer cambios en el sistema educativo para ya, tomando en cuenta que en educación generalmente los resultados se ven a mediano y largo plazo: “Lo único que yo puedo ver rápido es que un niño aprenda a leer y escribir. (Y) Si la política pública quiere (ver) resultados inmediatos esa es la brecha (en lectoescritura) que hay que cerrar primero”.  

David López, coordinador del programa FES, asevera también que si el país no adapta la currícula  difícilmente se van a desarrollar en los alumnos las habilidades y competencias que se están demandando, y eso no solo se trata de incorporar una materia de tecnología, o una materia de computación, sino que incorporar, revisar las habilidades transversales en toda la currícula y aplicarlas. 

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