ideas raras
Óscar Picardo

Óscar Picardo

Ideas extrañas…

En la sociedad han existido múltiples expresiones algebraicas formadas por dos binomios antagonistas: ¿nobles o plebeyos?, ¿derecha o izquierda?, ¿liberal o conservador?, ¿progresista o fascista?, ¿comunista o anticomunista?, ¿creyente o agnóstico?, ¿yihadista o intelectual?, ¿dominante y dominado?, ¿victimario o víctimas?, ¿desarrollado o subdesarrollado?, ¿Patrón u obreros?, ¿patriarcado o matriarcado?, ¿machista o feminista? entre muchas otras dicotomías. Y decimos algebraicas por ciertas incógnitas y por la combinación de elementos de estructuras abstractas acorde a ciertas reglas que nosotros mismos establecemos.

Obviamente no todos pensamos en blanco y negro, hay tonalidades de gris, pero al final mucha gente se pliega a etiquetas binarias, y parece ser que funcionamos mejor en esa conflictividad absurda en dónde es necesario tomar partido para estar “in” o no quedar fuera de los relatos o narrativas; se trata de un deseo o necesidad de pertenencia…  

Por ejemplo, en la actualidad han surgido nuevas y extrañas composiciones ideológicas como el “anarco-capitalismo libertario” o los anexos al movimiento LGBTIQ+ (Lesbiana, Gay, Bisexual, Trans, Travesti, Intersexual, Queer y otras identidades no incluidas en las anteriores). Sin ofender y con mucho respeto, debemos señalar que son constructos demasiado etéreos y complejos, tanto el anarquismo capitalista libertario, “en un sistema de gobierno intentando desaparecer el Estado…”, como la definición de Queer, que, al definirlo, “deja de ser lo que puede ser…”, nos suena poco racional o perplejo.

Los seres humanos somos muy imaginativos y creativos, nos gusta reinventar cosas y quebrar las rutinas de hechos y del lenguaje; cada día aparecen neologismos, nuevos constructos, nuevas definiciones, puntos de vista divergentes o nuevas teorías sobre la realidad y sobre las personas. Desde esta inquietud cognoscitiva han surgido grandes ideas, tecnologías increíbles y hasta una inteligencia artificial que compite con los sistemas intelectivos humanos. Pero también verdaderas estupideces egoístas o destructivas.

Sin lugar a dudas: debemos ser tolerantes con las ideas y creencias ajenas, pero intransigentes con la estupidez y el fanatismo…; ¿en qué punto o medida?, en todo aquello que sea destructivo, que haga daño físico o psicológico, que implique maltrato humano, animal o ambiental, que sea egoísta. Como dirían los griegos: En el centro está la virtud…

Los extremos y por ende el extremismo o lo radical no suele ser bueno para el ser humano, salvo en raras excepciones; el equilibrio es fundamental. Los seres antagónicos o excepcionales deslumbran, pueden ser únicos, pero tienen un mal de origen o terminan acorralados por su éxito, poder o resultados.

Hay seres humanos excepcionales que hipotecaron su infancia; llegaron a ser geniales y únicos a costas de sacrificar aspectos lúdicos, tiempos y espacios, empatía, entre otros elementos esenciales del desarrollo humano; ¿valió la pena…?, sólo ellos lo saben, mientras arrastran el peso de la fama o la falta de privacidad.

Las grandes mayorías son normalizadas por los sistemas familiares y educativos; son los espectadores de la función; pero curiosamente necesitamos actores, protagonistas, seres de luz y de sombras, para que actúen, esos seres excepcionales, equilibristas, magos, ladrones, corruptos, dictadores, estrellas del deporte y del espectáculo.

Ignacio Ellacuría decía que hay Actores, Agentes y Autores, los que repiten, los que hacen y los que crean, respectivamente; también, hay gente que carga con la realidad, que se hacen cargo de la realidad y los que se encargan de la realidad; y hay gente que hace el bien, y otros que, además, luchan contra el mal.  

También tenemos los que nacen con estrellas y los que nacen estrellados…; unos en cunas cómodas y con la vida resuelta y otros en el caos de la pobreza, la desigualdad y la exclusión; de ambos lugares es difícil entrar y salir, pero a veces se convive en espacios demasiado cercanos con límites difusos.

La vida es rara…, llegamos sin saber porqué a este mundo en una situación de azar, y tenemos sólo algo seguro: la muerte; todo lo demás es relativo, y nos vamos sin llevarnos nada, sólo quedan las miserias, las riquezas y los recuerdos. Todo en unos 23,375 días de vida, algunos más otros menos, pero lo cierto es que nadie es inmortal.

Para saciar los deseos reprimidos de una vida infinita creamos la religión y un ser todo poderoso que dirige todo el tinglado, dueño del tiempo ficticio y reparador de las injusticias. Un gran juez que lleva los libros de la vida de cada quién, que juega a los dados, pero al final solucionará todo cuan tabula rasa, en un comunismo perfecto. Pero hay más, la cultura se inventó un limbo, un purgatorio y un infierno para satisfacer los deseos de venganza y castigar a los verdaderamente malos de la historia, pese a la misericordia divina. Es el mundo perfecto…

Un lugar de recursos infinitos…, con basureros gigantes y jardines increíbles, fastuosidad, miseria e infamia; en dónde encontramos nodos de desarrollo y de hambruna; e ideas antagónicas que explican el porqué de las cosas: nuevamente, nobles o plebeyos, derecha o izquierda, liberal o conservador, progresista o fascista, comunista o anticomunista, creyente o agnóstico, yihadista o intelectual, dominante y dominado, victimario o víctimas, desarrollado o subdesarrollado, Patrón u obreros, patriarcado o matriarcado, machista o feminista… Queers o heterosexuales,  anarcocapitalistas o socialistas… Como el dios Jano, tenemos dos caras y somos extraños; somos humanos; los únicos animales que pueden hacer de la violencia un fin en sí mismo, un negocio o un entretenimiento. 

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor.

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