barracuda aleta negra 01
Susana Joma

Susana Joma

Investigadores del CIMARyL identifican presencia de barracuda aleta negra en la zona costera de El Salvador

Los biólogos marinos Johanna Segovia Prado y José Alberto González Leiva han identificado por primera vez, para El Salvador, la presencia de especímenes del pez Sphyraena qenie, conocido comúnmente como barracuda aleta negra, en las aguas de la costa salvadoreña, específicamente en el Área Natural Protegida Los Cóbanos y en Acajutla. 

La barracuda aleta negra, hasta la fecha, a nivel de la región, solo había sido reportada en aguas de Guatemala y Panamá.  

Ambos investigadores, quienes forman parte del equipo del Centro de Investigación Marina y Limnológica (CIMARyL), adscrito al Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación, de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), hicieron el hallazgo en 2022 durante los monitoreos que hacen como parte del proyecto denominado Arrecifes Rocosos que está en ejecución. 

“(Estoy) Feliz de aportar conocimiento, cada especie que representa un nuevo registro para nuestro país enriquece el saber sobre nuestro patrimonio. Es una oportunidad para comprender la dinámica de nuestros ecosistemas”, dijo en entrevista para la revista Disruptiva Segovia. 

La bióloga detalla que la barracuda aleta negra posee un cuerpo alargado, esbelto y cilíndrico, con talla máxima de 170 cm; la cabeza es larga, tiene el hocico puntiagudo y largo; los ojos son relativamente grandes, tiene aletas dorsal, caudal y anal negras; y, una línea lateral recta. 

Los investigadores, en un artículo publicado en agosto de este año en la revista científica de acceso libre Journal of Marine and Coastal Sciences (número 2 del volumen 15), describen que los ejemplares de barracuda que colectaron en ese punto de la costa se caracterizaron por tener entre 18 y 22 barras oblicuas en el cuerpo, entre 120 y 130 escamas en la línea lateral, dos espinas y 8 radios en la aleta. Según externan estas características taxonómicas la diferencia del Sphyraena ensis, que habita en el Pacífico Oriental.      

“Las barracudas aletas negra (S. genie) son carnívoras que ocupan sitios altos en la red trófica. Los carnívoros influyen en la distribución, densidad y productividad de los ecosistemas, manteniendo ambientes saludables y la diversidad de especies en los arrecifes. Además, la acción depredadora se considera una fuerza selectiva, que influye en los mecanismos de protección y defensa que han evolucionado, como adaptaciones morfológicas, fisiológicas y de comportamiento”, apunta al ser consultada sobre la importancia de la especie. 

Es así como la barracuda, que también tiene valor comercial, suele comer otras especies de peces, incluyendo sardinas y jureles. 

La bióloga marina, quien es una experta buceadora, detalló que ha logrado ver a la S. genie en los momentos cuando va en ascenso hacia la superficie, generalmente cuando realiza la parada de seguridad, a seis metros de profundidad; sin embargo, aclara que en la literatura se ha registrado la presencia de esta especie hasta los 100 metros de profundidad. 

Según comenta, “fue un encuentro gratamente fortuito, probablemente no nuevo, sin embargo, es posible que la escasa transparencia del agua en nuestra costa no había permito identificar las diferencias, hasta hoy. Sin embargo, fue bastante particular, que al preguntarle a pescadores artesanales expresaron que ellos las nombran barracuda negra y barracuda blanca, distinguiéndolas por su tamaño y color. Lo que fortaleció nuestra hipótesis de que se trataba de dos especies”. 

¿Cómo lograron determinar que esta especie de barracuda no se había identificado antes para el país? Asegura que para verificar “Se revisó literatura que refieren a nuevos reportes de biodiversidad, así como la información en bases de datos que tienen la distribución de especies de peces, como el Sistema de Información de los Peces Costeros del Pacífico Oriental del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales”. 

Los investigadores donaron al Museo de Historia Natural de El Salvador ejemplares de barracuda aleta negra; sin embargo, Segovia aclara que los cardúmenes que ellos avistaron en las aguas salvadoreñas rondaban entre los 100 y 150 individuos. 

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