Neurociencia

La arquitectura del cerebro: Apuntes educativos sobre neurociencia I

Siempre he creído que un docente, del nivel que sea, por razones eminentemente profesionales, tiene la responsabilidad de conocer y comprender los elementos esenciales del funcionamiento del cerebro y la lógica del aprendizaje. No basta un curso superficial sobre psicopedagogía, y estudiar los modelos conductistas o constructivistas; la tarea es más profunda por la grave responsabilidad que posee de educar. 

En los últimos años desde el Instituto de Investigación para el Aprendizaje nos hemos propuesto la tarea de profundizar sobre la neurociencia y la educación, y hemos tomado con referencia dos grandes aportes, el de Mel Levine, MD y Rodolfo Llinás, MD. Con Levine, desde una pediatría neuroeducativa, se comprenden los ochos constructos neuroevolutivos para dirigir el aprendizaje (atención, memoria, lingüística, espacial, secuencia, motor, social y superior); y con Llinás, se ingresa al profundo mundo de la mente humana. 

El cerebro y la mente o el estado mental son eventos inseparables. La mente es codimensional al cerebro, lo ocupa todo. En efecto, el cerebro humano posee “estados funcionales o mentales”:  soñar, dormir, alucinar, crisis epilépticas, sensoriomotoras y aprender; y el propio “yo” es un estado funcional del cerebro. 

El cerebro funciona con tormentas eléctricas autocontroladas; generando imágenes internas del mundo externo; imágenes cambiantes en tiempo real. La percepción en el cerebro funciona como la validación de imágenes externas. Estas propiedades eléctricas del cerebro son la oscilación, la resonancia, la ritmicidad y la coherencia. 

Generalmente nunca nos preguntamos: ¿Cómo se impulsa el movimiento del cuerpo, se crean imágenes sensomotoras y se generan pensamientos? A través de la oscilación las neuronas generan variaciones diminutas de voltaje de milésimas de voltios a través de la membrana plasmática neuronal; con la sinapsis se desarrollan cambios de voltajes; y gracias a la coherencia, ritmicidad y resonancia se formula el potencial de acción comunicativo, generando espacios de coordenadas vectoriales para movernos y planificar diversas acciones. 

Existe una organización motora del cerebroLos sentidos se necesitan para modular las percepciones, pero hay otras reglas intrínsecas del sistema autorreferencialUna entrada sensorial modula el patrón de actividad neuronal. 

El cerebro puede leer rostros. Pero también existe lprosopagnosia que es un tipo específico de agnosia visual que se caracteriza por la incapacidad para reconocer rostros: Las caras son una creación del cerebro… 

Afirma Llinás que lpredicción –espacial y temporal- es la función primordial del cerebro. Así, la inteligencia no es otra cosa que la aplicación de reglas tácticas de supervivencia y movimiento en relación con el entorno (decisiones). La predicción de eventos futuros es esencial para la supervivencia. Predicción es un pronóstico de lo que pueda suceder. 

En las decisiones cotidianas utilizamos la predicción: Sacar una botella de agua de la refrigeradora: requiere valorar peso, estado, textura, equilibrio, etcétera. La predicción es una función central y antigua de la conciencia y de los reflejos, es parte de un mecanismo básico de protección humana. 

En el “sí mismo” se administra la función de predicción, que es un locus creado por el propio ser humano; representaciones internas de lo que va a suceder. El cerebro recibe la información, divide, selecciona e implementa su atención en base a importancia para tomar decisiones momentáneas y para sincronizarse con el medio exterior. 

La capacidad predictiva del cerebro ha evolucionado con el control motor. Cada vez que hacemos algo tomar algo- los vectores musculares son accionados: contracción, secuencia, extensión, presión, postura: Unidad Motora. Todo lo planifica el cebero antes de realizar la actividad. 

Para predecir, el cerebro cuenta con estímulos teleceptivos, retroalimentación cinética, ángulos, vectores, fuerza, aceleración. 50 músculos entre la mano, brazo y hombro suponen 1015 combinaciones de contracciones en milisegundos, tomando posiblemente 1018 decisiones por segundo. Si el cerebro fuera una computadora, su procesador debiera ser exahertzio (un millón de gigahertzios). Pero es más complejo, porque cada músculo responde a no menos de 100 unidades motoras y a sinergias musculares grupos de músculos-…  

La complejidad del sistema motor funciona con intervalos discretos de tiempo; no es un fenómeno lineal y secuencial organizado. El cerebro administra colectivos musculares (estudios de reflejos complejos: caso vestibuloespinal, corrección del equilibrio del cuerpo ante posibles caídas: reconfiguración dinámica). 

En síntesis, el control cerebral del movimiento organizado dio origen a la generación y naturaleza de la mente; en este contexto, las propiedades del mundo externo están representadas en el cerebro (universales y símbolos). 

La plasticidad y el aprendizaje permiten la organización intrínseca de los sistemas dentro de ciertos límites predeterminados (a priori neurológico, epistemológico, filogenético y evolutivo). La capacidad de conocer no se aprende; sólo se aprende el contenido de cognición… 

Y un dato no menos importante: Cuando estudiamos y descubrimos cómo funciona el cerebro, dejamos de lado otros ropajes humanos: sexo, género, condición socioeconómica, raza, religión. Nos enfrentamos a lo esencial de la condición humana: la “compleja máquina” de sobrevivir, decidir, pensar, aprender, emocionarse, el cerebro… 

(continuará…) 

 

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