Danza Inclusiva

La danza es para todos, no tiene que ser segregada: Jenny Chinchilla

El trabajo por la inclusión y reivindicación de las personas con discapacidad ha marcado la vida de Jenny Chinchilla. Desde los 12 años utiliza una silla de ruedas para desplazarse, pero lejos sentirse vencida por la exclusión educativa y social, luchó por superarse. Ahora, a sus 47 años, se encuentra a punto de obtener su título en Psicología.

Chinchilla también posee un técnico en Atención de Derechos Humanos. Su trabajo con los grupos vulnerables le ha ayudado a explorar distintas instituciones y trabajar con personas también excluidas por su discapacidad.

En los últimos años, ha recurrido a la danza como vehículo de expresión. Desde esta disciplina espera ayudar e inspirar a otros. Antes de la pandemia se interesó en el Para Dance, como se conoce ahora al baile en silla de ruedas, y unió fuerzas con el estudio NextStep Dance, para crear espacios dónde otras personas con discapacidad, ya sea de movilidad, auditiva o visual, puedan expresarse a través del baile.

Según Chinchilla y Guillermo Cartagena, del estudio de baile, son pocos los esfuerzos que hay en el país por hacer el Para Dance una disciplina. En 2018 Unicef reveló que en El Salvador viven un total de 463,075 personas con discapacidad, de los que 343,131 son adultos y 119,944 son niños y adolescentes.

Chinchilla, además, ha abierto espacios de formación virtual dónde busca llegar a otros espacios para hablar sobre la danza inclusiva y la necesidad de que las personas con discapacidad encuentren una voz y un ritmo que les ayude a expresarse.

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