Rubén de la Barrera - Fesfut
Mario Cantarero

Mario Cantarero

Fotografía de la cuenta de X de la Fesfut

La Selección Nacional de Fútbol salvadoreño: Entre el cambio de técnico y las permanentes inquietudes

La Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT) tomó una decisión trascendental al destituir a Hugo Pérez como director técnico de la Selección Nacional de El Salvador, tras una serie de desempeños insatisfactorios en el ámbito internacional.

En su lugar, el español Rubén de la Barrera asumió la responsabilidad de liderar el equipo cuscatleco. Sin embargo, este cambio ha suscitado una serie de cuestionamientos y preocupaciones, tanto entre periodistas críticos como aficionados apasionados del fútbol.

Las causas de la crisis futbolística en El Salvador

El fútbol en El Salvador es una pasión compartida por millones de salvadoreños que ha sido fuente de alegría y desilusión a lo largo de los años. La reciente crisis de la selección másculina, marcada por resultados insatisfactorios, ha generado un debate que a menudo se centra en la figura del entrenador.

Sin embargo, es fundamental considerar que esta situación va mucho más allá de la responsabilidad de un solo individuo. Los problemas estructurales que han afectado al fútbol salvadoreño se extienden a varios actores clave en la gestión del deporte.

Los detractores del cambio en la dirección técnica argumentan que el problema de la selección nacional va más allá del entrenador. Consideran que las causas fundamentales de la crisis futbolística en El Salvador siguen intactas. Estas causas incluyen la falta de infraestructura adecuada para el desarrollo de talento, la inestabilidad en la liga local y la falta de inversión en la formación de jugadores desde edades tempranas. Un nuevo entrenador puede ser un cambio necesario, pero no es suficiente para resolver problemas de raíz.

Para entender completamente la crisis del fútbol salvadoreño, es imperativo reconocer que las causas subyacentes van más allá de la gestión de entrenadores. La infraestructura deportiva, la formación de jugadores, la inversión en el deporte y la administración de la federación también desempeñan un papel fundamental. Además, la incapacidad de los funcionarios de la FIFA y la incompetencia de los dirigentes deportivos locales deben ser considerados en la ecuación.

En resumen, la crisis del fútbol salvadoreño no es una narrativa sencilla de entrenadores y resultados. Se trata de una trama compleja en la que diversos actores, incluida la Comisión Regularizadora, los medios de comunicación y los propios dirigentes, influyen en el destino del deporte. Abordar esta crisis de manera efectiva requerirá un enfoque integral que vaya más allá de los aspectos superficiales y se adentre en las estructuras y las prácticas que han llevado al fútbol salvadoreño a su actual encrucijada.

La polémica primera convocatoria de Rubén de la Barrera

Rubén de la Barrera, el nuevo seleccionador, enfrenta una falta de confianza por parte de algunos críticos debido a su historial como entrenador. Su experiencia previa en equipos de tercera división de la liga española, junto con la carencia de antecedentes en el manejo de selecciones nacionales, suscita dudas sobre su capacidad para liderar un equipo en competencias internacionales. Este escepticismo se basa en la creencia de que El Salvador necesita un entrenador con una trayectoria más consolidada en el ámbito internacional.

Uno de los aspectos que ha generado mayor controversia es la primera convocatoria realizada por Rubén de la Barrera. En las redes sociales, muchos aficionados expresaron su sorpresa al notar que la lista de convocados estaba dominada por jugadores de mayor edad, lo que llevó a comparaciones irónicas, describiendo al equipo como «una selección de asilo».

Esta elección de jugadores veteranos para competencias internacionales levanta interrogantes sobre la visión y estrategia de entrenador de la Barrera, ya que parece no estar alineada con el proceso de renovación que algunos esperaban.

La exclusión de jugadores jóvenes y futbolistas legionarios

Un tema adicional que ha causado preocupación es la exclusión de jóvenes talentos y futbolistas legionarios en la primera convocatoria de Rubén de la Barrera. La ausencia de jugadores prometedores en el equipo nacional suscita interrogantes acerca de la visión a largo plazo del nuevo entrenador.

La no convocatoria de futbolistas legionarios, quienes han demostrado su valía en el ámbito internacional, también ha generado inquietud. La exclusión de estos talentos sugiere una falta de consideración hacia los recursos disponibles y la experiencia de aquellos que han representado al país en competencias extranjeras.

La inclusión de jóvenes talentos y futbolistas legionarios podría ser un primer paso en la dirección correcta para fortalecer el equipo nacional.

Influencia de los dirigentes de la liga mayor en la convocatoria

Otro aspecto que ha despertado preocupación es la posible influencia de los presidentes de los equipos de la Liga Mayor en la confección de la lista de convocados. Se ha señalado que los criterios de los dirigentes aliancistas, conocidos por su poder en el fútbol salvadoreño, han influido de manera significativa en la elección de jugadores para el campamento previo a los próximos juegos de la selección. Esta percepción de injerencia de los dirigentes en el proceso de selección de jugadores cuestiona la transparencia y equidad del proceso.

La mordaz crítica de Bruno Porzio

El cuestionamiento a la convocatoria de Rubén de la Barrera también ha sido expresado de manera mordaz por Bruno Porzio, panelista de El Gráfico TV, quien manifestó con vehemencia: «No entiendo bajo qué justificación, bajo qué parámetros. Quiero saber quién hizo esta lista; esta lista no la pudo haber hecho el técnico ¿quién le dio las referencias para meter toda esta cantidad de jugadores?». Porzio también señaló: «Están convocados otra vez estos personajes nefastos que ya formaron parte de la selección nacional y no se hizo nada con ellos. Para unos partidos funcionan y para otros no dan la talla, no dan el ancho.»

El fútbol en El Salvador es más que un deporte. Es una pasión que une a una nación y sus ciudadanos. Sin embargo, en los últimos años, los resultados de la selección nacional han dejado mucho que desear, lo que ha llevado a una oleada de críticas y cuestionamientos. A menudo, la culpa se atribuye a los entrenadores, como el reciente caso de Hugo Pérez. Pero ¿es esta la única causa de los problemas del fútbol salvadoreño?.

La comisión regularizadora y la falta de transparencia

Uno de los elementos más controversiales de esta crisis es la actuación de la Comisión Regularizadora, un ente encargado de tomar decisiones cruciales en el fútbol salvadoreño.

La destitución de Hugo Pérez como entrenador nacional generó un fuerte rechazo, no por la decisión en sí, sino por la falta de transparencia en su comunicación. La noticia se hizo pública a través de las redes sociales, sin un proceso de rendición de cuentas ante la opinión pública. Esta falta de claridad plantea interrogantes sobre la legitimidad y la idoneidad de las decisiones tomadas por la Comisión.

Esta falta de transparencia plantea preguntas sobre la legitimidad de las decisiones tomadas. Además, la exclusión de medios de comunicación, como el programa deportivo «Fuego cruzado,» de la Corporación Megavisión, plantea inquietudes sobre actitudes autoritarias en la gestión del fútbol salvadoreño.

Medios de comunicación, parte esencial en el debate

Los medios de comunicación desempeñan un papel esencial en el fútbol. Tienen la responsabilidad de informar, analizar y cuestionar. Son mediadores entre los productores de acontecimientos deportivos y la afición a través de descripciones e interpretaciones de los hechos deportivos, para que los aficionados estén enterados de resultados en las campañas competitivas.

En otras palabras, los periodistas deportivos desempeñan un papel esencial al mantener a la sociedad informada, entretenida y educada sobre el mundo del deporte, al tiempo que desempeñan un papel crítico en la rendición de cuentas y la promoción de valores deportivos positivos

En este contexto, algunos periodistas que antes fueron críticos del trabajo de Hugo Pérez hoy instan a la ciudadanía a tener paciencia con el nuevo entrenador, Rubén de la Barrera. En esa perspectiva, Roberto Bundio ha reconocido que los volantes del Alianza, convocados por de la Barrera, le encantan.

Esta aparente contradicción pone de manifiesto la complejidad del debate en torno al fútbol salvadoreño y sugiere la necesidad de una discusión basada en hechos y datos sólidos, no en suposiciones sin fundamento y con actitudes narcisista para figurar en las noticias.

Actitud autoritaria y restricciones a los medios de comunicación

Además de la cuestionable comunicación con los aficionados, la Comisión ha tomado medidas que han suscitado preocupación en cuanto a su actitud con relación a algunos medios de comunicación social. La negación de la FESFUT a la solicitud de acreditación al programa deportivo «Fuego cruzado», del grupo Megavisión, para cubrir a El Salvador en la Copa Oro Femenina. Esto parece indicar un intento de restringir el acceso a la información a los medios de comunicación que no alaban a la Comisión Normalizadora.

Esta actitud autoritaria plantea serias dudas sobre la voluntad de la Comisión de ser escrutada y cuestionada por la prensa, un elemento fundamental para la salud de cualquier democracia.

Variabilidad de opiniones en el periodismo deportivo

En contraste con la crítica hacia Hugo Pérez, algunos periodistas han instado a la paciencia de los aficionados y han expresado optimismo ante el nuevo proceso liderado por Rubén de la Barrera. Esto, en sí mismo, no es negativo, pero resalta la complejidad del debate en torno al fútbol salvadoreño. La variabilidad de opiniones dentro del periodismo deportivo resalta la necesidad de un análisis informado y basado en hechos sólidos.

Carlos Aranzamendi, director de deportes de YSKL, ha manifestado su preocupación por el problema de la selección nacional de fútbol, particularmente con la llegada del nuevo técnico Rubén de la Barrera. Cree que la salida del anterior entrenador ha creado un vacío en el liderazgo del equipo y que el nuevo entrenador afronta una ardua batalla para restaurar la confianza y la cohesión del equipo.

Aranzamendi sugiere que la Federación Nacional de Fútbol debería haber brindado más apoyo al anterior entrenador y debería haber implementado un programa de desarrollo más completo para los jugadores jóvenes para garantizar el éxito a largo plazo del equipo.

Perspectivas y desafíos según Fernando Palomo

Fernando Palomo, el prominente cronista y comentarista deportivo en ESPN, presenta un análisis ecuánime sobre la llegada de Rubén de la Barrera como director técnico de la selección de El Salvador. Resalta que de la Barrera es un técnico joven y poco conocido en el país. Considera que su elección no es impulsiva, sino estratégica a largo plazo.

Destaca la filosofía propositiva de la Barrera, aunque plantea desafíos debido al tiempo limitado antes de las eliminatorias para el Mundial 2026. Subraya la importancia de los microciclos y la necesidad de apoyo de los clubes locales. Enfatiza la comunicación y transparencia como elementos clave.

Además, menciona otros cambios necesarios en el fútbol salvadoreño. Concluye que la llegada de la Barrera representa un cambio positivo, pero se necesita un esfuerzo conjunto de todas las partes para lograr el éxito.

El futuro de la selección nacional, con abordajes integrales

En conclusión, el cambio de dirección técnica en la selección nacional de fútbol salvadoreño ha sido recibido con un amplio espectro de opiniones. Mientras algunos ven en Rubén de la Barrera la esperanza de un nuevo comienzo, otros mantienen reservas sustentadas en preocupaciones legítimas sobre la calidad de la convocatoria, la influencia de los dirigentes y la experiencia del nuevo entrenador.

La comunidad futbolística en El Salvador espera con interés los resultados de esta nueva etapa, consciente de que el éxito de la selección depende de factores más amplios que la elección de un técnico. La verdadera transformación requerirá un abordaje integral de las cuestiones que han obstaculizado el desarrollo del fútbol en el país.

La transformación del fútbol salvadoreño no ocurrirá de la noche a la mañana, pero con un enfoque equilibrado, transparente y sostenido, es posible. Los desafíos son muchos, pero el potencial es igualmente grande. Al unir esfuerzos, desde la base hasta los más altos niveles de dirección, El Salvador puede forjar un camino hacia un futuro más brillante en el mundo del fútbol, que no solo beneficie al deporte, sino que también inspire a la nación en su conjunto.

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