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La UES no se alquila y está amueblada…

Sinceramente, no creo que exista una “guerra fría cultural” contra la Universidad de El Salvador (UES), sino un conjunto de hechos aislados, de decisiones y circunstancias, la mayoría vinculadas a su equipo de dirección educativa. No hay que confundir “posiciones académicas o científicas institucionales ante la realidad nacional” con ser “agente promotor de desórdenes públicos y protestas”.  

Siendo la UES una importante institución de educación superior financiada con recursos públicos, todos los ciudadanos responsables que pagamos impuestos, observamos su desempeño y tenemos el derecho a emitir opiniones respetuosas y democráticas sobre su eficiencia; si somos académicos con mayor razón y si alguna vez ostentamos algún cargo dentro de ella es casi una obligación.    

El “opinador” que solicitó la destitución o renuncia del rector, si no me equivoco, fue por la desafortunada entrevista que diera el rector de la principal casa de estudio a La Prensa Gráfica, manifestando que en el país hay independencia judicial, entre otros puntos de vista muy cuestionables.  

El “historiador”, al parecer, reclama ese necesario punto de vista científico iluminador en un escenario de desmantelamiento del Estado. Si la UES define en su visión el “papel protagónico relevante, en la transformación de la conciencia crítica y prepositiva de la sociedad salvadoreña” y si cumple su misión de ser “Crítica de la realidad, con capacidad de proponer soluciones a los problemas nacionales”, probablemente el historiador esperaba una postura sobre lo sucedido en la militarización de la Asamblea Legislativa en febrero o sobre los sucesos del 1 de mayo. Aprovechamos para felicitar la valentía de José Vicente Cuchillas y Remberto Elías Mangandí Portillo, quienes sí se arriesgaron a denunciar el rumbo que lleva el país. 

Y el “científico de la universidad privada”, este servidor, le preocupa el silencio ante la captura de la Dra. Erlinda Handal, la académica con más patentes de El Salvador, que trabajó en la UES; si tiene doctorado apostillado o no, si sus patentes son de propiedad intelectual propia o compartida, creo que son detalles secundarios. ¿Delatar a la Dra. María Isabel Rodríguez?, para nada, ella comentó honestamente, como debe ser, su circunstancia en un programa radial, y simplemente lo propuse como un ejemplo de las arbitrariedades que reinan en nuestra democracia.  

Más allá de los logros, de las acreditaciones internacionales de Hcéres (recordando que aún no se cuenta con la acreditación de la CdA) y de otros avances importantes sobre la gratuidad y oferta académica; es importante reflexionar sobre si la UES debe o no pagar la “Factura de los fracasos partidarios”. 

¿Tiene alguna responsabilidad política la UES en el destino del país?, sin lugar a dudas sí, todas las universidades tenemos responsabilidades en este descalabro; habiendo o no tenido ministros graduados de nuestras casas de estudio que hayan sido parte de los equipos de gobierno; habiendo participado o no en marchas o en movimientos políticos o ideológicos. 

De igual modo y sin sarcasmo preguntaría si la UES desde el punto de vista orgánico o narrativo no ha tenido nada que ver con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), si hubo o no hubo vasos comunicantes con los dos gobiernos del FMLN. No seamos ingenuos… Debemos compartir y asumir los logros y miserias.  

Que, en la UES, en estos momentos pese más lo académico y lo científico que lo político o social es muy saludable pero no le exime de responsabilidades históricas; y es posible que haya un cansancio, un desgaste, más que convicciones; eso de perder clases, de cerrar aulas y facultades por ideales e ideologías ya no es una prioridad en las generaciones de relevo. 

En síntesis, no creo en los más mínimo que la UES esté asediada por una guerra fría cultural, al menos este servidor no tiene ninguna relación conspirativa con el opinador y con el historiador, sólo les he leído. 

Por años he trabajado en la UES y por la UES, a veces ad honorem, tengo grandes amigos y colegas, y ni siquiera estoy a favor de las divisorias universitarias entre lo público y lo privado (alguien siempre paga…); es más, trabajamos de la mano con el Dr. Carlos Rudamas (no sé, ni me importa si tiene el título apostillado), con el Maestro Otoniel Campos, entre muchos otros, más allá de las fronteras académicas para mejorar el desempeño de las ciencias y las matemáticas para el país, no para la UES o la UFG. 

Finalmente, creo que las universidades -considerando su potencial científico y ético- hoy más que nunca, en un paisaje de transformación digital, deben indicar el rumbo de las sociedades; el relativismo moral, la apertura de libertades generada por las redes sociales, la crisis y diversificación religiosa, deja a las universidades en un espacio privilegiado. No hay una guerra fría cultural sino una oportunidad de enseñar en “base a evidencia” cuales son los caminos posibles de la democracia para que menos gente se vaya del país.  

La UES siempre tendrá esa vocación y mandato de “no estar desamueblada y en alquiler” (“El Látigo”, Gustavo Guerrero y Vicente Trigueros, 1898); hay una historia, mártires y el respaldo de la ciencia. Q:E:D: 

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