Student in classroom

Las escuelas en modo automático: peligrosa ausencia de educación emocional durante la pandemia

COVID-19 y deserción escolar

A medida que el COVID-19 ha obligado a cerrar escuelas en 185 países según la UNESCO, resulta inexorable desmarcar el aumento de una posible deserción escolar, y también del impacto que genera en la salud emocional y la economía familiar esta alargada presencia de la pandemia. 

Del total de la población de estudiantes inscritos en la educación en todo el mundo, la UNESCO calcula que más del 89 % está actualmente fuera de la escuela debido al cierre por el COVID-19. Este porcentaje representa a 1.54 millones de niñas, niños y jóvenes que están inscritos en la escuela o en la universidad. En muchos casos, el causante de una inevitable deserción escolar puede ser, también, el aumento en las responsabilidades domésticas y de cuidado, sumado al cambio para priorizar la generación de ingresos, así como el estrés de las familias ante la excesiva carga académica que los colegios y escuelas han impuesto a sus alumnos quienes, en su mayoría, trabajan o se conectan virtualmente para sus clases, entre seis y ocho horas diarias 

En las zonas más vulnerables, la historia es aún más difícil: no hay acceso a internet, ni a recursos visuales, y no existe el ingreso económico suficiente como para poder alimentarse y a la vez recargar celulares con saldo para, al menos, tener acceso a la mensajería instantánea más utilizada. Trabajan con base en guías impresas, donde hay información y actividades de hasta 25 a 30 páginas. Niños de parvularia están sometidos a la toma de dictado en línea para evaluar su avance en la lectoescritura y si aprobarán, o no, la preparatoria. Tanto niños como niñas están expuestos a un desgaste emocional, mental y físico, que solo se acentúa con el de sus padres y la incertidumbre de cuándo la situación mejorará para salir sin problema a la calle, para trabajar y buscarse la vida. El Plan International y la UNESCO, adicionalmente, advierten que el posible aumento en las tasas de deserción escolar, afectará de manera desproporcionada a las niñas adolescentes, arraigará las brechas de género en la educación y llevará a un aumento en el riesgo de explotación sexual, embarazo precoz y matrimonio precoz y forzado.

Abordaje actual de la educación en las escuelas y colegios de El Salvador:

Como muchos analistas han expresado, no estábamos listos para enfrentar un impacto como este y la educación ha tomado un rumbo automatizado. Si bien nadie esperaba abordar de pronto, de forma casi generalizada, todo el contenido académico virtualmente, tampoco hemos estado, desde mucho antes, comprometidos con la educación emocional de los estudiantes. Tampoco con la de los padres de familia, ni los educadores. Esto viene a desbordarnos justo cuando más equilibrio emocional se necesita. 

Tenemos alumnos en todo el país estudiando diariamente hasta ocho horas. Con horarios fijos y siendo evaluados como si tuvieran toda la capacidad de atender la carga académica de la misma manera que cuando asisten a clases y reciben acompañamiento directo. Este es el principal error que está cometiendo la escuela. Contrario a lo que se plantean las escuelas, los estudiantes no tendrán el avance, ni la comprensión, ni el manejo de las competencias que el sistema tradicional impone, ni la motivación para terminar su año escolar y, aún más importante, para iniciar el siguiente. Muchos esperan ver la luz en la llegada del fin de semana, para descansar un poco. Sin embargo, apenas el domingo pueden darse un respiro. 

El desgaste emocional y la ausencia de salud espiritual es corrosivo. Nadie ha pensado en dar acompañamiento psicológico o un abordaje más amable en los procesos de enseñanza virtual: cero empatía con quien está luchando a su manera del otro lado de la pantalla. Incluidos los maestros. 

Acercándonos a la humanidad del estudiante

El Ministerio de Educación ha reaccionado ante la queja pública de los padres de familia y estudiantes de los colegios y universidades: piden no saturar de actividades a los alumnos y equilibrar sus contenidos, de tal manera que haya un tiempo prudencial y justo para dedicarse al estudio diariamente. Expresar esta postura hace pensar en empatía; no obstante, es de los primeros puntos que debieron priorizarse al diseñar las estrategias emergentes de educación a distancia a nivel nacional. 

Las escuelas, colegios y universidades van trabajando y abordando la curricula en piloto automático; es posible que la reversa o el replanteamiento de métodos más humanizados, efectivos y óptimos, no lleguen nunca. Agreguemos el hecho de que los docentes están en proceso de inducción en el uso de plataformas digitales, tienen necesidades económicas, estrés y poco tiempo para consolidar todas las destrezas necesarias en este sentido. Es necesario dar el paso a la digitalización, aunque las circunstancias, en la actualidad, no proveen inspiración, motivación, ni compromiso. Todos siguen el camino por inercia. 

De cara a la salud emocional de los estudiantes, es importante que el maestro esté convencido, de que su actitud y su método de trabajo son vitales para que su trabajo produzca el efecto necesario durante el proceso educativo a distancia. Para ello, con base en mi experiencia en los proyectos educativos que dirijo, a manera de resumen, para sesiones virtuales aconsejo lo siguiente: 

 

  • Un abordaje virtual con sesiones que no excedan los 30 a 40 minutos. 
  • Iniciar el encuentro con el fortalecimiento de lazos afectivos: un saludo efusivo antes de iniciar y abordar un tema; dialogar un momento sobre cómo se sienten los alumnos cada día. Compartir tambié tú, como educador, qué cosas nuevas has experimentado. 
  • Brindar material visual interactivo, ameno, que motive la participación y conlleve la irremediable pregunta del porqué de las cosas. Es en esa pregunta donde verdaderamente se origina el aprendizaje. Un alumno que nunca pregunta, no está inspirado o ha sido etiquetado. 
  • Con la población de 4 a 6 años, hacer rondas musicales, contar cuentos, preguntar situaciones determinantes de una historia, que el encuentro se convierta en un foro de conversación y compartir. Las lecciones de escritura o aprendizaje del alfabeto y la construcción de sílabas y palabras, puede hacerse a través de juegos. 
  • Youtube, Google y todas las plataformas conocidas, pueden ser excepcionales si se utilizan creativamente. Trasladar la clase tradicional a través de esos medios, es un terrible error y provoca aún más la renuencia por dedicarse al estudio. 
  • No priorizar la evaluación cuantitativa (calificaciones) al valor de la evaluación cualitativa de los estudiantes: los alumnos no son un número, son personas. Si bien en la mayoría de casos habrá que asignar una nota, esta deberá contemplar su calidad, pero también el esfuerzo y las condiciones en la que los estudiantes han estudiado, esté completo el trabajo o no. Enfocarse en orientar sobre la gestión de dificultades, análisis crítico, emprendimiento, autogestión emocional, entre otros. 
  • Olvidar un momento el contenido curricular y ofrecer un tiempo de introspección, desahogo y análisis entre los niños y adolescentes. Que sean capaces de discernir su realidad y encontrar empatía en sus iguales, quienes viven actualmente sus mismos retos. El educador, ahora más que nunca, funciona mejor como amigo, que como profesional.  
  • Para la población adolescente, nada como trasladar la base de un tema académico, a través de sus gustos o intereses: para abordar el lenguaje visual, no es necesaria una guía de trabajo de 15 páginas que aborde el tema. Compartámosle el acceso a una obra cinematográfica, analicemos su contenido, conversemos sobre los personajes, los efectos especiales y construyamos juntos una buena crítica.  
  • Para fortalecer las habilidades cognitivas, dejemos de nuevo a un lado la guía de 15 páginas que habla de habilidades cognitivas, y compartamos audiolibros con historias fantásticas o policíacas. Con los audiocuentos infantiles se genera incluso más influencia en el subconsciente, porque pueden ser repetidos cuantas veces quiera el niño y los padres. Y estas ventajas vienen confirmadas también por los beneficios de los mismos y la influencia positiva en su desarrollo. Dado que el interés por la lectura aparece más tarde que la escucha de los cuentos leídos por los mayores, con la práctica de disfrutar de audio cuentos, el niño se introduce antes en el hábito de la cognición interpretativa. 

  • Propongo cambiar las clases estandarizadas por foros multitemáticos, donde el estudiante, previa información adquirida, pueda debatir, opinar, generar diálogos de contenido cultural y académico, pero de una forma realmente amigable y enriquecedora, donde su aporte promueva simultáneamente la convivencia. El educador tiene el poder de transformar los espacios virtuales en una fuente de aprendizaje significativo. 

Es importante que los profesionales en psicología o quienes trabajan las emociones desde distintos enfoques, tengan contacto con los grupos escolares y puedan tener juntos una interacción amigable, donde los niños no se sientan tratados como empleados de una maquila, sino como personas que están forjando su futuro con nuestra protección y apoyo. Es absolutamente urgente que las escuelas y colegios dediquen un espacio a la educación emocional de los estudiantes y sus familias y, en otro espacio importante, a los mismos educadores. 

Se pide al alumnado confinado que siga actuando como si estuviera en la escuela (entendida como institución que incluye todo los niveles educativos), al mismo ritmo y con mayor exigencia si cabe, como si nada pasase, cuando en realidad todo es diferente y más si tenemos en cuenta los desiguales contextos sociales y familiares. 

Todo lo que sucede nos exige una reflexión profunda y un posicionamiento claro. No podemos sentirnos atenazados por el miedo sino animados por la esperanza de salir reforzados, para un tránsito hacia una sociedad más humana y una educación más inclusiva, justa, cuidadosa y equitativa. Nos parece urgente promover un espacio y un tiempo donde cuestionarnos, dialogar, reflexionar colectivamente y hacer un acercamiento racional a la pregunta por la educación que queremos hoy y en el futuro. 

Unas cuentas horas de clases postergadas, no significará ninguna pérdida ante las invalorables ganancias que nos traerá contar con estudiantes menos tensos, que se sientan comprendidos por sus adultos y refresquen su autoestima ante las dificultades propias y del entorno. Es posible que, para muchos, aplique en estas recomendaciones la famosa frase: es fácil aconsejar cuando se tienen los medios. Es cierto. Es necesario para todos tener recursos pero, es mucho más real e importante (y eso seguro depende todos nosotros), tener creatividad, comprensión de las emociones y la consciencia de que los niños y jóvenes están sumergidos en el estrés y el abatimiento, y eso acrecienta, como sus referentes que somos, nuestra deuda histórica con ellos. 

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