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Las tres dimensiones de la interactividad en la educación online

En los últimos veinte años, el aprendizaje a distancia (e-learning) ha crecido considerablemente y, en el campo de la investigación educativa está muy claro que, tanto en el aprendizaje a distancia como en la enseñanza presencial, la interactividad o comunicación pedagógica sigue siendo factor esencial para el aprendizaje. La interactividad es una de las características más significativas del entorno de formación digital, como lo han expuesto diversos autores; “interactividad que debemos de percibir desde diferentes puntos de vista, que van desde una interactividad con el material hasta una interactividad con las personas” (Cabero, 2007)Así podemos hablar de tres tipos de interacciones: docente-alumno(s), alumno-contenido y alumno-alumno.  

El Dr. Óscar Picardo en uno de sus recientes artículos nos hablaba de la relevancia que la “empatía y la mediación pedagógica en entornos virtuales de aprendizaje” tendrán en los sistemas educativos en los próximos meses de continuidad pedagógica y nos proponía una serie de estrategias didácticas que apelan a la creatividad de los docentes para generar un aprendizaje significativo y mediado por internet 

En esta misma línea, surgió la interrogante: ¿cómo puede hacer el maestro para alentar estos tres tipos de interacciones en una modalidad virtual? Indiscutiblemente las respuestas son muchas ya que los recursos son muy numerosos y variados. Tomaremos solo un par de ejemplos basados en la experiencia adquirida en estos meses a manera de orientación.  

La relación docente-alumno(s) es tan importante en la educación a distancia como lo es en el aula. La calidad de las interacciones con el profesor es un factor determinante para evitar el desinterés y/o el abandono, tanto en los niños como en los jóvenes y adultos. Afortunadamente, en estos tiempos de distanciamiento social, los medios de comunicación son muy numerosos y accesibles. 

Si bien es cierto el e-learning asincrónico brinda flexibilidad y favorece la autonomía, el sincrónico permite un contacto humano irremplazable; el docente y el alumno se escuchan, se leen y/o se ven en el mismo momento, independientemente de que se encuentren en espacios físicos diferentes. Esto permite que la interacción se realice en tiempo real, como en una clase presencial mediante videoconferencias por Zoom, Google MeetTeamsetc., utilizando salas de chat, compartiendo pantallas y audioAl iniciar una clase virtual, para lograr mayor interacción, se puede invitar a los estudiantes a encender sus cámaras para participar, aunque sea unos segundos para saludar, contarnos una breve experiencia (para romper el hielo o poner una dosis de humor) o hacer una breve reseña sobre la clase anterior que no solo permitirá la participación activa sino también verificar la consolidación de los conocimientos previos. Explicarles tanto los objetivos como el desarrollo de la clase contribuirá también a mantenerlos en estado de alerta y a que se logre una mayor eficacia en las actividades. Otra opción es iniciar lanzándoles un desafío que les genere interés dando inicio a una lluvia de ideas como inducción a un tema en particular. Los alumnos así comparten sus conocimientos y se genera sinergia entre todos y con el docente.  

Por otra parte, ¿por qué no utilizar el podcast siendo tan popular y práctico? Estas cápsulas, que pueden ser audiovisuales, se pueden realizar con un teléfono o una aplicación como, por ejemplo, Audacity o Filmora. Además, esta opción podría ser particularmente efectiva cuando el ancho de banda no permite la descarga de archivos grandes. Al finalizar se puede recurrir a la utilización del chat, de cuestionarios o “quiz” en línea que no solo permiten obtener retroalimentación de la clase virtual sino además les da la oportunidad a los alumnos de cuestionarse sobre las dificultades que pudiesen haber encontrado. Si no, el correo electrónico y el chat siguen siendo formas efectivas de mantenerse en contacto con los estudiantes. Y para evitar la sobredosis de mensajes o temas repetitivos, el docente puede recurrir, por ejemplo, un foro de discusión, un grupo de Facebook o WhatsApp o Preguntas frecuentes (FAQ), en un documento en línea. 

Recordemos que habrá casos en que el docente deberá interactuar en privado con algún estudiante cuando el caso lo amerite, por alguna condición o necesidad particular. Sabemos que el docente es figura clave para potenciar el efecto Pigmalión al máximo, siendo experto en su materia, pero sobre todo, conociendo en detalle el perfil de sus alumnos para adaptar su lenguaje a cada uno de ellos. 

En el aprendizaje a distancia, la creencia es que el alumno debe tener acceso a una gran cantidad de contenido (texto, cuestionario, diagrama, tabla, quiz, resumen, video, etc.) para compensar la ausencia del maestro. Por lo que la mayoría de las interacciones se llevan a cabo con el contenido. Como resultado, el alumno se encuentra solo, sumergido en una tonelada de recursos, sin saber cómo procesar tanta información. Esto conlleva a que se sienta “perdido” o “abrumado” y provoque una pérdida de interés inmediata. Lo que el e-learning nos enseña es que tenemos que dosificar y variar los contenidos. Un estudiante en modalidad virtual está sujeto a una gran cantidad de factores distractores y mantener la atención es un gran desafío. 

Por otro lado, el estudiante no debe permanecer pasivo frente al contenido, sino que debe interactuar constantemente con él para mantener así la motivación, el interés y la implicación. Para estimular las interacciones con los contenidos se puede por ejemplo recurrir a aplicaciones como Genially que permite incluir textos, imágenes, sonido y voz, videos de YouTube o incluso nuestros propios podcasts…los alumnos pueden navegar a su gusto y el acceso a diferentes recursos favorece su curiosidad, el desarrollo de su pensamiento creativo y los convierte en protagonistas de su propio aprendizajeAdemás, pueden autoevaluarse y avanzar a su ritmo. También está Thinglink para interactuar con imágenes que permite además acceder a información o preguntas complementarias. 

Para interactuar con textos, el docente puede crear cuestionarios o quiz en línea con QuizizzQuizlet o Google Forms. Y para evitar la pasividad de los alumnos frente a un video, nada mejor que integrar textos, enlaces o un cuestionario con Edpuzzle o Vizia, por ejemplo.  

Lo importante es generar esa interactividad con el contenido no importa el recurso y así potenciar el trabajo individualizado. Para aquellos estudiantes más introvertidos, esta modalidad de aprendizaje asincrónico representa la oportunidad de descubrir todo su potencial y de sacar lo mejor de sí mismos sin estrés, a su ritmo y lejos de la presión social. 

Tanto los niños como los jóvenes necesitan interactuar con sus pares, estar en contacto con otros para aprender y desarrollarse como personasEstudios sobre e-learning han demostrado que participar en una comunidad de aprendizaje no solo promueve el aprendizaje colaborativo sino fortalece el compromiso y la implicación de los estudiantes. El docente puede establecer una comunidad virtual por ejemplo en Facebook o WhatsApp para mantener el contacto entre los alumnos. Puede estimular las interacciones entre ellos diseñando actividades como por ejemplo completar el texto de otro alumno, analizar o criticar la producción de otro compañero, o trabajar en equipo en un documento compartido como Google Document. Además, puede recurrir a un Glosario colaborativo que no solo fomenta el pensamiento crítico sino además la valoración de ideas. También puede crear subgrupos de discusión que implican la construcción del conocimiento entre los participantes. Las conclusiones o resultados pueden exponerse en un foro o proponer un debate. Existe además Padlet para crear murales colaborativos que permite a los estudiantes y al docente trabajar al mismo tiempo dentro de un mismo entorno. Para los estudiantes más extrovertidos potenciar el trabajo colaborativo es una oportunidad para mantener la relación con sus compañeros.  

Es indiscutible que para aquellos que no estábamos preparados para una transformación digital tan repentina, las imperfecciones de las medidas implementadas en la emergencia fueron muchas, así como las disparidades observadas. Sin embargo, hemos ganado experiencia y conocimiento en estos meses de formación y sobre todo de autoformación que nos permite cada día mejorar en nuestra práctica docente. 

Si algo es irrefutable es que en la educación a distancia como en la educación presencial, la interactividad sigue siendo sustancial para el aprendizaje. El docente tiene infinidad de recursos a su alcance para estimular las interacciones todo dependerá de su ingenio, creatividad, originalidad y habilidad para escoger aquellos que mejor se adapten al cumplimiento de sus objetivos. La relación docente-alumno sigue siendo esencial e incidente en el aprendizaje y en el contexto actual mantener una relación empática docente-alumno parece aún más indispensable. Debemos darles la seguridad de que no están solos en este proceso, mantener el contacto personalizado con cada uno de ellos, así como el contacto con el grupo, darles retroalimentación constante, motivarlos y favorecer su involucramiento y participación con actividades desafiantes, que sean de su interés y que promuevan su protagonismo, crear espacios de interacciósocial, evaluar en positivo y sobre todo estar atentos a su bienestar emocional. 

Finalmente, las tres formas de interactividad o comunicación pedagógica: docente-alumno(s), alumno-contenido y alumno-alumno, demandan creatividad y diseño estratégico de parte del docente; él, es el responsable de estas mediaciones y de generar los vínculos. La comunicación personalizada –entre el docente y los estudiantes-, la creación de materiales educativos que conecten con los intereses e inteligencias de los discentes y, el diseño de actividades que fomenten el aprendizaje social a través de las relaciones humanas y comunicación entre estudiantes, como por ejemplo, el aprendizaje por proyectos colaborativos. 

La principal tarea del docente es generar aprendizajes significativos y relevantes para la vida, es decir, el docente trabaja con el futuro de los ciudadanos; y sea presencial, semipresencial u online, la experiencia educativa siempre deberá responder a esas interactividades fundamentales y antropológicas, ya que el ser humano es, se hace y se reconoce en el otro, en la alteridad, interactuando, comunicándose y haciendo cosas para el bienestar de la sociedad. 

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