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Claudia Meyer

Claudia Meyer

Los datos de las mujeres en la educación superior en El Salvador

Manterola y Otzen (2013), nos dicen que “La investigación tiene como principales objetivos, la generación de conocimiento, a través de la producción de nuevas ideas; y la solución de problemas prácticos.” (párr. 4). Generalmente se produce ciencia desde la academia, el gobierno, la sociedad civil organizada, la empresa privada y la cooperación internacional. El modelo de triple hélice alude al conjunto de interacciones entre la academia, la empresa privada y el gobierno, a fin de articular esfuerzos en pro de ciertos objetivos; las agendas de investigación suelen ser uno de estos propósitos.   

La investigación como profesión, dentro de la academia, encuentra su arraigo en la Ley de Educación Superior (Asamblea Legislativa, 1995), que en su artículo 2 mandata: “La educación superior integra tres funciones: La docencia, la investigación científica y la proyección social (…) La investigación es la búsqueda sistemática de nuevos conocimientos para enriquecer la realidad científica y social”. Si bien en nuestro quehacer cotidiano ejercemos competencias investigativas (buscamos información, un desempeño puede ser a base de prueba y error, tomamos decisiones con base a datos y reorientamos nuevas conductas a través de la experiencia), en el campo de la academia, en este caso, la educación superior, este ejercicio se profesionaliza en pro de la mejora competitiva, productiva y social del país.  

Desde 2015, cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia; esto gracias a la UNESCO, con el propósito de “lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas” (UNESCO, s.f. párr. 4). 

Datos recientes (Ayuda en acción, 2020) indican que: 

  • Las mujeres en la ciencia representan menos del 30% de los investigadores del mundo. 
  • Los estereotipos de género son la razón principal por la que la presencia de las mujeres en la ciencia es tan reducida. 
  • Persiste un rezago en las mujeres que deciden estudiar y seguir carreras y profesiones en el área científico – tecnológica. 
  • Las posibilidades de que mujeres capacitadas ingresen, permanezcan y sean reconocidas en la comunidad científica están restringidas por las barreras ocasionadas por el peso del trabajo no remunerado y de cuidado (…) y por la fuerte predominancia masculina en la estructura de poder de ciencia y tecnología. 

En El Salvador, el sistema de educación superior privado está formado por 23 universidades, seis institutos especializados y cuatro institutos tecnológicos. En el sector público figura la Universidad de El Salvador (cuatro sedes) y siete institutos públicos de educación superior (Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología, 2021).  

¿Cuál es la presencia de las mujeres en investigación en El Salvador, dentro de la educación superior? El CONACYT clasifica el personal académico por su labor: investigador, docente-investigador y docente. En 2020, el recurso humano académico de las instituciones de educación superior dedicado en forma directa a actividades científicas y tecnológicas ascendió a:  

Sexo 

Docentes 

Docentes – Investigadores 

Investigadores 

Total 

Hombres 

5,112 

326 

89 

5,527 

Mujeres 

3,311 

260 

44 

3,615 

Total 

8,423 

586 

133 

9,142 

Fuente: elaboración propia con base a datos del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (2021). 

En las tres categorías la presencia de hombres es mayor que la de las mujeres (del total, un 39%). Es interesante observar que la mayor concentración tanto de hombres como de mujeres es a nivel docencia, cuando netamente investigación refleja cifras muy inferiores.  

Con relación al personal docente según nivel de formación y sexo (2020), tenemos:  

Sexo 

Doctorado Postgrado 

Maestría 

Lic., Arq., Ing. 

Técnico 

Otros 

Total 

Hombres 

149 

1,574 

3,282 

103 

4 

5,112 

Mujeres 

46 

1,056 

2,185 

21 

3 

3,311 

Totales 

195 

2,630 

5,467 

124 

7 

8,423 

Fuente: elaboración propia con base a datos del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (2021). 

Personal más calificado implica mejores aportes en el ejercicio laboral. Siendo los docentes el mayor recurso humano dedicado en forma directa a actividades científicas y tecnológicas, la mayoría tiene formación únicamente en pregrado; idealmente las cantidades mayores debieran estar en maestría y en doctorado. Con relación a las mujeres, la tendencia es la misma: menos mujeres que hombres y la mayoría con título de pregrado ejerciendo la docencia.  

Al respecto del personal docente-investigador, según nivel de formación y sexo (2020): 

Sexo 

Doctorado Postgrado 

Maestría 

Lic., Arq., Ing. 

Técnico 

Otros 

Total 

Hombres 

62 

131 

124 

9 

0 

326 

Mujeres 

25 

125 

107 

3 

0 

260 

Totales 

87 

256 

231 

12 

0 

586 

Fuente: elaboración propia con base a datos del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (2021). 

La tendencia cambia entre docente-investigador: en cuanto formación es mayor el recurso humano que posee posgrado. Las mujeres siguen teniendo menos presencia.  

Cuando se visualiza el personal dedicado exclusivamente a investigación, según nivel de formación y sexo (2020), tenemos:  

Sexo 

Doctorado Postgrado 

Maestría 

Lic., Arq., Ing. 

Técnico 

Otros 

Total 

Hombres 

19 

28 

41 

0 

1 

89 

Mujeres 

7 

17 

20 

0 

0 

44 

Totales 

26 

45 

61 

0 

1 

133 

Fuente: elaboración propia con base a datos del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (2021). 

Si este es el recurso humano que se dedica a la investigación como labor principal, sería deseable que dicho recurso estuviese a nivel de doctorado en su mayoría, sin embargo, es a nivel de pregrado donde se encuentra la mayoría (es decir que hay un mejor nivel de formación a nivel de docentes-investigadores).  

Con relación a las edades (Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (2021): a) Como recurso humano docente, en 2020, la mayoría de mujeres (1137) se ubican en un rango de 35 a 44 años; b) como docentes-investigadores, la mayor concentración de mujeres (98) se encuentran también entre los 35 a 44 años; c) con investigadores pasa algo interesante: la mayoría de mujeres figuran entre los 25 a 34 años (16).  

El ejercicio científico responde a áreas de investigación. El ersonal académico por área científica y tecnológica en 2020, es el siguiente: 

Sexo 

Ciencias naturales 

Ingeniería y tecnología 

Ciencias médicas 

Ciencias agrícolas 

Ciencias sociales 

Humanidades 

Total 

Hombres 

514 

1,184 

633 

217 

2,561 

418 

5,527 

Mujeres 

258 

336 

951 

78 

1,756 

236 

3,615 

Total 

772 

1,520 

1,584 

295 

4,317 

654 

9,142 

Fuente: elaboración propia con base a datos del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (2021). 

La mayoría de mujeres se encuentran en Ciencias Sociales, de hecho, es el área con mayor recurso humano tanto femenino como masculino. El área donde hay menos presencia de mujeres es en Ciencias Agrícolas. 

Incentivar la participación de mujeres en ciencia y tecnología pasa por la implementación de acciones afirmativas como la creación de políticas de igualdad de género en ciencia y tecnología (tanto en el sector público como en el privado), propiciar accesos equitativos (a fondos, premios, docencia), conceder subsidios a investigaciones realizadas por mujeres, diseñar estrategias en sistema el sistema educativo que propicien el acceso a educación en todos los niveles de formación, visibilizar con ejemplos positivos más allá de las acciones de cada 11 de febrero (visibilizar las contribuciones pasadas y actuales de las mujeres), propiciar cambios en las estructuras organizativas permitiendo acceder a puestos y proyectos por méritos, etc.  

El camino recorrido ha sido bueno, hay presencia, pero las cifras nos muestran que hay una brecha. Decía Vera Rubin que “Hace treinta años pensábamos que la batalla acabaría pronto, pero la igualdad es tan elusiva como la materia oscura”. En este rumbo, como dice el poeta, hay que continuar haciendo camino al andar.   

Referencias 

Asamblea Legislativa (1995). Ley de Educación Superior. https://www.jurisprudencia.gob.sv/DocumentosBoveda/D/2/1990-1999/1995/12/888CA.PDF  

Ayuda en acción (enero 01, 2020). Mujeres en la ciencia: por qué existe un día internacional. https://ayudaenaccion.org/ong/blog/mujer/mujeres-en-la-ciencia/  

Manterola, C. y Otzen, T. (2013). Porqué investigar y cómo conducir una investigación. En Int. J. Morphol. [online], vol.31, n.4 [citado  2020-06-25], pp.1498-1504. Recuperado de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-95022013000400056 

Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (2021). Estadísticas sobre actividades científicas y tecnológicas e investigación y Desarrollo, El Salvador. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.  

UNESCO (s.f.). Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. https://es.unesco.org/commemorations/womenandgirlinscienceday 

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