Motociclista
Oscar Picardo Joao

Oscar Picardo Joao

Los motociclistas no son una amenaza, son parte del problema

Utilizar los espacios de opinión pública para estigmatizar o etiquetar es una tarea irresponsable; sobre todo si la doxa no va sustentada en evidencia o en datos y se basa en percepciones o en una mala experiencia particular.

El domingo 19 de diciembre, el colaborador de La Prensa Gráfica, Ricardo Ibarra Manzanares, tituló una columna del siguiente modo: “Los motociclistas se han convertido en una amenaza para la libre circulación”. En primer lugar ser una “amenaza”, y fomentar que se piense así, promueve y justifica conductas beligerantes; las amenazas son un futuro ilícito, un peligro que debe suprimirse.

En realidad, nuestro tráfico anárquico está compuesto por un conjunto de factores: a) Buses y microbuses que recogen personas en cualquier lugar; b) Motociclistas intrépidos e irresponsables; c) Camiones o rastras que circulan a cualquier hora del día; d) Muchísimos conductores de vehículos chateando o hablando por teléfono; e) Conductores que no respetan los semáforos; f) Vehículos estacionados en aceras y lugares prohibidos; g) Baches en las calles; h) Ausencia de policías de la división de transporte ordenando; entre muchos otros.

Revisando las estadísticas, si bien las motocicletas se han duplicado en los últimos cinco años, el parque vehicular de vehículos se ha triplicado. Esto implica, desde el punto de vista matemático, que hay y habrá muchos más accidentes. Para tener una idea, en un mes promedio del año 2021 se emiten aproximadamente 12,000 licencias livianas y 3,000 licencias de motos.

La imprudencia de los motociclistas, que la hay y en abundancia, es tan grave como la imprudencia de conductores de automóviles, microbuses y buses. Al analizar las estadísticas de accidentes del Viceministerio de Transporte (VMT), las reinas de las faltas son “invasión de carril” y “distracción al conducir”, y el 70 % de los casos son vehículos.

Los motociclistas, tan intrépidos como vulnerables, circulan en medio de los vehículos como ventaja competitiva por el tamaño y colaboran al caos, pero no son la “amenaza” sino “parte del problema”. Aunque en Francia experimentan en cuatro regiones y once departamentos la circulación de motos entre los vehículos como solución para el tráfico; ver:

https://detours.canal.fr/dans-ces-departements-les-motos-ont-le-droit-de-circuler-entre-les-voitures/

Soy conductor de vehículos y de moto, con más de 30 años de experiencia; viajando desde mi casa a la oficina en moto (aproximadamente 11 kilómetros), cada día me quito literalmente dos o tres accidentes; sobre todo de conductores de vehículos ofensivos que sacan en las bocacalle o esquinas sus vehículos más de lo debido, en lugar de hacer el alto dónde deben; esto se hace recurrentemente de forma intimidatoria, a ver si frenamos y ellos logran pasar. A veces me han sacado del carril por ir chateando o hablando por teléfono; en otras ocasiones cruzan sin poner la vía. Entonces, no es tan cierto lo que dice el Señor Ibarra que “el automovilista respeta al motociclista”. Pero todo esto no los transforma en “amenaza”, sino en un problema de conducta vial.

El Señor Ibarra en su artículo también señala que los motociclistas atropellan peatones (como si los vehículos, microbuses, pick-up o buses no lo hicieran); al respecto le recuerdo lo siguiente una conclusión del VMT: “Las primeras causas de muerte por percances viales son: distracción del conductor, velocidad inadecuada, invasión del carril, imprudencia del peatón y no guardar la distancia reglamentaria”. Efectivamente, también hay peatones imprudentes, pero eso tampoco los convierte en amenaza, sino en parte del problema.

Por último, el Señor Ibarra asocia a los motociclistas con la delincuencia; recomendando que se prohíba la circulación de dos personas en una moto; seguramente mucha gente no tiene los recursos para comprar un vehículo y por eso se compran una moto que es más barata y gasta menos y, vemos no sólo dos, a veces tres personas o un niño en medio de sus padres; pero es muy probable que muchos homicidios, extorsiones y otros actos delincuenciales se cometan en vehículos o pick-up; no tengo estadísticas al respeto y sería imprudente de mi parte recomendar que prohíban la circulación de dos personas en un vehículo, partiendo que uno maneja y el otro delinque…

El problema del tráfico es estructural y estructurante, todos somos parte de la “amenaza”, y sólo una actitud vigilante de la policía de tránsito y ser más estrictos a la hora de otorgar licencias podría comenzar a solucionarlo.

Los mensajeros y conductores delivery aprovechan su ventaja competitiva de tamaño circulando en medio de los vehículos, no está bien, es parte del problema, pero ni me quisiera imaginar que sucediera si todas las motos ocuparan su lugar en las calles respetando el reglamento de tránsito. Como conductor de vehículo suelo cederles el paso; insisto, no está bien, pero en lugar de complicar la situación colaboro y pienso en su situación vulnerable y en que están solucionando un problema logístico, sobre todo cuando llueve; y conste que ya me han golpeado un espejo y también me molesta.     

Por último, debemos hacer opinión pública “basada en evidencia o datos” y no sólo en ocurrencias. Hay tantos motociclistas imprudentes como conductores de vehículos, pick-up, microbuses, buses, taxis, Uber y camiones. Etiquetar o estigmatizar a los motociclistas como amenaza equivale a estigmatizar o etiquetar a todos los salvadoreños como pandilleros o muy trabajadores; es un recurso muy común que ocupa las creencias xenofóbicas o fascistas.

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