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Iván Gómez Trejo

Iván Gómez Trejo

«Los padres dicen que nunca habían sentido tanta presión y responsabilidad con sus hijos», tutor de niños de primaria

Desde mediados de marzo, la comunidad educativa ha tenido que hacerle frente a sus responsabilidades de estudio desde sus casas. Para unos, la carga académica ha sido llevadera debido a su disciplina en los estudios o por la costumbre metodológica que ya poseen. 

Sin embargo, el grueso de nuestros educandos, más de un millón doscientos mil alumnos que según el Ministerio de Educación iniciaron este año; la mayoría de los estratos populares, son los que han tenido que enfrentar, junto con sus padres, la mayor dificultad para responder a las guías educativas, asumiendo gastos, tiempo y emociones. Sumado al estrés que hasta la fecha se ha acumulado debido a la cuarentena domiciliar. 

Frente a este reto, un grupo de estudiantes de educación superior, quienes además de responder a su carga universitaria, se han sumado a la iniciativa de apoyar como tutores a niños de educación primaria que residen cerca de sus viviendas. 

Gabriela Contreras Velásquez trabaja en una empresa de distribución eléctrica en San Salvador, ha logrado hacer especio en su tiempo para dedicarse tres veces a la semana al apoyo en el aprendizaje de dos niños de cinco años quienes estudian en la sección de primera infancia. 

Para trabajar con niños de kínder, Gabriela ha utilizado su creatividad improvisando en la sala de su casa un aula de clases, ha dejado un área para colocar un pequeño pizarrón y algunas ilustraciones infantiles que permitan hacer manualidades de los pequeños vecinos. 

La iniciativa surgió al ver las dificultades que han tenido algunos padres de familia en apoyar a sus hijos con las guías enviadas por sus maestros. Además de observar cierto desánimo en los niños por querer seguir estudiando. 

“Tengo una hija que cursa nder y aunque no tengo la experiencia como maestra, he trabajado en mi iglesia en la escuela bíblica con niños hasta los seis años. Claro que no es la misma enseñanza, pero me siento con el deber de apoyar a padres de familia que a lo mejor no cuentan con la paciencia y con la pedagogía”, sostiene Gabriela, estudiante de la Licenciatura en Comunicación Corporativa en la Universidad Francisco Gavidia. 

¿Cuál ha sido su metodología de enseñanza? 

Mi meta era captar su atención con la finalidad de que ellos aprendan. Lo primero que hice fue comprar una pizarra, lápices de colores, crayolas y pinturas. Utilice la observación con ellos para identificar los momentos en los que podrían aburrirse, de manera que vieran la enseñanza de manera divertida. 

¿Cuál ha sido su mayor dificultad? Sobre todo, porque nos referimos a pequeños de parvularia. 

Tenerlos por lo menos una media hora quietos. Es un poco difícil, pero siguiendo la guía de estudios que era aprender el abecedario, hice recortes para que colorearan las letras y después dijeran las palabras que comenzaban con ellas.  Reconozco que no fue fácil pero mi satisfacción es cuando hoy ellos aseguran que yo soy su maestra. 

***        

Otro de los jóvenes universitarios que se han sumado al proyecto tutorial es Denis Mejía quien se ha trazado la meta de enseñar a un niño de siete años que cursa primer grado en una escuela pública ubicada en las faldas del volcán de San Salvador. Al apoyo educativo se suma un adolescente de doce años, que cursa séptimo grado y había mostrado el temor por las matemáticas, así como también una niña de once que necesitaba refuerzo en las ciencias naturales. 

Tanto Denis como Gabriela nunca habían tenido una experiencia en enseñar, pero al ver las muchas necesidades de aprendizaje por las que están pasando algunos estudiantes decidieron embarcarse en esta nueva experiencia en su vida y así como dicen poniendo en práctica los conocimientos aprendidos en las aulas. 

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