migracion

Migrar…

El fenómeno de la migración es complejo y multidimensional. El debate permanente sobre las causas de la migración presenta al menos tres grandes puntos de vista: a) Reunificación familiar; b) Falta de oportunidades económicas; y c) Inseguridad. 

Hay “formas de formas” para migrar. Por un lado, una minoría, quienes se van en avión con una visa de turista, para luego quedarse o pedir asilo. Pero, la mayoría, los que se van en caravanas, por tierra, intentando soslayar una considerable cantidad de riesgos y amenazas, eso sí es otra cosa. 

Pagar a un coyote, vivir la incertidumbre a diario, hospedajes de mala muerte, alimentación de mala calidad, superar los escollos de las fronteras, mentir, esconderse. Evadir a las autoridades corruptas, policías y agentes de migración. Evitar no caer en estructuras de tráfico de personas o narcotráfico. Hasta llegar al río, atravesarlo, luego caminar por el inclemente desierto, escondiéndose de la migra estadounidense para llegar a la tierra prometida y cumplir el sueño americano… Pero aquí no termina la historia (continuará) 

Uno no se explica cómo hay gente que expone a niños y niñas a lo anterior. ¿Es tan grave la situación en el país de origen, sea Honduras, Guatemala o El Salvador? Obviamente habrá algunas familias que de modo circunstancial viven el asedio de las pandillas y corren peligro; habrá otros que no han conseguido trabajo durante algunos meses, pero al poner sobre la balanza los riesgos uno se pregunta ¿vale la pena? 

Las historias de éxito en Estados Unidos no paran de llegar; además la hora se paga muy bien y siempre hay una alta demanda de servicios básicos (agricultura, jardinería, limpieza, etcétera). Pero probablemente lo que más incite a la migración son los nexos familiares. Ya hay muchos connacionales en Estados Unidos. Además, hay algo que en el triángulo norte no existe: Justicia, institucionalidad y oportunidades… 

Continuamos. Una vez superada la hazaña y habiendo encontrado a los familiares y amigos la novela del migrante sigue. Le toca vivir en espacios hacinados, comenzar a buscar oportunidades de trabajo, de tareas fuertes y en horarios poco convencionales. Por si fuera poco evadir a la Immigration and Customs Enforcement (ICE) y no cometer ningún error ciudadano, ya que la institucionalidad sí funciona y es fácil llegar a tribunales. 

Para rematar, en Estados Unidos, si bien es un país de oportunidades también es una sociedad bastante racista. Los Latinos, junto con los negros y asiáticos, no son personas bienvenidas o queridas, sólo las utilizan y las aceptan como un mal necesario “bad hombres” diría Trump. Pero en el fondo, el imprinting cultural de la sociedad WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant) no considera a los Latinos seres humanos con los mismos derechos y deberes, sino seres “inferiores”. Esto no lo podemos generalizar, pero es una realidad silente. 

Si algo tiene que cuidar un migrante en Estados Unidos es su salud. Los servicios médicos y odontológicos, si no posee seguro, son extremadamente caros. Finalmente, quedará condicionado por varios años a vivir en Estados Unidos, si sale corre el riesgo de no poder ingresar de nuevo. 

Nada fácil… 

Después de muchos años de trabajo, disciplina y ahorro -cosas que no hacemos en el país de origen- a la gente le comienza a ir bien, remesa con regularidad (dinero que se va en un alto porcentaje para consumo) y hasta montan su propio negocio. Los hijos comienzan a estudiar o al menos van a un community college, así la siguiente generación ya está en otro nivel socioeconómico. Y es que el entorno, ambiente o ecosistema estadounidense brinda oportunidades y esperanza. 

Pese a los aspectos negativos descritos anteriormente, sobre todo el racismo, en Estados Unidos también hay una profunda cultura de generosidad y filantropía. Hay gente y organizaciones dispuestas a ayudar y, si encajas en la “disciplina esperada” te termina yendo bien.  

En efecto, Estados Unidos es una “sociedad muy educadora” que te disciplina, con instituciones fuertes, leyes, multas, y te transforma en un ciudadano ético. Aquí tiras basura en cualquier lado o violas las leyes de tránsito sin consecuencias, allá no, es otro pisto…  

Los riesgos de la migración son altos, pero para muchos valen la pena. Los diseñadores de políticas públicas que quieren detener la crisis migratoria no han profundizado en la cosmovisión de los migrantes, sólo creen que la gente se va por inseguridad o por falta de empleo. Hay otras dimensiones antropológicas detrás del fenómeno, y creo que la causa más profunda está escondida en las redes familiares y comunitarias, en reunificación y en la búsqueda de nuevos escenarios inconscientes de disciplina social. 

Tal como anotamos en el artículo “Perplejidades migratorias”: El dinamismo migratorio también tiene a la base una “conducta contagiosa” y una “satisfacción vicariante”; el ser humano es inquieto y social, está en una búsqueda permanente de bienestar y, tiende a replicar historias de éxito. La gente se contagia, conversa e imita comportamientos. Pero también se proyecta en ideales imaginarios. 

No debemos olvidar que el concepto de “Sueño Americano” (James Truslow Adams, 1931): «La vida debería ser mejor y más rica y llena para todas las personas, con una oportunidad para todo el mundo según su habilidad o su trabajo, independientemente de su clase social o las circunstancias de las que proviene”. A pesar de lo anterior, tanto Martin Luther King Jr., en su «Carta de una cárcel de Birmingham» (1963) como Barack Obama «The Audacity of Hope: Thoughts on Reclaiming the American Dream” (2006), señalan que el sueño americano es una tarea pendiente para las propias comunidades afroamericanas.    

Vivimos la tercera ola de migrantes: primero fue la de la guerra de los 70 y 80; luego, en los 90 y 2000 comenzó la fase de reunificación, la búsqueda de oportunidades y el huir de las pandillas; ahora observamos una tercera fase: Caravanas y niños (as), la gente con limitada esperanza y los temores del autoritarismo, frente a un Estado fallido, indolente e ineficiente.   

En conclusión: Sólo una democracia sólida, eficaz, transparente, solo un Estado de Derecho robusto y un sistema de Justicia ético detendrán la migración… 

Comparte disruptiva

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest
Share on print
Share on email