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Óscar Picardo

Óscar Picardo

No se confunda: vacunación ≠ inmunidad

La gente, y sobre todo las empresas, se están confundiendo, creen que las altas tasas de vacunación que tenemos están garantizando la desaceleración del contagio y está pasando todo lo contrario.

Según gráficos del CDC de Atlanta (con datos del índice de rigurosidad de Oxford, estadísticas de vacunación de WHO y movilidad de Google), en la medida que la vacunación ha avanzado los indicadores de movilidad ciudadana se han incrementado significativamente. La gente cada vez usa menos mascarilla, ya en las empresas y comercios no están haciendo mayor cosa en materia de bioseguridad. Estamos volviendo a la normalidad -a una pseudo-normalidad- de manera acelerada y peligrosa.

Gráfico aportado por Dr. Will Clará CDC Atlanta
Gráfico aportado por Dr. Will Clará CDC Atlanta

Las vacunas, las que sean, más o menos sofisticadas, virus inactivo, mRNA, vector -Pfizer, Moderna, Janssen de Johnson & Johnson, Coronavac, Sputnik- no detienen el dinamismo del contagio, solo atenúan las posibilidades de hospitalización y letalidad.

Vemos cada vez estadios, iglesias y comercios más llenos. La gente ya, sin paranoia, no voltea a ver los datos de contagio. En las últimas semanas -según datos oficiales- el dinamismo de contagio se ha casi duplicado.

La vacunación, por muy alta que sea, no garantizará la inmunidad del rebaño. El gobierno se ha esmerado en la campaña profiláctica, pero ha dicho muy poco en cuanto a la necesidad de seguir cuidándonos y de evitar aglomeraciones.

El mayor riesgo en estos momentos es el exceso de confianza. Esta semana he visitado varias tiendas de gasolineras y ya nadie toma la temperatura (que servía de poco, pero algo era); tampoco verifican la aplicación de alcohol gel y la gente entra y sale sin mayor control de bioseguridad.

Datos de movilidad de Google en El Salvador
Datos de movilidad de Google en El Salvador

Ahora son los jóvenes entre 18 y 29 años los que están movilizando el virus a escala global y obviamente es, además, la población no vacunada. En España, por ejemplo, no paran las fiestas y “botellones”. A cada rato aparecen brotes en distintas ciudades y luego, lamentablemente, siguen los esfuerzos médicos y los decesos.

El pronóstico de futuro es ingresar a una situación “endémica”, además de lo pandémico, es decir, el virus se mantendrá circulando por largo tiempo mientras no lo enfrentemos con disciplina social.

La clave para resolver el problema de contagio del Covid-19 es muy simple y a la vez un desafío humano: Tener conciencia y ser disciplinados. La identidad del virus nos indica claramente que el contagio se da por microgotas de saliva (flugge) y sólo basta utilizar bien la mascarilla, distanciarse de las personas que no conocemos a dos metros y lavarse las manos o aplicarse alcohol cada vez que tocamos algo público o extraño.

Lamentablemente la gente cree que no se contagiará, que no le pasara a él sino a otros; y si estoy vacunado menos. En efecto, la gente posee creencias equivocadas, simples, fáciles, hasta que ingresan a una UCI o le llevan al cementerio…

Se tiene que decir en voz alta y repetirlo muchas veces: estar vacunado no es sinónimo de estar inmune. Por más que le ganemos a todos los países de la región en las estadísticas de vacunación esto no garantiza para nada la inmunidad del rebaño, solo habrá menos hospitalizados y menos decesos.

La gente siempre pregunta a otros ¿ya estás vacunado?, e inmediatamente ¿cuál te pusieron? Tampoco crea que por ir a vacunarse a Estados Unidos su situación es muy aventajada. Al parecer, la vacuna de Janssen de Johnson & Johnson -de las más sofisticadas y demandadas por ser de una sola aplicación- parece tener un impacto en el desarrollo del síndrome Guillain-Barré, y es posible que el futuro descubran otros efectos colaterales.

La mejor vacuna es la que tenemos a mano, sea cual sea, siempre y cuando esté avalada científicamente por los organismos de control oficiales; y lo mejor que podemos hacer, luego de vacunarnos es dudar y sospechar de todo, como si no estuviésemos vacunados; sólo así detendremos el dinamismo de contagio.

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