Odalis Cortez

No solo el COVID-19 mata: la pandemia y el turismo

Debido a la pandemia, el turismo a nivel internacional ha sido muy golpeado y las actuales restricciones en diferentes países todavía afectan significativamente a este rubro. Sin duda el COVID-19 ha venido para quedarse, aunque en algunos países los procesos de vacunación han sido rápidos, los contagios siguen como pan caliente. Cuando por fin se percibe un entorno de “normalidad”, semanas después un pico de contagios restringe los viajes y cierra fronteras y establecimientos.

El turismo siempre ha sido visto desde una óptica resiliente, ha sido capaz de levantarse de otras crisis económicas superando todas las expectativas, pero con el surgimiento de nuevas variantes del coronavirus, una más agresiva que la otra, están poniendo en jaque todas las medidas implementadas para la recuperación del turismo. Los problemas principales seguirán siendo las restricciones de viajes y el cierre de fronteras de los países para evitar más contagios.

Los expertos pronostican que volveremos a ver los niveles de afluencia turística antes de la pandemia, hasta 2023 o incluso después, según reportes de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Para El Salvador el panorama no cambia; el Ministerio de Turismo, siguiendo las directrices de recuperación de la OMT, ha elaborado protocolos de bioseguridad en cada rubro turístico para incentivar y dinamizar el sector. Esto con el objeto de evitar la transmisión de esta enfermedad en cada sitio que el turista visita. También ha planificado inspecciones otorgando sellos de verificación del Organismo Salvadoreño de Normalización a las empresas turísticas que siguen los protocolos, ratificando que son lugares seguros de visitar.

Si bien es cierto, el tema que tiene la principal atención es la pandemia y las medidas de bioseguridad, no se debe olvidar que existen otras enfermedades y otros escenarios fuera de esta emergencia sanitaria que requieren de igual o mayor atención. No solo el COVID mata.

Recientemente viví una de las peores experiencias, vi cómo el mar arrastraba a tres personas, incluyendo a una menor de un año y medio, en el famoso restaurante, Cadejo Brewing Company en la playa Sunzal. La joven y su bebé se encontraban bañando en una piscina de agua salada cuando una fuerte ola las tomó por sorpresa y las jaló hacia el mar. El padre de la joven al ver lo sucedido sin pensarlo dos veces sale a su rescate, pero el mar estaba tan fuerte que los embistió a los tres. La joven y la bebé fueron rescatadas después de aproximadamente una hora, pero lamentablemente el señor falleció en el lugar.

Cabe destacar que el personal de servicio del restaurante al darse cuenta de lo sucedido puso manos a la obra y no descansaron hasta rescatar del mar a la persona que perdió la vida; pero eso no los exime de la responsabilidad, estas situaciones no se pueden permitir.

Desde la perspectiva de un conocedor en turismo me parece alarmante que estas situaciones se den pudiendo haberlas evitado con tiempo… y precaución. Y fue mucho más trágico escuchar comentarios de que no es la primera vez que sucede.

Restaurantes y alojamientos deben prohibir el acceso a la playa cuando se reporte una marea alta y colocar distintivos o señalamientos que sean visibles para todo el público. De igual forma colocar, en lugares estratégicos, los números de emergencias para que sean de rápido acceso tanto al personal que labora en el establecimiento como sus visitantes. Asimismo, asignar a un guardavida con su equipo completo que le permita estar al pendiente del área de playa, poniendo un mayor énfasis a esas zonas críticas como acantilados, piscinas de agua salada, arrecifes, etc. Estas medidas deben estar presentes durante todo el año sin excepción alguna, como parte del compromiso de servicio al cliente dentro del restaurante brindando la mejor experiencia en un ambiente sano y seguro.

Al público en general acatar las recomendaciones del personal de servicio del lugar al que visitan y de las autoridades, siendo conscientes del peligro al que se enfrentan, porque muchas veces el desacato tiene consecuencias lamentables. Seamos turistas responsables, prudentes y amigables con el medio ambiente.

Las autoridades competentes deben analizar estos casos y establecer una guía especial a empresas que operan en estas zonas. Pudiendo crear un mapa interactivo de establecimientos cercanos al mar, que sirva como herramienta de apoyo para la prevención de riesgos. Así como las empresas clasifican sus posibles riesgos en la operación para mitigarlos, así mismo debería ser con las empresas turísticas.

Si queremos ser referentes en turismo a nivel internacional con el proyecto Surf City, será importante identificar, clasificar y ordenar toda la zona de interés turístico, destacando sus fortalezas y oportunidades, pero no olvidando sus debilidades y amenazas.

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