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Para progresar en El Salvador

Se ha hablado mucho de países que lograron la prosperidad como, por ejemplo, Singapur; ya que, le apostaron a un modelo educativo de calidad. Los salvadoreños nos hemos levantado de un conflicto armado y de catástrofes naturales. En esta ocasión incorporo aspectos que ayudarán a salir adelante en este 2022: 

  1. Se debe consumir lo que El Salvador produce, no es posible que sigamos consumiendo productos extranjeros, ejemplo, el café. Se debe tener una relación con países que traigan más inversiones. La diplomacia no implica solamente relaciones públicas. Si anhelamos salir del subdesarrollo, debe haber inversión extranjera.  
  2. Se observa en el mundo laboral muchos “call centers”. Eso es un aliciente para que la juventud pueda tener una oportunidad laboral. Lo ideal sería también tener empresas que le apunten a la tecnología; así como lo fue “Texas Instruments”, empresa estadounidense que estuvo afincada en la colonia Santa Lucía, Ilopango. 
  3. ¿Qué produce El Salvador? Todos sabemos que en el territorio no contamos con recursos minerales como en otros países. En las tertulias siempre sale alguien diciendo “lo mejor que tenemos es la mano de obra, la cual es bien aceptada en el extranjero”.  
  4. Se deben tener políticas públicas que logren desarrollarse en las alcaldías. Ponderar más a los municipios con más pobreza. El tener un mapa territorial y distribuir el erario servirá para que muchas comunidades salgan adelante. Con la pandemia aumentó más la pobreza. 
  5. No podemos acostumbrar a los salvadoreños a nacer y hacerse la idea que cuando estén jóvenes migrarán. Mientras más cultivemos la idea de terminar una carrera universitaria, se tendrá mayor desarrollo. 
  6. Si las plazas no logran cubrir a los solicitantes, entonces, se debe implementar incentivos para el emprendimiento. Como desarrollar diplomados y talleres; lo que hace falta es capital semilla para todos.  
  7. Las remesas aumentan cada año; por lo tanto, se debe estimular más a los que envían esa ayuda económica para que acá surjan más emprendimientos y, además, no se derroche ese dinero. 
  8. Se debe apoyar al pequeño agricultor. Cada año, el Gobierno contribuye proporcionando fertilizantes y semillas. Debe de haber más producción agrícola para no tener escasez de alimentos. 
  9. Las universidades deben contar con carreras que sean futuristas. La tecnología y otros aspectos modernos hacen que se tenga más Investigación y Desarrollo (I+D). En una capacitación del CONACYT aprendí que, también se debe incorporar otra “I” de Innovación. Se ha analizado, en muchas ocasiones que, las universidades deben estar al unísono con el Gobierno y la empresa privada. Se necesita más presupuesto para poder tener una educación de calidad. 
  10. Para erradicar la pobreza de algunas zonas del país y brindar fuentes de empleo, se debe descentralizar algunas empresas. Eso es la piedra angular para el desarrollo de sus habitantes; ejemplos: Empresas ADOC ubicada en Ateos, Sacacoyo; la empresa española Grupo Calvo, la cual se radicó en La Unión; Facalca Hiltex en Ahuachapán, entre otras. En conclusión, las empresas, no importando el tamaño, ayudan al desarrollo de las naciones.   
  11. Por último, necesitamos de una clase política responsable, con capacidad de afrontar los retos que agobian a los ciudadanos. Necesitamos de políticos probos, honrados, éticos y dispuestos a sacar adelante al Pulgarcito de América. 

La clave es planificar, invertir más en salud, educación y tener muchas plazas laborales. De todo lo anterior, surgen interrogantes: ¿Por qué muchas personas siguen migrando?, ¿por qué acrecienta cada año la deserción escolar?, ¿por qué no se aumenta más presupuesto al sistema educativo?, etc. Las expectativas para que avancemos está anclada en las decisiones que tome el presidente salvadoreño. Cada ciudadano analiza si vamos por el rumbo correcto o equivocado. 

Dicen que las palabras se las lleva el viento, ojalá que este artículo sea un aporte para los que deseamos un país diferente. En un nuevo año, todos calibramos la brújula para no cometer yerros. No nos rindamos y empujemos al unísono el barco llamado “¡El Salvador!”. 

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