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Raúl Velis Chávez

Raúl Velis Chávez

¿Para qué investigamos en El Salvador?

Las Ciencias Sociales son aquellos campos del conocimiento que tienen definido su objeto de estudio en dos niveles de reflexión académica: 1) El primero analiza la organización, estructura y características de las sociedades humanas; y 2) El segundo estudia el comportamiento, las características y la esencia de la persona como individuo y como ente social. En mi caso concreto, mi especialización me lleva a estudiar a la educación en tanto que es un fenómeno humano; por lo tanto, mis proyectos los abordo desde una perspectiva antropológica, es decir que puedo abarcar dos grandes áreas de las Ciencias Sociales: la Educación y la Antropología. Desde hace aproximadamente un año, vengo trabajando dentro del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI) de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), algunos proyectos que me han llevado a establecer comunicación con otros compañeros investigadores de otras grandes casas de estudio; he tenido el placer de comprobar que todos y cada uno de ellos poseen un enorme compromiso con la realidad social de nuestro país. 

En relación a lo anterior, Páramo (2013, pág. 29) afirma que: “La responsabilidad social en la investigación […] supone un compromiso con la población.” Compromiso que se puede ver reflejado en nuestros artículos académicos, nuestros informes y nuestros libros en donde, por compromiso ético con nuestra población, tratamos de describir, analizar y evaluar los diferentes problemas que aquejan a la realidad de nuestro país; llevando a cabo nuestra labor con base en nuestra experiencia y en los recursos que nuestras respectivas casas de estudio ponen a nuestra disposición para tales fines. Una de las características más importante de nuestra labor es que “el investigador socialmente responsable debe dar cuenta de la realidad social” (Páramo, 2013, pág. 30). Para reforzar este punto me permito parafrasear a Oscar Picardo, quien en su artículo “Los jinetes de la hermenéutica”, postula que el rol de la academia y de sus investigadores no está en el plano ni de la oposición ni del oficialismo, no debe tener intereses políticos partidarios; las universidades están llamadas a ser conciencia crítica de la sociedad y “poner el dedo en la llaga” señalando lo bueno, lo malo y lo feo, aunque esto no guste a la oposición o al oficialismo. 

Desde hace ya varios meses, el diputado Rodrigo Ayala del partido Nuevas Ideas ha venido expresando ciertas ideas muy preocupantes sobre el sentido y valor de las Ciencias Sociales. Siendo yo un educador con 10 años de experiencia y un investigador que desarrolla proyecto que buscan explicar fenómenos relacionados a las Ciencias de la Educación en el contexto salvadoreño, considero que sería una falta grave quedarme callado ante los comentarios del diputado, ya que intenta desacreditar la labor de los investigadores sociales salvadoreños. Dichas publicaciones me han obligado a escribir esta reflexión, sobre todo porque me resulta sumamente preocupante que un diputado de la nación vea con sobrado menosprecio a las Ciencias Sociales, y que aparentemente desconozca el verdadero sentido y valor que estas tienen para ayudarnos comprender la realidad de El Salvador. 

En un tweet publicado el 30 de abril del 2020 el diputado Ayala comentó: “No hay tinta ni papel suficiente para comprender la realidad de un país.” Aparentemente haciendo alusión a que sin importar cuántos ensayos, informes y otros escritos se generen para describir, evaluar y explicar los fenómenos sociales que ocurren en El Salvador, la academia y los intelectuales de este país no tenemos conocimientos veraces para poder comprender la realidad salvadoreña. El punto se remata con esta punzante acotación en el mismo tweet: “La realidad se toca, se acompaña, se comparte, se abraza. Quien no lo ha hecho, difícilmente llegará a comprenderla con solo escritos y opiniones ajenas”. Pareciera que el diputado, a pesar de contar con un grado de maestría obtenido en el extranjero, ha olvidado como se realiza una investigación en Ciencias Sociales. ¿Está sugiriendo el diputado que los investigadores no nos sumergimos en la realidad para llevar a cabo observaciones sistemáticas de los fenómenos que estudiamos? Personalmente lo que yo entiendo de este desafortunado tweet es que se está desvirtuando el trabajo de los que trabajamos en la investigación social en El Salvador. 

En otro tweet de tono muy parecido al anterior, publicado el día 6 de junio de 2022, el diputado Ayala afirmó: “Hasta la ciencia más compleja precisa de la realidad para comprobarse.” En esta primera parte del enunciado se pone de manifiesto que el concepto de ciencia que maneja el diputado parece estar bastante distanciado del concepto que los académicos tenemos en cuenta en nuestro contexto. El diccionario de la RAE establece que ciencia es el “conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.” De este concepto podemos extraer algunas de notas esenciales que pueden demostrarle al diputado lo erróneo de su postura: 

  • Primero: la ciencia obtiene y produce conocimiento extrayendo datos de la realidad, ya que la realidad es la única que puede ofrecernos insumos para comprender los fenómenos que deseamos estudiar como investigadores. 
  • Segundo: los datos que los investigadores obtenemos de la realidad pasan por un proceso de organización y análisis que permitirán la deducción y establecimiento de principios y leyes. No lo hacemos por imaginación o por gusto. 
  • Tercero: los principios y las leyes que la ciencia establece son comprobables mediante la experimentación, es decir llevando estos principios y leyes a otros contextos para medir su nivel de aplicación en escenarios con características similares a la realidad estudiada originalmente.  

Con estas ideas en mente, puedo afirmarle al diputado que no es cierto que la ciencia precisa de la realidad para comprobarse, la ciencia precisa de la realidad para obtener datos que nos permita estudiarla, analizarla, reflexionar sobre ella y comprenderla. 

El diputado Ayala continuó su planteamiento en este mismo tweet, asegurando que “lo que viven los salvadoreños se confronta día a día, se vive y se acompaña, no se comprende sólo con libros o escritos.” Constatando lo erróneo de este planteamiento me permito explicar lo siguiente: precisamente nuestros libros, escritos e informes han surgido de la confrontación y del acompañamiento que la metodología de nuestras investigaciones nos permite llevar a cabo en contextos sociales concretos, en la realidad social, para poder comprenderla y transformarla. ¿Es que acaso usted diputado no realizó una tesis para poder obtener su grado académico?, ¿es que acaso usted diputado no recuerda cómo se lleva a cabo el trabajo de campo en una investigación en ciencias sociales? 

Para finalizar su tweet, el diputado Ayala mencionó lo siguiente: “Descalificar a quien no ha leído un estudio pero lo vive en carne propia es irónico.” Supongo (y hago énfasis en el “supongo”) que en este último enunciado hay una referencia velada a los informes presentados por la Universidad Francisco Gavidia y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas sobre sus respectivos estudios que evaluaron los tres años de gobierno del presidente Bukele. 

Aunque sería preferible que la población conociera a fondo los resultados de estos estudios, comprendemos que debido a la falta de una cultura de lectura comprensiva y reflexión crítica de la cual adolecemos en El Salvador desde incluso antes del conflicto armado, no podemos exigirle esto al ciudadano común; pero usted diputado Ayala y sus demás compañeros, debido a la posición que ahora ocupan, si están obligados a conocer y comprender los resultados de todos los estudios e investigaciones que se realizan sobre la realidad salvadoreña. Si ustedes como servidores públicos se jactan de vivir y acompañar el día a día de los salvadoreños, quizá deberían darle la vuelta a su discurso y comenzar a leer los libros, informes y escritos que los académicos salvadoreños estamos generando, le aseguro que obtendría muchos insumos para legislar en favor de la gente que los apoya. 

Señor diputado Rodrigo Ayala, no podría terminar esta reflexión sin reafirmar el temor que tengo sobre sus creencias tan erradas sobre las Ciencias Sociales y su verdadera función en la comprensión de la compleja realidad de nuestro país: usted es un funcionario que tiene un nivel de responsabilidad alto en este gobierno; según el sitio web de la Asamblea Legislativa, usted es el Segundo Vicepresidente de dicho órgano del Estado, además usted forma parte de la Comisión de Cultura y Educación y de la comisión de Economía, por ende usted tiene la posibilidad de legislar sobre los aspectos educativos y culturales del país, incluidas las regulaciones de la carrera docente, ambos componentes muy importantes de esta ciencia social. Como miembro de la Comisión de Economía usted es uno de los responsables del estudio y análisis de la legislación relacionada con las actividades económicas de la población salvadoreña en todas sus ramas, otra ciencia social de suma importancia. Le insisto, un funcionario de su nivel no debería desestimar y/o tener desconfianza sobre las investigaciones que los académicos salvadoreños estamos generando. 

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