CENTRO SS 06

Pedro Julio Hernández: “Con o sin cuarentena saldremos a trabajar esta semana”

A más de cincuenta días en cuarentena domiciliar, el sector informal sostiene que ha sido la población más afectada por la pandemia, pasando de la incertidumbre a la desesperación por llevar alimento a sus hogares. Pedro Julio Hernández uno de los principales líderes de los vendedores informales y uno de los más influyentes en el centro capitalino. Cree que después de la emergencia el sector que él representa será olvidado como siempre. 

¿Fue beneficiado con el subsidio económico de los $300 dólares el sector que usted representa? 

Más o menos como el 95 % de la población. El tema de los $300 dólares fue una que se hizo con el gobierno donde participó el Ministerio del Trabajo, la Secretaría de Innovación y la Secretaría de Prensa. 

Han surgido algunas iniciativas para la reactivación económica, ¿Ha habido reuniones con el Ministerio de Economía en el sentido que los vendedores ambulantes sean beneficiados? 

Con el Ministerio de Economía hasta este momento no nos hemos reunido. Hemos oído hablar del tema de los apoyos financieros para el sector, pero nadie nos ha pregunto nada, nadie se ha reunido con nosotros y hasta este momento desconocemos cuál sería el mecanismo, los requisitos y cómo podríamos nosotras accesar a ese tipo de fondos.  

¿Cuál es el perfil de sus agremiados? 

La situación de la gente de nuestro sector es caótica. El 99 % de la gente que pertenece a nuestro sector es gente que vive de la subsistencia diaria de sus ventas. Incluso es gente que vive por la ayuda de otro compañero que le da parte de sus ventas para que las comercialice. Se imagina usted lo terrorífico y lo dramático que después de cincuenta y pico de días, no tener un ingreso fijo. Si bien en cierto que se dieron los 300 dólares, pero hay comunidades donde viven en donde no cae el agua potable y que tiene que comprar el barril de agua a cinco dólares, hay que mantener cinco hijos, su pareja etc etc. Es una cuestión bastante deprimente. 

 

¿Qué están haciendo ustedes como organización?    

Bueno, tratando de conseguir algunos apoyos a través de canastas y algunas cosas, que por cierto no ha habido la fluidez que esperábamos por parte de la municipalidad. 

 

¿Cuál es el estado de sus puestos de ventas? 

Nosotros hemos venido dando pasos en dirección a preparar el terreno para poder regresar lo más rápido posible. A que me refiero, hemos andado sanitizando, limpiando los puestos en la Calle Arce, la Rubén Darío, la segunda, quinta, sexta, séptima, novena y onceava. Hemos estado en una campaña permanente para preparar las condiciones para que nuestra gente regrese a sus oficios diarios. 

¿Eso significa que estarían en condiciones de volver?     

Bueno, nuestra gente nos menciona que a partir de esta semana si no vemos mayores prerrogativas para nuestro sector pues definitivamente con o sin cuarentena, la gente va a ver cómo se rebusca para ir a trabajar. No hay literalmente qué comer. 

Pero, el gobierno ya anunció una ayuda en víveres para esta semana, ¿no lo han tomado en consideración? 

Haber, lo que podemos afirmar es que con el tema de los $300 dólares hubo comunicación. Probablemente ese mismo listado servirá para la canasta solidaria. Hay un componente que esperamos que se discuta, que es el de incorporar a s personas en esta nueva etapa. 

¿De cuántas personas estamos hablando?     

En el centro de San Salvador somos alrededor de 35 mil vendedores, el 70 por ciento son mujeres y la gran mayoría son personas adultas y de la tercera edad, y hay otro sector de jóvenes. Nuestra organización maneja unas dos mil personas a nivel de San Salvador, y hay también varias organizaciones y aglutinada en la Coordinadora Nacional de Vendedores del que yo estoy al frente además de mi organización. 

El gobierno ha dicho que el futuro será difícil, ¿cuál es su apreciación? 

La situación que se nos viene claro que será difícil, y va haber una invasión de nuevos vendedores, pero también habrá menos compradores. Vamos a tener que adecuarnos a las nuevas circunstancias. ¿Cómo vamos a mantener el distanciamiento social si el sector de nosotros se ha caracterizado por ser de los que más cerca están? Es algo que ya estamos abordado. 

Como experiencia positiva del COVID-19, se ha sugerido que el sector informal podría formalizarse. ¿Estarían en la disposición de ingresar a este nivel comercial?   

El gobierno nos mira como una masa tributaria. Nosotros no le tenemos miedo al tránsito de la llamada informalidad a la formalidad. Pero se tiene que hablar primero de la seguridad social, pensionada y como tema medular la seguridad laboral.  

El gobierno mira el tránsito de forma sencilla; abrir una ventanilla para que pueda llegar yo con mi DUI y rápidamente le digan que a partir de ya usted es contribuyente. Nosotros no lo miramos así. Tendríamos que conocer los programas de seguridad social, previsional, tema de seguro social.  

Nos van a dar garantías que por no por ideologías políticas un alcalde no vaya a quitar los lugares de trabajo. No es sencillo. Nosotros estamos listos, pero no hay que discutirlo de una manera simplista. Se lo repito; a nosotros nos miran más que con ojos de una masa tributaria, y no en función social.   

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