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Óscar Picardo

Óscar Picardo

Política Contumelia Disorder

Según la OMS, la definición de enfermedad es la de “Alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible”. 

El término enfermedad viene del latín infirmitas, que significa literalmente «falto de firmeza». La salud y la enfermedad son parte integral de la vida, del proceso biológico y de las interacciones medio ambientales y sociales. Generalmente, se entiende a la enfermedad como la pérdida de la salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración estructural o funcional de un órgano a cualquier nivel. Toda enfermedad tiene una etiología, es decir causas; sea viral, bacteriana, por razones hereditarias o simplemente ocasionada por un hecho fortuito, ambiental o accidente. 

Dentro de la amplia clasificación de patologías que afectan la salud, encontramos las denominadas «trastorno de salud mental», se refieren a una amplia gama de afecciones que afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento. 

Algunas de las enfermedades psiquiátricas más conocidas son: ansiedad, depresión, trastorno de oposición desafiante, trastorno de la conducta, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno bipolar, esquizofrenia; y actualmente se está identificando una nueva patología…   

La “Politica Contumelia Disorder” parece ser una enfermedad o trastorno psiquiátrico o psicológico, muy contagioso y transmisible, cuya etiología está asociada a una alteración conductual, y sus principales síntomas son: el insulto, el odio y la división. Se ha descartado que aparezca por aspectos traumáticos, su desarrollo es más de índole hereditaria y bioquímica… 

El desencadenamiento de la “contumelia” se caracteriza por un incremento de la frecuencia cardiaca y la tensión arterial sistólica; esta emoción también produce un aumento de los niveles de testosterona, a la vez que disminuye los de cortisol. Por su parte, el cerebro muestra una mayor alteración del hemisferio izquierdo… y estando en este estado emocional psicótico, comienza a injuriar, insultar, difamar. 

Una severa inmunodeficiencia educativa y cultural parece estar a la base de esta enfermedad; en efecto, los bajos niveles de ciudadanía incrementan la respuesta del fanatismo y aparecen las manifestaciones beligerantes. El dinamismo de contagio es acelerado por respuestas planificadas o reacciones de ciertos vectores, catalogados como “líderes políticos”, “influencers”, “políticos reciclados o convertidos”, quienes, a través de tweets, videos de YouTube y otros medios digitales, afectan a los pacientes. 

La patogenia de esta enfermedad, como la descripción del complejo proceso fisiopatológico que se desarrolla a partir de los efectos desencadenados, comienza con ciertas ideas delirantes, ocurrentes y recurrentes: a) Creencias megalómanas o mesiánicas; b) buscar culpables a los problemas, incomprensiones e incapacidades del presente; c) comportamientos sectarios; d) negación de la evidencia; e) creencias imaginativas; y f) satisfacción vicariante (proyectarse en el otro). 

Dentro de la clasificación de enfermedades clásica – leve, aguda, crónica y severa- la “Politica Contumelia Disorder” es severa –por lo agudo- y crónica –por su duración-, ya que altera todas las capacidades cognoscitivas y emocionales, idiotizando así al paciente y generando conductas o respuestas mecánicas con limitado razonamiento y escasa empatía emocional.  

Dado el nivel de expansión, la enfermedad se ha hecho estacionaria, con pronóstico endémico, es decir, un alto porcentaje de la población la padece, es altamente contagiosa y por un tiempo indefinido (5 a 10 años). En el cuadro clínico se observa lo siguiente: los pacientes repiten o replican mensajes, sin entender o comprender su significado, creando redes de información y a la vez desarrollan un sesgo de confirmación autoinmune.  

Desde el punto de vista farmacológico e inmunológico, no se conoce ningún antipsicótico o ansiolítico que pueda dar respuesta, y por el momento tampoco  hay vacuna; no obstante, según el diagnóstico, como respuesta cognitiva ante el planteo de la situación del paciente, es básicamente un fanatismo ideológico-político, de tal modo que esta enfermedad entra en el campo de la psiquiatría, y su tratamiento implica lectura, educación y psicoterapia, aspecto complejo cuando se analiza la situación masiva.  

En un estudio de cohorte de esta enfermedad, se han identificado pacientes con diversas etiologías asociadas: a) por frustración o desencanto (55%); b) por conveniencia (11%); c) por moda (8%); d) por miedo (7%); e) por dinero o negocios (3%); f) por ignorancia (2%); g) causas desconocidas (14%). 

El Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (conocido por las siglas DSM) trabaja en su sexta educación y espera integrar el “Politica Contumelia Disorder” como una nueva enfermedad. Actualmente algunos especialistas en psicometría diseñan baterías de test para medir su intensidad y mejorar la clasificación. 

Cuidado y no se contagie… cuando identifique a un paciente enfermo mantenga la distancia dialógica y no intente convencerlo. Déjelo insultar y odiar, no responda. Estas enfermedades se suelen curar con el tiempo…   

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor.

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