Este año el Ministerio de Educación (MINED) espera que, aproximadamente, 73,000 alumnos de bachillerato realicen la prueba AVANZO ordinaria este 15 y 16 de noviembre, y, según un boletín oficial colgado en internet, “podrán desarrollarla desde su casa u otro sitio del cual tengan conexión en internet”. 

El año pasado, tal como indican las cifras oficiales, fueron 70,516 escolares los que rindieron este examen. 

El documento indica que para cumplir con la prueba, que es obligatoria para graduarse de bachillerato, los escolares deberán ingresar a la plataforma del Sistema Nacional de Evaluaciones, utilizando una laptop, tableta o celular. 

Como en años anteriores la jornada comenzará a las 8:00 a.m. y se extenderá hasta las 12:30 p.m. El primer día evaluarán las asignaturas de Matemática, Estudios Sociales y Cívica, el segundo día harán lo propio con Ciencias Naturales, Lenguaje y Literatura.  

De acuerdo con lo plasmado en el documento informativo los escolares de Modalidades Flexibles cumplirán este requisito el 18 y 19 de noviembre. Los resultados estarán disponibles en los correos de los estudiantes el 11 de diciembre.  La prueba extraordinaria, para quienes por motivo de fuerza mayor no la realicen, será el 15 de diciembre. 

Desde cualquier lugar con internet 

Profesores del sector público consultados al respecto, dos de los cuales pidieron ser citados bajo anonimato, explicaron que, en algunos casos, a las autoridades de los centros educativos les han pedido que valoren si los estudiantes hacen la prueba fuera o dentro de la institución y hasta el cierre de la semana pasada no habían recibido ninguna nueva indicación. 

Mientras, un docente que dirige un colegio capitalino expresó que en el sector educativo privado se han inclinado porque los alumnos lleguen a hacerla dentro de las instalaciones, siempre virtual. 

La profesora Idalia Zúñiga, quien accedió a hablar en su calidad de secretaria general del Frente Magisterial, sostuvo que al inicio de año les habían dicho que iba a ser presencial, incluso a algunos directores les pidieron un listado de maestros que iban servir de aplicadores, pero a la fecha no los llamaron a ninguna capacitación. 

Zúñiga, quien labora en un instituto público, afirma que ahora les han dicho que los futuros bachilleres harán la prueba virtual desde casa, porque los centros escolares no tienen internet.  “Ahorita a algunas escuelas que teníamos internet ya nos lo quitaron, que lo pagaba el Ministerio de Educación, que era como 20 Gigas una cuestión así», explica. 

La educadora señala que la promesa de dotar a los centros educativos públicos de conectividad no se haya concretado: “Ya tenemos dos años con esto de que dicen que van a instalar el internet en la totalidad de los centros escolares, en algunas escuelas han metido cable, pero no lo conectan”.  

El MINED, en un mensaje que colgó en la red social X (antes Twitter) el pasado 27 de octubre, aludiendo a la compra de servicios con Google Workspace for Education Plus aseveró que :“¡Nuestro proceso de digitalización continúa avanzando a paso firme! Ahora, las nuevas tecnologías son un pilar fundamental para un desarrollo académico exitoso. Por eso, estamos promoviendo nuevas formas de aprender y enseñar con herramientas digitales”. 

El gobierno, de forma previa, también ha destacado como el programa Conectando El Salvador está apoyándose en Internet Starlink para ampliar el acceso a internet, incluso recién promocionó la instalación del mismo en 20 plazas y parques a nivel nacional. 

La maestra recuerda que para las pruebas de conocimientos que semanas atrás aplicaron a los estudiantes de tercer grado hasta tercer ciclo, las indicaciones fueron que las hicieran en las escuelas, pero en ese caso los escolares tenían que llevar un paquete de internet para que se lo pasaran a la laptop. “Algunas escuelas lo que hicieron para no poner en doble gasto a los padres de familia es que lo hicieran desde su casa, pero las indicaciones del ministerio fueron que los niños tenían que estar en las escuelas siempre y cuando los padres de familia los mandaran con sus paquetes de saldo”, recuerda.   

Los pro y contras de hacerla fuera de la escuela 

Los profesores citan algunas ventajas y desventajas de que la prueba se haga tal como ha previsto la actual gestión ministerial.  El profesor Tomás, como llamaremos al director de un instituto público en La Libertad, quien pidió anonimato, considera que el aplicar la prueba estandarizada de forma virtual la vuelve más inclusiva, porque, por lo menos en su caso, han observado que los estudiantes le han perdido el miedo, además, la cantidad de los que se someten a ella ha incrementado con respecto a otros años; incluso enuncia que salen mejor evaluados.  

No obstante, reconoce que “lo riguroso académicamente ha disminuido”, se ha bajado el nivel de exploración de contenidos y enfocado más lo emocional de los jóvenes”. 

El profesor Daniel Rodríguez, secretario general del SIMEDUCO, sostiene que el tema AVANZO es complicado, porque a su criterio el que los estudiantes hagan la prueba en línea, desde otro sitio y sin supervisión de un maestro de alguna manera permite que los resultados que estos tengan no reflejen lo que realmente han aprendido en las aulas, porque a la hora de responder tienen margen para consultar otros sitios en línea, recibir asesoría o ser sustituidos por otra persona. 

Rodríguez no descarta que el MINED busque “hinchar los resultados” en el sentido de que los estudiantes salgan bien evaluados, pero considera que esta no es la manera. “El nivel que tiene la prueba AVANZO no es el mismo nivel de exigencia que tenía la PAES, ha bajado por este tipo de situaciones. Está bien que se haga en línea, pero debería hacerse en los centros escolares, pero como (estos) no tienen internet la hacen en casa”, advierte. 

El doctor Óscar Picardo, especialista Educativo que dirige el Instituto de Ciencia Tecnología e Innovación (ICTI), de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), reflexiona que “una prueba estandarizada tiene que ser confiable y válida, y dadas las condiciones de esta prueba no se reúne ninguna de las dos características, porque no hay controles de calidad. Yo no me fiaría de los resultados definitivamente”. 

Picardo expone que la PAES aplicada por 23 años tuvo sus fallas, al menos siempre evidenció una realidad, que estábamos estancados en materia educativa. El problema fue que nunca se usaron los resultados para mejorar. Con AVANZO lo que ocurre es que no se tendrá un diagnóstico certero. “Ahorita ni siquiera tenemos un análisis situacional y lo peor es que los resultados pueden ser engañosos, porque pueden decir mejoramos, pero por las condiciones y el contexto de cómo se está haciendo la prueba, entonces eso es más peligroso todavía”, precisa el especialista. 

Un educador que labora en un centro educativo privado de San Salvador expresó que hasta donde conoce les han dado instrucciones para que en cada institución educativa se pueda instalar un protocolo de aplicación de la prueba virtual, pero en sus instalaciones. 

Con anterioridad la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES) ha propuesto que esta evaluación estandarizada se vuelva a realizar de forma impresa y presencial, porque consideran que el resultado es más transparente y objetivo; sin embargo, su propuesta no ha tenido eco. 

En varias ocasiones representantes de la ACPES han externado que técnicamente es mejor hacerla como ellos proponen, porque la experiencia les ha enseñado que de forma virtual no se tiene los controles tecnológicos que garanticen que los resultados están apegados a la realidad del aprendizaje de los alumnos. 

“Obviamente quien la diseña y aplica habla maravillas de la prueba, pero ya en el campo cuando uno está ahí manejándola, aplicándola ya en la realidad es otro rollo, ahí es otro el cuento”, ha enfatizado por su parte el docente del sector privado. 

Sin embargo, el educador advierte que si los resultados que los jóvenes han obtenido en AVANZO estos últimos años van a ser usados para llevar a cabo una reforma curricular sería de mucha preocupación que se esté haciendo sin corregir vacíos, pero caso contrario no habría por qué afligirse; aunque en ese sentido reconoce que la prueba ni la inversión que anualmente se hace en ella tampoco tendría sentido. 

Impactos de los vacíos en la prueba 

Sin embargo, Óscar Picardo sostiene que, si los resultados de la prueba se vuelven engañosos y el país no se cuenta con una fotografía real de la situación de la educación, de su eficacia, es algo muy peligroso. 

Según indica esto en lo sucesivo podría traducirse en que el país dejará de ser competitivo, se perderá productividad, habrá menos inversión extranjera. 

“Yo antes creía que no era negligencia, que era fortuito, pero ahora estoy comenzando a creer que a la clase política no le interesa mejorar la educación, porque si mejora la educación mejora la criticidad, el pensamiento crítico, y a esta clase política no le interesa (eso), prueba está que los últimos cuatro presidentes que hemos tenido ni siquiera título universitario han tenido, ni les ha hecho falta», puntualizó.  

Frente a este panorama Picardo, como académico y ciudadano, afirma sentir un poco de desesperanza en el futuro de los jóvenes y del país. 

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