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Iris Palma

Iris Palma

Reflexiones del índice de Gobierno Electrónico 2020

Una de las cosas innegables del gobierno electrónico es que es visible. Las estrategias de gobierno electrónico no tienen realmente su éxito en identificarlas, enlistarlas y conocerlas, sino, más bien, en ponerlas en práctica; porque el gobierno electrónico es así, es práctico, es de impacto de cortísimo plazo, es inclusivo y tiene una validez exponencial como un proceso constante, sistemático y bien pensado hacia dentro y fuera del gobierno.

Dado su sentido práctico, el gobierno electrónico no virtualiza la ineficiencia, no es un atajo o una dádiva del gobierno. La Carta Internacional de Gobierno Electrónico lo define como el “uso de las TIC en los órganos de la administración para mejorar la información y los servicios ofrecidos a los ciudadanos, orientar la eficacia y eficiencia de la gestión pública e incrementar sustantivamente la transparencia del sector público y la participación de los ciudadanos”.

El gobierno electrónico transforma la cadena de valor de los servicios públicos a través de la tecnología, generando transformaciones que incrementan el acceso y disponibilidad de información, gestión e interacción entre el gobierno y los ciudadanos; aplicable tanto para el ámbito nacional como municipal. Para incrementar la participación ciudadana, la colaboración y transparencia que promulga el paradigma del gobierno abierto, es indispensable tener una plataforma sostenible de gobierno electrónico, y, con esto, no estoy hablando solo de herramientas, sino más de visión.

Esto es lo que se analiza en el Índice de Desarrollo del Gobierno Electrónico, medido por la UNPAN/ONU desde el 2001 y, que desde el 2003, registra los avance en materia de la madurez del gobierno electrónico en El Salvador , considerando principalmente 3 dimensiones: capital humano, infraestructura y servicios en línea (más una dimensión paralela de e-participación). Hace unas semanas, la nueva edición del Reporte de Gobierno Electrónico de las Naciones Unidas develó cuatro realidades que acentúan más lo que hemos venido diciendo: necesitamos acción de impacto en el gobierno electrónico:
1. La pandemia de la covid-19, los retos del desarrollo sostenible y los datos están poniendo la vara más alta para repensar las prioridades del gobierno electrónico.
2. El gobierno electrónico y el gobierno digital conviven y hacen más importante la utilización inteligente y acertada de tecnología en la gestión pública.
3. La visión, mentalidad, capacidad y fortaleza del entorno del gobierno electrónico no se puede dejar al azar, requiere más allá de buenas intenciones: conocimiento, planeación y marcos legales robustos.
4. La transformación digital gubernamental no es lineal, es coherente.

No es casualidad que Dinamarca, Corea del Sur, Estonia, Finlandia y Australia estén posicionados en los primeros cinco lugares de la medición de gobierno electrónico 2020; en particular, que Corea del Sur sea el líder global en la provisión de servicios en línea, así como tampoco es casualidad que Uruguay lidere el ranking en América Latina y que por primera vez Costa Rica esté posicionado dentro del grupo de países con los más altos niveles de desarrollo de gobierno electrónico. Esto se llama visión; y no es que todo lo que estos países hagan sea perfecto o siempre certero, al contrario, es que estos países pasan del discurso a la acción.

Mientras en El Salvador esperamos la acción sobre un portal de gobierno electrónico, la implementación de la unidad raíz de firma electrónica, la automatización de trámites públicos, pago en línea, identidad digital, plataforma de interoperabilidad, infraestructura y seguridad digital (más que el discurso que ya leímos varias veces y que por cierto es similar durante los últimos cuatro años), debemos ver lo positivo: estamos frente a diversas expresiones para atender a las tecnologías como un habilitantes para el desarrollo del país.

Por ejemplo, en la publicación “Desarrollo digital: leyes modernas, agenda digital y visión de país” de FUSADES, se ponen en manifiesto el análisis holístico que requiere el gobierno electrónico, el cual pasa de herramientas y políticas a leyes e institucionalidad, un esfuerzo que aportó a la constante conversación sobre el futuro del país: no vamos a avanzar sin llevar al desarrollo digital como un pilar.

Sin planeación, no iremos a ningún lado en gobierno electrónico.

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