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Jeser Candray

Jeser Candray

Sobre el informe PISA: más preguntas que respuestas

En la mañana y la madrugada del pasado 5 de diciembre se dieron a conocer los resultados de la prueba estandarizada PISA, aplicada en septiembre de 2022 en El Salvador. La decisión de participar en esta prueba, tomada en la gestión Canjura (durante el gobierno de Salvador Sánchez Cerén) es una buena decisión porque puede ofrecernos algunos insumos para entender a nuestros estudiantes, la calidad de nuestros servicios educativos y trazar líneas para mejora.

De ella, los principales periódicos hicieron eco, como no, de los macrodatos que arrojó. Sabemos que El Salvador obtuvo 343, 365 y 373 puntos en Matemática, Lectura y Ciencia, respectivamente; esto supone que El Salvador es el que peor resultado a nivel centroamericano y solo arriba de República Dominicana, Paraguay y Camboya. Una lectura interna de los resultados de PISA también nos arrojó que los niños tuvieron un “mejor” desempeño en matemática (menos malo, mejor dicho) que las niñas y lo viceversa en lectura.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los resultados obtenidos colocan a El Salvador en el  Nivel 1 (de 335 a 407 puntos); la escala inicial de la base de desempeño que mide la prueba. En ese nivel están los alumnos que sólo pueden ubicar un fragmento de información, identificar el tema principal de un texto y establecer una conexión sencilla con el conocimiento cotidiano.

Ahora bien, luego de una semana de dados a conocer estos resultados y de ser motivo de portadas en la mayoría de los países, yo habría esperado una respuesta del MINED ante tal descalabro. Sin embargo, para un gobierno que es especialista en publicitar, y muy bien, todo lo que hace, no me fue fácil encontrar alguna referencia a estos resultados, en sitos webs de gobierno, en Diario “El Salvador”, en Noticiero “El Salvador” o en las mismas redes sociales del MINED, a menos que la campaña #TransformandoLaEducación, que hace el ministerio, se entienda como una respuesta a estos resultados. Oficialmente no hay una postura delante de estos resultados.

Y, creo, que allí está la clave, ¿qué explicaciones podríamos obtener de Plan Maestro a estos resultados? Francamente, muy pocas formas hay para defender algo indefendible, pero, antes que nada, creo que es importante tomar en cuenta algo antes de dar una lectura de estos resultados. Esta es la primera ocasión que el país participa en la prueba PISA, por lo que existe mucho espacio para aprender y conocer de la misma. Siendo bondadosos, alguien podría decir que se “pagó la novatada” al participar en esta prueba.

Un segundo punto para tener en cuenta es que, los resultados de El Salvador fueron malísimos, pero en un contexto donde a nivel internacional todos los países vieron sus resultados desplomarse. Esto debido a que la prueba se da en el contexto de la pandemia del Covid 19, que dejó a millones de estudiantes con varios años fuera del aula, con clases reducidas y con secuelas económicas, familiares y de salud aun no dimensionadas. Este punto es totalmente necesario para entender los resultados y sin duda es una variable a la hora de comprenderlos.

Y un tercer punto a considerar es que, si bien es importante hacer estas pruebas y que pueden darnos datos importantes sobre como direccionar las políticas educativas, las pruebas estandarizadas, como PISA, son solo eso, una prueba más que debe ser leída no de forma aislada, sino dentro de los contextos sociales, políticos y económicos en que se genera y abocando a los actores internos y externos que se inscriben en el acto educativo. En otras palabras, lo que quiero decir es que la educación salvadoreña va mal, no porque PISA hoy nos dijo que estamos mal, sino que es un indicador más que viene a ratificar lo que se viene hablando desde hace tiempo y que los slogans, computadoras, publicidad o promesas de campañas no pueden ocultar.

Dejando de ser abogado del diablo, también hay que hacer unas preguntas, aunque sepamos que no se tendrán respuestas. Primero, en lo macro, ¿cómo se puede entender que estos resultados que ubican a El Salvador entre los países con peor rendimiento en el PISA en comparación con los resultados que Avanzo ha venido arrojando estos años? No cabe duda de que una prueba de este tipo ha dejado mal parada a Avanzo, estos datos ratifican la inutilidad de los resultados de Avanzo, que como se vienen diciendo desde hace años no tienen la mejor credibilidad y que su diseño no fue para medir el sistema educativo ni la calidad de la educación, sino mas bien que fue diseñada para otros objetivos.

Otra pregunta, ¿cómo se leen estos resultados de la prueba PISA en función de la crisis educativa generada por la Covid 19? Aquí el gobierno no tiene salida, porque desde el inicio de la pandemia nos viene diciendo que “las cifras indican que la estrategia de educación multimodal ha sido un éxito”, como mencionaba la ex ministra de Educación Carla Hananía, es decir, el MINED no puede justificar que los resultados de PISA se deben a la pandemia, si se ha instalado un relato que la educación avanza, que la estrategia de enseñanza del MINED funcionó durante la pandemia. Reconocer que los malos resultados se deben a la pandemia es negarse a sí mismos.

Por último, una prueba estandarizada si se aplica solo por aplicar es inútil y no debería ser tomada en cuenta. Lo importante de estos resultados es saber qué se hará con estos datos, ¿qué opinión tiene el MINED que luego de más de cinco años de la estrategia ESMATE se obtengan estos resultados desastrosos en matemática?, ¿será que los estudiarán?, ¿servirán de autocrítica? Tengo mis dudas, pero en una próxima nota se discutirán los resultados de matemática con más calma; por otro lado, ¿qué pueden decir los gremios y sindicados de profesores?, ¿la dignificación docente solo pasa por las demandas de aumentos salariales?, en fin, la pregunta principal es: ¿qué se hará en Plan Maestro con estos resultados? Si tomamos como parámetro al silencio de estos días, podemos pensar que…

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