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Óscar Luna / Raúl Benítez

Óscar Luna / Raúl Benítez

Tatiana Marroquín: “La política económica no es un juego, mucho menos uno en el que se deba actuar bajo trampas con motivaciones netamente revanchistas”

Esta es la primera de una serie de entrevistas realizadas con el propósito de tener una previsión de lo que les espera a las personas salvadoreñas este 2021 en materia económica. La primera entrevistada es la economista Tatiana Marroquín columnista de Alharaca y El Faro.   

¿Qué es lo mejor que podría pasar en materia económica este 2021?  

Que las personas que toman decisiones de política económica (incluida la fiscal) lo hicieran desde la responsabilidad de su cargo, de la mano del conocimiento y de la verdad y el interés por beneficiar a las mayorías y no desde motivaciones netamente electoreras o de revanchismo político. Estas últimas motivaciones fueron las que dominaron todas las acciones económicas del Estado el 2020 y que traerán consecuencias negativas a la gente más vulnerable a la pobreza y la marginación.   

¿Estamos en una recesión económica? 

Sí. Técnicamente un decrecimiento de la actividad económica (medido normalmente por el PIB) por alrededor de seis meses, es considerado una recesión económica. De acuerdo a información del Banco Central de Reserva de El Salvador, el PIB ha tenido tasas de crecimiento negativas (-19.8% y -10.24%) en el trimestre II y III del 2020. Socialmente, es palpable que la actividad económica y la situación laboral y de ingresos de la población se ha visto deteriorada.  

¿Hay posibilidades de un “corralito” en El Salvador?  

Es importante que tengamos claridad de que siempre hay posibilidades de todo, para bien y para mal, ninguna crisis económica o financiera es improbable, por eso es tan importante que el gobierno se tome con seriedad las acciones que toma diariamente en esta materia. El corralito es la restricción de los ahorros que la gente tiene en bancos (no poder utilizar libremente sus ahorros) por problemas de liquidez del sistema financiero. Considero que aún se está a tiempo de no volver inminente una crisis de este tipo, pero las modificaciones que está haciendo el ejecutivo en la regulación financiera, de colchones de liquidez, medidas antilavado de dinero y de riesgo crediticio al permitir que los bancos compren tanta deuda estatal de corto plazo, están aumentando aceleradamente el riesgo de una crisis financiera que puede incluir la necesidad de restringir ahorros.  

Si tengo ahorros en el banco, ¿debería sacarlos?  

No, al menos no por tener miedo a un corralito. Una alarma prematura en la población acerca de la seguridad de sus ahorros puede causar una crisis de liquidez y terminar haciendo más mal a la población. Lo que debemos exigir es que el gobierno sea más responsable frente al uso del dinero público y las medidas de regulación del sistema financiero. Si continúan actuando desde el hígado y el desconocimiento, pondrán en más peligro el ahorro de la gente y el futuro financiero del Estado. 

Como ciudadanos, ¿podemos hacer algo para paliar la crisis económica?  

Sí. Ya vienen las elecciones, votar por personas con una visión clara y que les importe el futuro económico del país y no por personas que solo sienten fervor por el poder y los privilegios del cargo es algo elemental. Claro que la población puede hacer pequeños cambios en su día a día para cambiar levemente su situación económica, pero ningún esfuerzo individual será comparable con el poder de una política económica desde el Estado y el colectivo. Por el momento, una acción que considero puede equilibrar levemente las arbitrariedades y carencias de la política económica del gobierno está en las formas de consumo. Consumir pensando en fortalecer la comunidad y las distintas iniciativas de sobrevivencia que han surgido desde la población por el desempleo: consumir de emprendimientos que ayudan a la sobrevivencia de las familias de forma directa.  

¿Qué debería hacer el gobierno en materia económica este 2021?  

Cambiar su gabinete económico totalmente, las personas al frente de los ministerios han demostrado ser profesionales poco capacitados técnicamente, éticamente cuestionables y políticamente perversos o manipulables. Pero ningún gabinete podrá actuar sin una conducción adecuada y, ante el pesar de no ver posibilidad de cambios en la actitud del presidente, al menos tener un programa de gobierno que defina líneas de política económica y fiscal para el quinquenio podría dar alguna certidumbre de que no nos dirigimos de forma acelerada a un despeñadero. De forma específica como mínimo deberían obedecer la Ley de Responsabilidad Fiscal y plantear los nuevos parámetros de ordenamiento de las finanzas públicas, fortalecer el sistema de protección social con programas que alivien el aumento de la pobreza y desempleo.  

Se habla que el GOES tiene un «As» bajo la manga, ¿cuál cree que es?  

No he escuchado nada al respecto, normalmente el ejecutivo llama “as bajo la manga” a improvisaciones. Pero lo que sí puedo afirmar es que la política económica no es un juego, mucho menos uno en el que se deba actuar bajo trampas con motivaciones netamente revanchistas. Creo que después de las elecciones el gobierno tendrá que tomar decisiones fuertes de política fiscal (aumento de impuestos o recorte de gastos), me preocupa mucho que estas decisiones se tomen desde las ansias de poder, arranques emocionales del presidente o shows publicitarios. Esas decisiones afectaran la vida de la población salvadoreña por muchas generaciones y espero y batallaré por que se hagan con la seriedad debida. 

¿Debería el GOES hacer una reforma de pensiones? ¿Cuál?  

La sociedad salvadoreña, en su conjunto y pluralidad, debería estar discutiendo una reforma de pensiones y una reforma fiscal; por supuesto, de la mano del Estado y sus distintos órganos: ejecutivo, legislativo y judicial. No esconderé mi miedo a que el ejecutivo reforme el sistema de pensiones a su conveniencia y de la forma irresponsable en que ha manejado las finanzas públicas hasta hoy. Por lo cual, cualquier reforma debe ser acompañada por una reforma integral a las finanzas públicas y una amplia discusión técnica, política y social. Yo considero que uno de los problemas de fondo de las pensiones es el sistema de capitalización individual, por lo cual, yo apelo a un sistema solidario, universal (no solo para asalariados) y en el que las personas trabajadoras tengan amplio poder de decisión desde intereses colectivos (propiedad pública con amplia participación de la clase trabajadora). 

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