ambiente enrarecido
Óscar Picardo

Óscar Picardo

Un ambiente enrarecido…

Estamos en plena campaña electoral para las elecciones de presidente y Diputados para la Asamblea Legislativa en un ambiente enrarecido pautado por: la reelección, el régimen de excepción, la reorganización territorial reduciendo los municipios de 262 a 44, el cambio de fórmula para la elección de diputados (de cocientes y residuos por D´Hondt) y las reformas para masificar la votación de los salvadoreños en el exterior.

No se percibe un ambiente cívico de campaña electoral ni las malas costumbres de pinta y pega; no hay debates, ni mítines, pocas vallas publicitarias, pocas encuestas, y limitadas propuestas políticas en TV, radio, prensa escrita y redes sociales.

Son unas elecciones marcadas por el miedo y la apatía, y un paisaje desértico que se debate entre la hegemonía del oficialismo y la crisis de los partidos opositores.

En el haber preelectoral tenemos acciones simbólicas: las cadenas del presidente, Miss Universo, la inauguración de la Biblioteca Nacional y la destrucción del monumento a la reconciliación. Todo es parte de la nueva historia del país.

Estamos a menos de un mes del evento electoral y parece que impera un determinismo extraño: Sucederá lo que ya sabemos… no hay otras probabilidades. Aunque la rumorología propone escenarios poco realistas de desgaste político y descontentos socio económicos por el costo de la vida o un temor a opinar que se revelará en las elecciones; pero todo es un espejismo frente a un fenómeno de culto bien instalado.

Los anárquicos al régimen son contados con los dedos de dos manos; se trata de posturas muy individuales sin mayor institucionalidad; el 90% de las fuerzas políticas y sociales están alineadas al régimen oficialista o con miedo. Es una especie de atmósfera política instalada desde los aparatos de comunicación y redes sociales.  

La oposición está sin recursos y es semiológicamente asimétrica…; ninguna de las fórmulas que quedaron después del pleito de egos compite con el candidato oficial; los partidos ni siquiera se pusieron a pensar en la caracterización del oponente y son responsables de un alto porcentaje de la derrota que se les viene encima.

El oficialismo es sólo y únicamente la figura del presidente; un paraguas ideológico que cubre y encubre todo, inclusive los evidentes casos de corrupción que se exponen en los medios de investigación periodística. Ningún candidato a Diputado o alcalde vale algo por sí solo desde el punto de vista político, son piezas útiles y cajas de resonancia sustituibles, reutilizables y descartables. Con limitadísima autoestima…

El sector empresarial, motor de la economía, ahora no está preocupado -como en el pasado- por los riesgos democráticos y su impacto en el mercado…; la mayoría están haciendo dinero en una economía dinámica sin competencia de la inversión extranjera. Menudos patriotas…; otros están en el anonimato o en la clandestinidad, sin visibilidad pública o con miedo.

Es importante reconocer que el país ha cambiado; se ha minimizado el riesgo de los homicidios, de las pandillas y de la extorsión, a la mínima expresión. Esto lo agradece y aplaude la población y los empresarios, todos los sectores. Aunque los efectos colaterales y su metodología son un punto sin resolver y muy lamentable.

Algunos plantean el “Quid Pro Quo” del fenómeno de las pandillas por el régimen de excepción y su militarismo; aquí el punto central es la falta de certeza jurídica y el clima de venganza. Lo cierto es que somos el país más seguro del hemisferio, pero a la vez no lo somos; vivimos una paradoja, un espejismo, algo difícil de vender y justificar.

Aparentemente los salvadoreños residentes en el exterior, la gran mayoría se han encontrado con un país distinto y ahora están invirtiendo y planificando retornos parciales. Llega más dinero, pero ellos aun no se han decidido a retornar plenamente. Han dado el beneficio de la duda en base a propaganda y testimonios de sus familiares. 

Han aparecido una buena cantidad de micro-inversores y tokenizadores, gringos, europeos y asiáticos, vinculados al mundo del surf, del turismo y de la aventura tropical. Generando una atmósfera superficial de inversión extranjera. Tanto en la vida real como en las redes sociales estos zarcos y cheles son como un símbolo buen augurio.

El comercio se ve potente, la industria de la construcción pujante; cada vez vemos más y mejores vehículos de lujo en la calle; los precios de los Airbnb más elevados que en el Mediterráneo; restaurantes y centros comerciales llenos; conciertos a cada rato y con llenos total; el per cápita de un tiempo de comida oscila entre US$ 15 y 30. No sabemos si este rebalse viene de remesas, del lavado o de la corrupción, porque los salarios están estáticos. Algo sucede…

Aún no hay milagro o despegue económico ni el bitcoin llega a los US$ 100,000, así como estamos en el sótano de la educación con las pruebas PISA, también seguimos en el sótano económico del crecimiento económico centroamericano. La correlación es obvia y evidente, pero esto no es importante desde el punto de vista electoral y con algunas puestas en escena todo se puede arreglar.

En síntesis, vivimos un clima político, económico y social enrarecido. En este contexto, les compartimos los datos de la VI encuesta de Humor Social y Político y perspectivas electorales del Centro de Estudios Ciudadanos (CEC) de la Universidad Francisco Gavidia (UFG). Bienvenidos al mundo real.

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor.

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