Pineda
Ricardo Hernández Pereira

Ricardo Hernández Pereira

El nuevo ministro de educación y sus principales desafíos

Todo lo nuevo genera expectativa, y el nuevo ministro Mauricio Pineda no es la excepción. Hace una semana me consultaron sobre los principales desafíos que ha heredado a dos años de concluir la presente administración presidencial y me he dado a la tarea de formular estos cuatro puntos que, considero, son los más importantes a tomar en cuenta cuando hablamos de educación nacional. 
 
No voy con rodeos si digo que la transparencia y el acceso de información fueron deudas que dejó la anterior ministra Carla Hananía de Varela. Particularmente, pienso que todo ciudadano tiene derecho a conocer los planes educativos que están por implementarse, así como las estrategias que se llevarán a cabo en estos dos años que quedan de gobierno. Sé que el MINED ya cuenta con un plan educativo, pero esperaría que el ministro no repita los yerros de su antecesora y pueda proporcionar, a la ciudadanía e investigadores educativos, información valiosa sobre la entrega de computadoras, como por ejemplo, la cantidad de equipos que han sido entregados hasta la fecha, o los datos sobre el monitoreo de este recurso: ¿qué porcentaje de niños no la están usando con fines educativos y quiénes sí?, ¿cuántos tienen conexión?, etc. Todos esperamos resultados positivos de este valioso recurso, sin embargo, como investigadores esperamos ver cómo se está monitoreando dicho programa y cuál será el valor de retorno de esta inversión. Me temo que las fotos y los videos compartidos en redes sociales no alcanzan para hacer valoraciones técnicas, y las políticas con base técnica y científica son las que mejor funcionan. Por eso, si quiere iniciar con pie derecho, Mauricio Pineda debería comenzar por mejorar en este aspecto en dicha cartera de estado. 
 
Otro tema crucial es el diálogo e involucramiento de los maestros y maestras. Mientras más se aleje de los principales actores educativos del país, el ministro tendrá menores probabilidades de éxito en sus políticas. Creo que la mala relación con el sector docente erosionó la imagen de la antigua ministra y, si es inteligente, practicar el diálogo con el magisterio será una de las principales apuestas que deberá desarrollar Pineda. Dialogar es importante, pero lo es aún más el tomar en cuenta a los educadores en todas las políticas educativas que se tienen planeadas. Los maestros somos líderes en nuestras comunidades y nadie más conoce las necesidades educativas de El Salvador. Si quiere que existan cambios reales, estos deben ir de la mano con la participación de las y los maestros tanto del sector público y como del privado. 
 
La formación docente es otra de las deudas pendientes con cientos de colegas que tenemos inconclusa la Formación de Especialistas. Muchos cursamos dos años de clases presenciales los sábados y pasamos realizando tareas los días de semana. Dos años se dice fácil, pero ha significado un esfuerzo enorme de nuestra parte con tal de especializamos. Como el proyecto inició con la administración anterior y fue implementado por la UCA, estamos en vilo sobre si terminaremos este curso o no (no soy partidario de dejar las cosas a medias. Espero que el ministro Pineda tampoco). 
 
La dotación de más recursos educativos sería, para mí, un último desafío. Consuela saber que el discurso del ministro va más allá de la simple entrega de computadoras. Hoy se habla de infraestructura educativa, de recursos y eso es esperanzador. Poco o nada sirve una laptop en una escuela sin conexión, con daños estructurales y con poca seguridad. El desafío será no sólo legalizar terrenos de cientos de escuelas, sino dotar a cada uno de los más de 5 mil centros educativos de bibliotecas, laboratorios, espacios de recreación e Internet cuanto menos. Espero que el discurso se convierta en realidad y que dentro de poco se destine una mayor inversión que se traducirá en estudiantes mejor formados y felices. 
 
Concluyo con la esperanza de que el ministro lidere políticas educativas a largo plazo y no sólo de gobierno. Deseo que comprenda que todo eso se logra tomando acuerdos, dialogando y estableciendo una hoja de ruta con el magisterio nacional, universidades y actores educativos. Pero, sobre todo, espero que el ministro se deje asesorar bien, que se rodee de gente que sepa de educación y que entienda que las necesidades que tenemos en el campo son muchas. Todos juntos, estudiantes, padres de familia, maestros y autoridades educativas hacemos posible el cambio educativo que tanto nos hace falta. Si el ministro Mauricio Pineda no entiende eso, resultará ser sólo entonces más de lo mismo. 

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